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jueves, 14 de septiembre de 2017

Carles Puigdemont, un independentista catalán con raíces almerienses

➤➤ Suele alardear el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, para mostrar su apego genético a la comunidad que dirige, que tras su nombre aparecen seis apellidos catalanes. Y es cierto, al apellido que estos días se ha hecho tan popular en todos los medios de comunicación, el de Puigdemont, el president puede sumar los de Casamajó, Padrosa, Oliveras, Galceran y Ballart.

Como se puede observar, faltan dos apellidos para conformar los ocho que ilustran su árbol genealógico familiar más inmediato. Puigdemont no puede presumir, si es que eso es motivo de presunción alguna, que obviamente no lo es, de ocho apellidos catalanes, sino solo de seis. Le faltan dos. Precisamente los que le faltan son dos apellidos andaluces de Almería, y más concretamente de Dalías y de Cuevas del Almanzora.

Carles Puigdemont

Una de las abuelas de Carlos Puigdemot, la materna, era Manuela Ruiz Toledo, nacida el 12 de abril de 1905 en La Carolina (Jaén). Era jiennense de nacimiento, pero almeriense de raíces por varias generaciones. El padre de Manuela –y, por tanto, bisabuelo de Puigdemont- era José Ruiz Valdivia, un joven de Dalías que, cuando apenas llevaba unos meses casado, abandonó su pueblo natal en busca de nuevos horizontes laborales. El único oficio que José conocía para buscarse la vida era el de minero. La madre y bisabuela de Puigdemont era Joaquina Toledo Valero, de Cuevas del Almanzora. El matrimonio tenía 30 y 27 años, respectivamente, cuando fueron padres de la niña abuela del hoy tan popular nieto. Tenían también otra hija mayor que Manuela.

Partida de nacimiento de Manuela Ruiz, la abuela de origen almeriense de Puigdemont

El matrimonio almeriense de los Ruiz Toledo emigró a Cataluña con sus dos hijas cuando la menor tenía diez años. A principios del siglo XX las minas de La Carolina empezaban a dar síntomas de agotamiento y las de la vecina Linares no presentaban mejores horizontes. José y Joaquina no lo dudaron y, como tantas otras familias de andaluces, subieron en el popular tren conocido como El Catalán –este medio de transporte se dedicada casi de forma exclusiva a llevar emigrantes andaluces a Cataluña- y se plantaron en Barcelona, una provincia que tenía por delante nada menos que el incentivo económico de la Exposición Universal de 1929.

Los cuatro tatarabuelos de Puigdemont, todos de Almería

Las raíces almerienses de Carles Puigdemont no se reducen a sus bisabuelos José y Joaquina. Sus tatarabuelos también eran de nuestra provincia. Por parte de su bisabuelo José, su tatarabuelo, Gabriel Ruiz, y su tatarabuela, Rosalía Valdivia, eran de Dalías. Por parte de su bisabuela Joaquina, sus tatarabuelos Francisco Toledo y Margarita Valero eran naturales de Cuevas del Almanzora, entonces Cuevas de Vera. En la actualidad tanto en Dalías como en Cuevas los parientes lejanos de Carles Puigdemont se cuentan por decenas. Curiosamente, el líder del secesionismo catalán nunca ha estado en los pueblos de sus ascendientes andaluces de Jaén y Almería.

Manuela Ruiz Toledo murió con tan solo 34 años

La hija joven de los almerienses José Ruiz y Joaquina Toledo, Manuela, contrajo matrimonio en Barcelona con el catalán Carles Casamajó Ballart, precisamente el abuelo a quien el presidente debe su nombre, según él mismo ha confesado. Manuela murió muy joven, en 1939, con tan solo 34 años. Se cree que fue de tuberculosis. De las tres hijas que tuvo, dos también se vieron arrastradas por esa cruel enfermedad. Sobrevivió Núria Casamajó Ruiz, la madre de Puigdemont, que solo tenía cuatro años cuando se quedó huérfana.

