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sábado, 24 de marzo de 2018

Los ocho días de Ana Julia Quezada, asesina confesa de Gabriel Cruz, en 'El Acebuche'

Ana Julia Quezada, la mujer de 43 años de origen dominicano que se ha declarado autora del asesinato del pequeño Gabriel Cruz, de 8 años, el pasado 27 de febrero, cumple hoy ocho días recluida en la prisión de El Acebuche. Permanece aislada en el módulo de mujeres. Su única relación personal es la propia con los funcionarios de la prisión, además de la ‘presa sombra’ que el director de la cárcel le puso desde el primer momento. El personal médico de la cárcel le ha recetado ansiolíticos para poder dormir.

Ana Julia Quezada

La mujer que comparte celda con Ana Julia es de origen argentino y tiene una edad parecida a la de ella. Está condenada por homicidio. Aparte de esta mujer, la asesina confesa del niño no tiene relación con ninguna otra presa ni tampoco comparte espacios comunes al mismo tiempo. Recibe de vez en cuando la visita de su abogado de oficio, Esteban Hernández, pero hasta el día de hoy no ha recibido ni una sola visita de familiares y amigos. Las dos presas ‘disfrutan’ de una pequeña televisión que tenía la argentina.

La 'presa en la sombra' parece que está en la cárcel por matar a su marido. Esta circunstancia ha trascendido más allá de las paredes de la cárcel, y la presa argentina, que tiene un excelente comportamiento, está empezando a sentirse incómoda. Hasta el punto de que ha pedido ser sustituida como acompañante de la dominicana. Según se ha sabido hoy mismo este fundamental papel será desempeñado por un turno rotatorio de presas. Cada día será una persona distinta. Para que una presa pueda desempeñar esta labor tiene que haber tenido un comportamiento adecuado y, además, ofrecerse de forma voluntaria.
Durante el tiempo que regentó una cafetería en Las Negras, la dominicana conoció a muchas personas, con algunas de las cuales llegó a establecer amistad. Ninguna de estas personas desea mantener esa amistad y mucho menos hacerle una visita a la cárcel
Ana Julia tiene en Burgos una hija con la que apenas mantiene relación. La joven quiere mantenerse al margen de la situación y tampoco desea mantener contacto con su madre. Durante el tiempo que regentó una cafetería en Las Negras, la dominicana conoció a muchas personas, con algunas de las cuales llegó a establecer amistad. Ninguna de estas personas desea mantener esa amistad y mucho menos hacerle una visita a la cárcel.

Tras producirse la relación de Ana Julia Quezada con el padre de Gabriel, Ángel Cruz, la pareja estableció su domicilio en La Puebla, en Vícar, donde también hizo relaciones propias de vecindad. Tampoco ninguna de estos vecinos ha manifestado interés por seguir en contacto con la presa.
Al margen de las llamadas telefónicas que hace a sus abogados, ninguna otra persona de lo que era su entorno en la provincia establece contacto telefónico con ella
Este aislamiento de Ana Julia afecta incluso a las relaciones por teléfono. Al margen de las llamadas telefónicas que hace a sus abogados, ninguna otra persona de lo que era su entorno en la provincia establece contacto telefónico con ella. La primera vez que hizo uso de su derecho a una llamada telefónica, al día siguiente de su ingreso, se puso en contacto con su familia en República Dominicana. Según confesaron su madre y su hermana al programa ‘Espejo Público’, les pidió que le enviaran algo de dinero para cubrir algunas de sus necesidades elementales. Le respondieron que la situación económica familiar no lo permite. Un miembro de la familia, una sobrina, que reside en Italia, ha adquirido el compromiso de hacerle un giro mensual de 50 euros.