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lunes, 27 de abril de 2015

Samanta Villar o cómo responder a un torpe con una torpeza

El partido que ayer tarde celebraron en el campo de los Juegos Mediterráneos el Almería y el Eibar puede ser determinante para la permanencia del club rojiblanco en la Liga BBVA. También, para el Eibar. Se saldó con victoria local, y ese resultado coloca al Almería fuera del grupo de descenso, igualado a puntos con el equipo vasco. La noticia del partido fue ésa. Pero como en este país somos especialistas en hacer de lo sustancial anécdota y viceversa, lo que hoy es noticia en la mayoría de los medios de comunicación españoles no es el importante resultado del partido, sino algo de escasa importancia que sucedió en la rueda de prensa del entrenador del Eibar, Gaizka Garitano.

Pongámonos en antecedentes. Es habitual que los entrenadores de equipos rivales representantes de comunidades con idioma propio comiencen sus ruedas de prensa manifestando que van a responder en su idioma nativo y en castellano. Guardiola, por ejemplo, cuando venía con el Barcelona, lo aclaraba perfectamente: “Voy a responder en primer lugar en catalán a las preguntas que se me formulen en catalán para posteriormente responder en castellano las que se me formulen en castellano”, solía decir.

En el caso de ayer, el entrenador del Eibar, Gaizka Garitano, no hizo esta observación preliminar. La primera pregunta que se le formuló fue en euskera y en este idioma respondida. La segunda pregunta corrió igual suerte, y fue en este momento cuando dos informadores locales entendieron –que torpe hay que ser para entender eso- que toda la rueda de prensa se iba a desarrollar en euskera y manifestaron sus quejas. Según colegas presentes, los periodistas que hicieron aspavientos fueron José Luis Laynez, colaborador de diversos medios, y Juan Gabriel Gutiérrez, de Ideal.

Insisto, la inquietud de los periodistas locales fue torpe, muy torpe, pero también el entrenador vasco hubiera resuelto la papeleta aclarando lo que para casi todos era obvio: que iba a responder primero en euskera y después en castellano. Lejos de actuar de esta forma, dio por finalizada la rueda de prensa de forma brusca y a pesar de todo el apoyo que recibía del jefe de Prensa del Almería, el periodista Juanjo Moreno.

Gaizka Garitano no estaba ayer tarde de humor. Sabía lo peligroso que podía resultar para su equipo la pérdida de los tres puntos. Un hombre, como él, acostumbrado a resolver papeletas difíciles, hubiera resuelto esa sin dificultad. Pero no tenía el cuerpo para muchas complacencias. Y optó por el camino equivocado: dejar plantados a decenas de periodistas que fueron respetuosos con su manera de expresarse y que incluso censuraron la actitud imbécil de unos periodistas intransigentes.

La historia es ésta. Ponerle añadidos y condimentos a lo único que conduce es a alimentar la confusión. Y eso es lo que acaba de hacer la periodista Samanta Villar, que ha entrado en el debate de esta forma tan desafortunada a través de su cuenta de Twitter:


La periodista de 21 Días ha demostrado ser tan torpe como esos dos intransigentes colegas almerienses. En el momento que redacto estas líneas, tampoco ha visto conveniente eliminar su tuit. El enfado con ese comentario no se ha hecho esperar a través de la misma red social: “Aquí te has equivocado. Tan falta de respeto es no respetar al euskera, como generalizar con los andaluces”, “Un poco de respeto a Almería, por favor”,  “que haya algún tonto que dé la nota no te da permiso para k te metas con todos», son algunos de los tuits que se pueden leer. El de Miriam Taubenfeld es concluyente: “Pensaba que eras más inteligente. Ahora veo que tienes los calculos justos pa echar el día”.

Por cierto, Samanta, quienes medio entendemos el castellano llegamos a entender que el calificativo que acompaña a un sustantivo en plural debe ir también en plural. Cuestión de concordancia. Así que 'pobre periodista deportivos', no, amiga. Y al final de una frase, pues hay que colocar el puntito. Nos lo enseñaron en la escuela, y lo entendimos, fíjate, aunque a duras penas entendamos el castellano. Emilio Ruiz.