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domingo, 30 de noviembre de 2014

El concejal Rasmussen, culo de mal asiento

Desde que César Martín Cuadrado abandonó la alcaldía de Vera –y eso fue allá por el siglo pasado-, su partido, el PSOE, anda como pollo sin cabeza. En las elecciones locales de 2011 los veratenses le dieron dos concejales, Isabel de Haro y José Manuel Caparrós Rasmussen, que se quedaron en uno después de este último se pasara al grupo de los no adscritos. “No tengo nada contra el PSOE, dimito sólo por discrepancias con la que dirige el partido en Vera”, fue la justificación que dio entonces.

Como parece que al concejal Rasmussen le gusta esto de la política, anduvo poco tiempo huérfano de partido. UPyD le echó el guante y le hizo delegado local. Pues también, ahora, ha dimitido de este cargo. Esta vez, como no tiene una Isabel de Haro que echarse a la boca, puesto que él es su propio jefe local, dice que deja de ser delegado local del partido de Rosa Díez porque “los afiliados de Vera se sienten abandonados y ninguneados por la dirección andaluza de UPyD”. Además, considera injusta la destitución de Francisco Sosa Wagner como portavoz del Parlamento Europeo. “Me causa pavor el espectáculo de descalificaciones a los que se vio sometido”, asegura.

No sé si José Manuel Caparrós Rasmussen quiere dedicarse a la política. Si así fuera, tal vez tendría que saber que en política los postulados personales muchas veces deben ser sacrificados en beneficio de los postulados colectivos. Si no acepta eso, no habrá partido que se adapte a sus exigencias. Excepto si él mismo se convierte en partido, que cosas más extrañas hemos visto. Emilio Ruiz.