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domingo, 5 de abril de 2015

Jairán: la culpa fue del cha-cha-cha

El apretado calendario electoral solo permitía inauguraciones entre el 23 de marzo, Lunes de Pasión, y el 30 de marzo, Lunes Santo. Fuera de esos siete días quedaba prohibido “cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos”. Había que ir, pues, a calzón quitado. Y por eso pasó lo que pasó. El viernes 27, el alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, y el concejal de Cultura, Ramón Fernández Pachecho, inauguraron la estatua de bronce del rey Jairán, colocada junto a la Alcazaba. Unas horas después, una parte de la espada del primer rey de la Taifa de Almería había sido arrancada. Por “unos cafres y desaprensivos”, decía el concejal. Por “mamarrachos y sinvergüenzas”, apuntaba el alcalde.

Una tendera del barrio que vio “toíco-toíco” no daba crédito a lo que oía: “Pero si han sido los operarios al montarla, que yo lo vi, y el concejal lo sabe, que yo se lo dije, y me dijo que guardara el trozo en mi casa. Y como favor lo hice. Ni vándalos ni ná". “Es cierto que la espada estaba un poco doblada, pero no fracturada", reconoció luego el concejal. “Pues que sepan que estamos muy enfadados”, replicó Juan del Águila, presidente de la Asociación  de Vecinos. “Lo que tiene que hacer el alcalde es disculparse”, añadió la concejala socialista Clara Inés Rodríguez. Según Jose Fernández, a la Junta estas cosas no le pasan. “Como no tiene nada que inaugurar…”. ¿Y no será Joaquín Jiménez el autor del estropicio? Emilio Ruiz.