Los padres de Puigdemont tienen familia numerosa. Nuria, la madre, es la única de la familia que aún conserva apellido almeriense, Ruiz, heredado de su bisabuelo Gabriel Ruiz y de su abuelo José Ruiz, ambos de Dalías, así como de su madre Manuela Ruiz, nacida en La Carolina, a donde emigró la familia almeriense para trabajar en las minas.

El marido de Manuela, Carles Casamajó, huyó a Francia el mismo año de fallecimiento de ella, dejando en manos de un familiar a la única descendiente que sobrevivía, Núria. El yerno del matrimonio almeriense Ruiz-Toledo pasó por varios campos de refugiados y murió en 1943. Núria se casó con Xavier Puigdemont y vive todavía.

Puigdemont se entera por los alcaldes de las Nuevas Poblaciones que sus raíces están en Dalías y Cuevas del Almanzora

Hasta mediados de este año Carlos Puigdemont desconocía las raíces almerienses de una parte de sus antepasados. Un grupo de alcaldes de las Nuevas Poblaciones, de Jaén, viajaron hasta Cataluña para difundir los actos del 250 aniversario del Fuero para reunirse con la comunidad de andaluces en Valls, muy numerosa. Se calcula que de los 24.000 habitantes de Valls (Tarragona), 1.200 nacieron en las Nuevas Poblaciones. Durante la visita, los alcaldes de Arquillos, Miguel Ángel Manrique; Guarromán, Alberto Rubio, y Carboneros, Domingo Bonillo, además de la alcaldesa de La Carolina, Yolanda Reche, fueron recibidos por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Los regidores entregaron al presidente de Cataluña la partida de nacimiento de su abuela materna, Manuela Ruiz Toledo, nacida en La Carolina e hija de los almerienses José Ruiz Valdivia, de Dalías, y Joaquina Toledo Valero, de Cuevas del Almanzora.

Más de 40.000 almerienses emigraron a Cataluña en los años 20

Los almerienses fueron los primeros andaluces en emigrar. La crisis de la minería y del sector de la uva llevó a Cataluña en la temprana fecha de 1920 a más de 40.000 almerienses.  Posteriormente, en los años cuarenta, el fenómeno se hizo más intento. Los almerienses estaban sumidos en la miseria de la postguerra y la represión política.

Ni siquiera la política sistemática de expulsión de emigrantes llevada a cabo por las autoridades franquistas en los años cincuenta - Barcelona deportó a más de 15.000 andaluces- consiguió detener este flujo ni en ese momento ni en los años sucesivos.

Mientras la familia almeriense de Puigdemont era republicana, la catalana sintonizó con el franquismo.

La familia almeriense de Puigdemont pasó por muchas penurias. Su abuela Manuela murió con solo 34 años y el marido de ésta, Carles, murió unos años después en un campo de refugiados franceses.  De las tres hijas que tuvieron solo sobrevivió la madre del presidente, Nuria. Por la línea paterna las cosas fueron distintas. El abuelo Puigdemont y buena parte de su familia eran de los que atacaron Catalunya desde dentro. Francisco Puigdemont Padros tuvo tres hijos; uno de ellos, Xavier, padre del presidente.

Josep, hermano de Xavier, ha hablado con el diario El Mundo sobre su padre, abuelo del sidente de la Generalitat: “La primera de las veces que le vi  llorar fue cuando quemaron la iglesia, la del monasterio de Santa María de Amer. No era político pero sí creyente. Lloró, derrotado sobre una silla, tras ver cómo desmontaban los altares y los quemaban en una hoguera en la Plaça de la Vila”.

Según se cuenta en el mismo artículo, “la casa de los Puigdemont, allí donde 24 años más tarde nacería Carles, había servido de refugio para tres enemigos de la República -dos curas, uno de ellos hermano de su mujer, y un militar jubilado de Madrid a quien el estallido de la guerra sorprendió de vacaciones en la Costa Brava-”.

Cuando Francisco recibió el chivatazo de que el bando republicano le iba a llamar se fugó por  los Pirineos a Francia. Volvió por Irún y trabajó en Burgos,  capital franquista, como empleado en los penales de Franco. Emilio Ruiz.