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lunes, 5 de enero de 2015

Desde Almería tenía que ser

Sobre el fiasco –o fallo técnico o humano o lo que sea- de las campanadas de Almería se ha dicho mucho. Tal vez demasiado para lo que no deja de ser más que una anécdota navideña. Es cierto que los tránsitos de un año a otro no suelen ser prolijos en noticias de especial trascendencia, y por eso los informativos elevan de categoría lo que durante el resto del año no sería más que una nota a pie de página.

La importancia que en el resto de España se ha dado al episodio de las campanadas de Canal Sur nos ha sorprendido a todos. En un primer momento, se intentó hacer del incidente una cuestión doméstica, y por eso los oportunistas de turno, en vez de apuntar a la causa real del error, apuntaron más alto y sacaron a relucir sus manidas fobias antiandalucistas, antisusanistas, anticanalsuristas y en-el-fondo-lo-que-quiero-es-un-quítate-tú-para-ponerme-yo. O ponerse-los-míos, que es igual.

Muchos andaluces, muchísimos, enfurecimos cuando este lamentable episodio se estaba aprovechando para establecer una causa general contra Andalucía y contra los andaluces. No hablo de quienes políticamente lo han aprovechado para denunciar lo que ha sido una monumental chapuza. Estaban en su derecho de hacerlo y debían hacerlo además. Me refiero a quienes persisten en hacer de cualquier episodio ocurrido en el sur una causa general contra Andalucía y contra quienes en esta tierra vivimos.

Sobre las razones que han motivado el incidente también se ha escrito mucho. La realidad es que aún estamos a la espera de que Canal Sur ofrezca una explicación detallada de las causas que lo motivaron. Desechado el fallo técnico, el mismo ente público ha manifestado que se trata de un error humano.

Los sindicatos se han apresurado a decir que apoyan a los profesionales de Canal Sur, incluidos los autores de la negligencia, si es que finalmente los hubiera. Parece una muestra de solidaridad desmedida. A un profesional hay que exigirle que actúe como tal, con profesionalidad, y hacer de este tema un ‘pelillos a la mar’ es también una forma de denigrar a cientos de profesionales de la televisión y la radio públicas de Andalucía que cada día hacen su trabajo con esmero y con rigor.

Pero, por si esta situación no estuviera aún suficientemente enrevesada, se prodigan en los últimos días quienes han descubierto una nueva luz en el tema en forma de nueva línea de investigación. Son los que consideran que la raíz del problema –la culpable, vamos- no anda lejos. Está en Almería. Es Almería. Por emitir las campanadas desde aquí y no desde Sevilla como Dios manda.

Disfruta del copirygth de esta nueva línea investigadora el periodista Jorge Bezares, que es también presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Los Alcornocales. Ha escrito en su columna del digital de Antonio Avendaño, andalucesdiario.es, que “más allá del error de meter publicidad tras la segunda uva y devolver la conexión tras la décima, que merece todas las dimisiones que hagan falta y algunas más, lo absolutamente impresentable es el gasto añadido que supone hacer la retransmisión desde Almería”.

A la tesis que ubica el centro de gravedad del error en Almería se ha unido con premura el máximo responsable de UPyD en Andalucía, Martín de la Herrán, que desde su muro de Facebook no ha dudado en criticar no solo “el derroche que supone transmitir las campanadas desde Almería”, sino también “grabar el vídeo navideño de la presidenta”. Veamos:

Mensaje de Martín de la Herrán

Es una pena que Martín de la Herrán no hubiera consultado con su portavoz en Almería, Laura Rodríguez-Carretero, su desafortunado manifiesto antes de publicarlo. Mientras la almeriense se ha mostrado en el tema con una actitud seria y responsable desde el primer momento, su correligionario andaluz es de los que consideran que es Sevilla el territorio natural donde debe moverse Canal Sur y todo lo que no se aviste desde La Giralda es puro derroche. ¿Y 30 años de autonomía para esto, Martín?