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lunes, 1 de junio de 2015

A quién beneficia otras elecciones en Andalucía

La celebración de nuevas elecciones autonómicas en Andalucía, tras la decisión de la mayoría de la cámara de no proclamar a un presidente –o, mejor, a una presidenta- no figura en la agenda de ningún partido político. Ni como realidad ni como posibilidad. Pero que una nueva cita con las urnas no sea deseada no significa que haya que descartarla por completo.

Lo que sucede estos días en el Parlamento de Andalucía habría que calificarlo de puro esperpento. Tenemos unas elecciones celebradas desde el pasado 22 de marzo y tenemos a 109 diputados electos. Pero no tenemos un parlamento activo –si bien los diputados están en nómina y perciben sus retribuciones con puntualidad- y seguimos con una presidenta en funciones.

Si la mayoría de la cámara no considera adecuado que Susana Díaz sea presidenta de Andalucía y esa mayoría tampoco ofrece una alternativa mejor, nuestro Estatuto ha previsto, para salvar el bloqueo, la convocatoria de nuevas elecciones en el plazo de dos meses. Esas elecciones se celebrarían, si es que llegan a convocarse, en el mes de septiembre, coincidiendo con las elecciones al Parlamento de Cataluña.

¿A quién beneficiaría y a quién perjudicaría la repetición de las elecciones en Andalucía? Analicémoslo partido a partido:

Partido Socialista. El PSOE fue el partido más votado en las elecciones de marzo. Consiguió los mismos diputados que en 2012 a pesar de perder 123.000 votos. Su triunfo se ha hecho más grande porque grande ha sido la derrota del Partido Popular. Susana Díaz se presentaría en estas nuevas elecciones como víctima del bloqueo y demandaría de los electores una mayoría suficiente para que la situación no se repita. El PSOE sería, sin duda, el gran beneficiado de unas nuevas elecciones.

Partido Popular. El PP quedó en segunda posición con 33 diputados y una pérdida de quinientos mil votos y 17 escaños respecto a las elecciones de 2012. Con ser malo este resultado, la tendencia del voto popular va en camino descendente, como se ha visto en las elecciones municipales. La posición del PP ante la investidura de Susana Díaz ha sido cambiante. Primero pidió un respeto hacia la lista más votada en las elecciones locales. Después presentó una retahíla de casi 200 propuestas, más propia de un pacto de gobierno que de una abstención. Finalmente decidió no acudir a la cita con los negociadores socialistas a raíz del caso de las minas de Aznalcóllar. A esa variable situación hay que añadir la extraña ubicación de Juan Manuel Moreno Bonilla en el PP andaluz (aún no ha justificado su desaparición de la campaña de las elecciones municipales) y la declaración de Rajoy de erigirse en defensor del gobierno de la lista más votada, algo que niega a Andalucía. Los resultados del PP en las elecciones municipales y autonómicas y la crisis interna que padece señalan la dificultad que supondría el mantenimiento de los 33 diputados andaluces. El Partido Popular sería el gran damnificado de unas nuevas elecciones.

Podemos. El Partido de Pablo Iglesias se está quitando de encima muchos de los sombrajos que ensombrecían su proyecto. Cada día se define más como un partido socialdemócrata. La llegada a las alcaldías de Madrid y Barcelona de Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente, avalarían y normalizarían ese proyecto. En Andalucía, tras las elecciones, Teresa Rodríguez mantiene una actitud lúcida, lejos de los postulados del partido Izquierda Anticapitalista que ella fundó. Hoy existe menos incertidumbre que ayer ante la fiabilidad de Podemos. Podría obtener unas cuantas decenas de miles de votos más que el medio millón que obtuvo en marzo y, como consecuencia, añadir unos cuantos diputados a los 15 que tiene ahora.

Ciudadanos. Ciudadanos obtuvo 368.000 votos y nueve diputados en las elecciones del 22-M. Menos de los esperados unas semanas antes pero infinitamente más de los esperados un año antes. El partido de Albert Rivera se afianza cada día más como alternativa fiable del Partido Popular. Nadie duda de que, ante unas nuevas elecciones en Andalucía, sería cuantioso el trasvase de votos del PP hacia C’ s. Los partidos afines de C’s en Andalucía, UPyD y PA, continúan en hibernación.

Izquierda Unida. Las elecciones del 22-M se caracterizaron por una huída del voto de IU hacia Podemos. IU perdió 160.000 votos y solo consiguió cinco diputados. En las elecciones locales una parte considerable de ese voto ha vuelto a la formación de Antonio Maíllo. Pero hay que tener en cuenta que Podemos no se ha presentado en esas elecciones con su propia marca. IU está haciendo una lectura inteligente de su resultado en las elecciones de Andalucía, a pesar de posturas desconcertantes como las de Julio Anguita o la del mismo Alberto Garzón, que más bien invitan a los simpatizantes izquierdistas a plantar sus nudillos en la puerta de Pablo Iglesias. IU recuperaría algunos de los escaños perdidos el 22-M. Emilio Ruiz.