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domingo, 19 de noviembre de 2017

El reto de Cajamar se llama eficiencia

Grupo Cooperativo Cajamar, la segunda entidad financiera de Andalucía y duodécima de España por volumen de activos –tras la absorción de Popular y BMN por Santander y Bankia, respectivamente- ha presentado sus resultados correspondientes al tercer trimestre de 2017. En términos generales el balance es muy positivo. La banca española, como la europea, se encuentra en pleno proceso de reorientación del negocio, y Cajamar ha sabido encauzar su camino desde hace varios años.

Cajamar, en Plaza Barcelona de Almería

El beneficio neto consolidado sigue siendo modesto. Alcanza los 67,39 millones de euros. Supera holgadamente el resultado del mismo periodo del año pasado, que fue de 50,53 millones. Unicaja ha logrado en los tres primeros trimestres del año un beneficio de 136 millones de euros, si bien hay que tener en cuenta que el volumen de activos de la caja malagueña está por encima en un 30 % el de la caja almeriense. Este incremento del 33,4 % se debe principalmente al ascenso del margen de intereses como consecuencia del aumento de los depósitos a la vista y a las comisiones generadas por los acuerdos estratégicos suscritos con Generali (seguros y planes de pensiones), Trea (gestión de fondos de inversión) y Cetelem (financiación al consumo).
La tasa de morosidad de Cajamar se ha reducido al 11,8 cuando llegó a estar por encima del 17 % 
Desde hace varios años Cajamar mantiene una lucha casi titánica por disminuir su tasa de morosidad, que llegó a alcanzar porcentajes superiores al 17 % tras la absorción de Ruralcaja. En el tercer trimestre del año pasado la tasa se rebajó al 13,77 %. En esta ocasión el descenso se ha situado en el 11,8 %. Es una bajada considerable, aunque todavía lejos de la tasa media de morosidad de la banca española que en el mes de septiembre era del 8,33 %.
La mejora de la eficiencia operativa sigue siendo uno de los grandes retos de la banca española
La mejora de la eficiencia operativa sigue siendo uno de los grandes retos de la banca española. Casi todas las entidades financieras tienen que destinar más de 50 euros para ingresar 100. Los supervisores europeos recomiendan que cada entidad tienda a una eficiencia del 40 %. Eso en la práctica eso supone empleados más capacitados y eficientes y oficinas más rentables, Y, lamentablemente, reducción de plantilla y red de oficinas. Esta semana hemos sabido que Sabadell cierra dos de ellas en Almería. En España solamente Bankia, Sabadell y Kutxabank cuentan con un ratio de eficiencia por debajo del 50 %. El de Santander, sin Popular, es del 55,7. El ratio de Cajamar alcanza el 68 %, seis puntos menos que un año antes, pero aún muy elevado.
En los últimos doce meses el número de empleados de Cajamar se ha reducido en 356, al pasar de 6.068 a 5.712., y el de oficinas se ha reducido en 130 al pasar de 1.207 a 1.077
Desde el comienzo de la crisis la banca española ha perdido el 32 % de sus trabajadores y el 39 % de oficinas. Y esto aún no ha parado. Cajamar se encuentra en pleno proceso de apertura de nuevas oficinas, principalmente en aquellas zonas de España donde no tiene presencia; pero, simultáneamente, está haciendo un repliegue de los lugares donde la eficiencia de la oficina no alcanza el mínimo exigible. En el cómputo general de los últimos doce meses, el número de empleados de Cajamar se ha reducido en 356, al pasar de 6.068 a 5.712., y el de oficinas se ha reducido en 130 al pasar de 1.207 a 1.077. Un dato significativo de lo que representa Cajamar en la provincia de Almería es que la cuota de depósitos llega al 50 % y la de créditos, al 43 %. No hay en España otra entidad financiera con esta singularidad. Emilio Ruiz.

domingo, 12 de noviembre de 2017

"¿Cómo lo ves?": Pues muy mal, Carlos Herrera

➤➤ Carlos Herrera (Cuevas del Almanzora, 8 de julio de 1957) es uno de los mejores comunicadores que tiene la radio actual. Su éxito en las ondas no es de ayer. Es fruto de una intensa carrera que inició allá por la década de los setenta en Radio Sevilla, primero, y en Radio Mataró después. Con posterioridad ha pasado por prácticamente todas las emisoras de ámbito nacional. También por Canal Sur Radio, donde hizo entre 1995 y 1997 un recordado programa con colaboradores de la talla de Luis Baras, Naranjo y Carlos Santos. En los últimos años su programa de radio co-lidera con la Ser las mañanas, tanto desde Onda Cero (Herrera en la Onda) como desde la Cope (Herrera en Cope). Alrededor de dos millones de oyentes le son fieles cada mañana.

