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domingo, 4 de noviembre de 2018

Cierre de Cemex en Gádor: buscando culpables

➤ El senador por Almería y exalcalde de Gádor Eugenio Gonzálvez (PP) hacía el lunes en este mismo periódico unas “Reflexiones ante el conflicto de Cemex en la fábrica de Gador”. Entre las muchas preguntas que le tenían desconcertado, dos eran éstas: “¿Cómo se puede invertir en la compra de una fábrica hace tres años, en plena crisis económica, cuando menos producción había, y ahora que estamos remontando y saliendo a flote cierran por la poca rentabilidad de la fábrica? Entonces, ¿para qué la compraron?”. Lo que Gonzálvez clasifica como “decisión irracional” no lo es tanto en el mundo empresarial de las multinacionales. Veamos.

Concentración contra el cierre de la factoría

Si hacemos un visionado histórico de la evolución de la cementera de Gádor, tendríamos que remontarnos a mediados de los años setenta del siglo pasado, cuando se inician los trabajos de la obra civil. Aún son muchos los almerienses que recuerdan haber trabajado tanto en esta labor como en el montaje de la maquinaria. La promotora es Cementos Alba, una empresa del Grupo March, que operaba en el sector desde los años 50. Se proyectó como una de las instalaciones más modernas del país, con dos trituradoras, un molino de crudo doble rotador, un intercambiador de calor de 62 metros de altura, un horno rotativo de 70 metros de longitud y 4,40 m. de diámetro, un enfriador, tres silos de cemento y dos ensacadoras. Lo más moderno para la época.

La producción sería de 850.000 toneladas de cemento al año. La puesta en marcha de la factoría coincide con los años inmediatamente posteriores a la muerte de Franco. No eran momentos expansivos del sector de la construcción, sino más bien de incertidumbre. Pero Cementos Alba se lanza con el proyecto principalmente por dos motivos: uno, por el déficit en Andalucía de instalaciones de este tipo, y otro, porque tras los difíciles años de la transición España tendría que vivir necesariamente un proceso de fuerte inversión en infraestructuras, al igual que en el sector privado de la construcción. Así fue.
Bajo la insignia de Holcim/Hisalba la cementera de Gádor vive sus mejores años de producción, en muchas ocasiones con turnos intensivos

El grupo suizo Holcim (entonces Holderbank) desembarca en España en 1980 con la compra de la recién terminada fábrica de Carboneras, promovida por Hornos Ibéricos, empresa en la que participaba. En 1986 Holcim se hace con todas las cementeras de Cementos Alba, incluida la de Gádor, formando la sociedad Hisalba (Hornos Ibéricos Alba). Bajo la insignia de Holcim/Hisalba la cementera de Gádor vive sus mejores años de producción, en muchas ocasiones con turnos intensivos.

En agosto de 2013 Holcim y la mexicana Cemex planean una fusión de sus negocios en España y otros países europeos. Finalmente esa fusión no se produce y lo que hacen es un intercambio de activos en forma de compraventa. Cemex compra a Holcim su fábrica de Gádor y la planta de molienda de Yeles (Toledo). Como contrapartida, la mexicana traspasa a la suiza sus operaciones en Alemania occidental. Holcim se queda con las plantas de Carboneras y Jerez. Cuando algunas personas como Gonzálvez no se explican por qué Cemex compra Gádor en 2014, aquí tienen la explicación. Fue un intercambio de cromos a nivel europeo que le sirvió a Holcim para fusionarse con Lafarge (LafargeHolcim).
Un cierre de este tipo nunca se realiza sin antes sondear el mercado para una posible venta

Cemex dispone en España de siete fábricas de cemento. Según la matriz mexicana, el mercado español no termina de despegar y por esa razón ha decidido hacer un plan de ajuste de sus instalaciones. En un principio se van a cerrar las fábricas de Gádor y Lloseta (Mallorca), pero puede cerrar alguna otra. Cuando hace unos días la alcaldesa de Gádor, Lourdes Ramos, acudía a Madrid para entrevistarse con los responsables de Cemex en España, a su vuelta manifestó que había adquirido de éstos el compromiso de vender la fábrica a alguien que estuviera interesado en su compra para así darle continuidad. Es un compromiso futil, pues me consta que la factoría de Gádor está en venta desde hace muchos meses. Un cierre de este tipo nunca se realiza sin antes sondear el mercado para una posible venta. Pero el negocio del cemento en España, y en el mundo en general, está muy atomizado y no es fácil hallar un comprador.
La dinámica empresarial global se rige por unos criterios que en la mayoría de las ocasiones están vetados a un intento de comprensión y modificación local
Del desarrollo de los acontecimientos se puede deducir que es inapropiado buscar en nuestras inmediaciones un culpable de la situación, excepto que vayamos a México en busca de  los herederos de Lorenzo Zambrano, dueños de Cemex. La dinámica empresarial global se rige por unos criterios que en la mayoría de las ocasiones están vetados a un intento de comprensión y modificación local. Por eso es por lo que considero fuera de lugar que los dirigentes provinciales del PSOE culpen de la situación de Gádor a la reforma laboral de Rajoy. “La realidad es tozuda. Aquí tenéis las consecuencias de la Reforma Laboral del PP: cierre de Cemex”, ha escrito exageradamente Alfredo Valdivia. Tampoco considero adecuado que los dirigentes del PP anden por ahí buscando fantasmas tras el cierre. “Detrás del anuncio de este cierre hay intereses que nos han ocultado y que vamos a investigar, y los vamos a descubrir, porque esto no tiene ninguna lógica”, ha escrito Eugenio Gonzálvez señalando a no se sabe quién. Otra exageración. Emilio Ruiz.