Carlos Herrera

Su experiencia televisiva también es intensa. Ha hecho todo tipo de programas: informativos (llegó a presentar el Telediario), musicales (Sábado NocheLas coplas, de Canal Sur), de entrevistas (Primero Izquierda, en TVE), de entretenimiento (Así es la vida, también en TVE, en 1999), de tertulias (El primer café)… si bien es cierto que sus éxitos en televisión nunca han alcanzado las dimensiones de sus éxitos en radio. A propósito de esto, resulta curioso observar cómo todos los grandes periodistas de radio han intentado replicar el mismo éxito en la televisión. En pocos casos ha funcionado. Recordemos, por ejemplo, las incursiones televisivas de Encarna Sánchez, Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo, José María García… y en cierta medida al propio Herrera.
El primer sábado lo vieron 770.000 personas y tuvo una cuota de pantalla del 5%. Un desastre.
Ahora, después de tanto tiempo ausente de la pequeña pantalla, nuestro paisano ha decidido probar suerte de nuevo. Su programa se llama ¿Cómo lo ves? y se emite en La 1. Ha firmado trece entregas. Anoche se emitió la cuarta. El programa va de mal en peor. Empezó emitiéndose en el prime time de los domingos. En su estreno el 29 de octubre tuvo 1,7 millones de espectadores y un 10,2% de cuota de pantalla. A la siguiente semana los espectadores fueron 1,2 millones de espectadores (7,3% de cuota). La tercera entrega repitió número de espectadores aunque mejoró un poco el share (8,1%). Ante tan pobre panorama (comprometió un 12% de share) la dirección de la cadena decidió trasladar ¿Cómo lo ves? a la noche de los sábados. El patinazo ha sido mayor. El primer sábado lo vieron 770.000 personas y su cuota de pantalla fue del 5%. Anoche, la senda sería la misma. Lo veremos el lunes cuando se ofrezcan resultados de audiencias.
¿Cómo lo ves? es un programa muy caro. Las trece ediciones firmadas salen a TVE por  4,3 millones, o sea, 330.000 euros por emisión
¿Cómo lo ves? es un programa muy caro. Las trece ediciones firmadas salen a TVE por  4,3 millones, o sea, 330.000 euros por emisión. El directo y la interactividad encarecen mucho los gastos de producción. Lo que nadie entiende es cómo se ha programado ese dispendio técnico y económico para un programa tan pobre. Es rancio, insulso, carente de interés, plagado de tópicos y alejado de la realidad. Y, para colmo, con Salvador Sostres como invitado. Una pena de programa, ya digo. En la última reunión del consejo de administración de RTVE se reconoció que las cifras “no eran sostenibles”, pero que esperaban que remontase en sucesivas ediciones. No creo que así sea. Ha tardado Herrera varios lustros en volver a hacer tele. La radio sigue siendo lo suyo. Emilio Ruiz.

sábado, 4 de noviembre de 2017

1.600 almerienses, atrapados en la fotovoltaica

Corría el año 2007. Eran momentos de esplendor, de optimismo, de conciencia social. El mismo presidente del Gobierno que teníamos, José Luis Rodríguez Zapatero, era puro optimismo. Había cubierto muchas etapas, en todos los sentidos, pero nos encaminábamos a afrontar la ecológica. “El sol puede ser suyo”, decían los eslóganes. "Sea patriota, invierta en energías renovables", alentaban desde todos los medios. El “Compromiso de Kyoto” achuchaba. Y en estas llegó el BOE. Oficializó lo que se creía que eran utópicas promesas. "La sociedad española actual demanda cada vez más la utilización de las energías renovables y la eficiencia en la generación de electricidad como principios básicos para conseguir un desarrollo sostenible desde un punto de vista económico, social y ambiental". No decía estas palabras cualquier subsecretario de cualquier ministerio, no, eran letras de molde publicadas en el más oficial de nuestros diarios con la rúbrica del mismísimo don Juan Carlos. Era cualquier cosa menos papel mojado. Era palabra de Ley y de Rey. Ahí es nada.

Planta solar en Almería instalada por Contreras

De inmediato, los aviesos comerciales se pusieron en marcha. No era un negocio que se practicaba de profesional a profesional. El beneficio era para todos, era como una acción social. Bastaba con tener un terreno baldío o una nave industrial con techo aprovechable. Se ocupaban con placas solares y punto. Ni siquiera hacía falta dinero. El banco lo fiaba todo. El plan, una lotería: “Nosotros –nos decían- te hacemos el proyecto, conseguimos los permisos, te lo montamos todo, tú solo tienes que ir al banco a que te den el préstamo, empiezas a producir energía, Endesa te la compra a buen precio, con lo que te dan pagas tu cuota del préstamo; en diez años, préstamo pagado, y, a partir de ahí, todo para ti, un chollo”. No era un cuento de la lechera cualquiera. Era más o menos así lo decía el BOE.
En solo dos años se instalaron en España 4.200 megavatios de energía solar fotovoltaica cuando las previsiones eran de solo 400
62.000 familias españolas entraron al trapo. De ellas, 16.000 son andaluzas y 1.600 son almerienses. Lo hicieron de buena fe, confiadas en el rigor de la publicación oficial, en la seguridad que da un Estado de derecho. La realidad es que todos nos volvimos locos: en solo dos años se instalaron en España 4.200 megavatios de energía solar fotovoltaica. Un disparate. Las previsiones eran de solo 400. En 2008 empezaron los primeros recortes y en 2010 un real decreto establecía “medidas urgentes para la corrección del déficit tarifario del sector eléctrico”. Era un pisoteo a las condiciones del BOE. Se recortaban las ayudas a los huertos solares en un 45%. Y lo peor, con efectos retroactivos. Las cuentas ya no cuadraban. Lo que se vendía como un equilibrio financiero ahora hay que ponerle mucho dinero encima. Y el banco no perdona: o pagamos o nos embargan.

La mayoría de las inversiones la hicieron particulares. Pero también entraron en el negocio, en instalaciones grandes, muchos fondos de inversión internacionales. Éstos no asumen la estafa así como así. Las demandas siguen su curso. Si los tribunales internacionales les dan la razón, los tribunales españoles tendrán también que atender las demandas de los inversores domésticos. Es la esperanza que queda. Mientras tanto, mucha gente de buena fe tendrá que convivir con la ruina. Todo muy lamentable. E injusto. Emilio Ruiz.