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lunes, 18 de agosto de 2014

San Lúcar de Barrameda ante el estropicio de los becarios

Las páginas de los periódicos, en estos días de asueto, se llenan de artículos enlatados, intemporales, intrascendentes, sosos, de ésos que lo mismo valen para un roto que para un descosido, y son los becarios y recién licenciados quienes toman las riendas del medio. Una oportunidad para el que empieza a foguearse en la profesión, pero un riesgo para el que se va, si no deja a algún medio espabilado al mando del pelotón.

Es frecuente encontrarse en los medios provinciales, en este mes de ausencias y presencias –de los veteranos, unos, y de los inexpertos, otros, se entiende- con bastantes gazapos periodísticos. Escribir Viátor, en vez de Viator, o Albánchez, en vez de Albanchez, es ya casi aceptable por reiterativo. Incluso llamar Verja al recóndito pueblo de la Alpujarra almeriense o Védar al del Levante. Confundir o no distinguir entre Huércal-Overa y Huércal de Almería es un clásico -"Hoy habrá corte de agua en Huércal", titulada días atrás un diario provincial-, lo mismo que Vélez-Rubio y Vélez-Blanco, o a Cuevas del Almanzora llamarle Cuevas de Almanzora o a Armuña de Almanzora llamarle Armuña del Almanzora. Pero esto, en fin, son errores casi tolerables.

Días atrás criticábamos cómo al diario ‘Ideal’ se le había pasado de largo que la actriz Lauren Bacall rodó una de sus más famosas películas entre Granada y Almería, principalmente en la provincia vecina. Dedicó una página y media a contarnos los más nimios detalles de la vida providada y profesional de la actriz neoyorquina, pero ni olió la actividad artística del personaje en el área territorial de difusión del diario, que no fue intrascendente en su carrera.

Ayer, domingo, los lectores del más importante diario provincial, 'La Voz de Almeria', se toparon con uno de esos gazapos que son muy difíciles de digerir, por torpe que sea el práctico o principiante que lo redactó. En Sanlúcar de Barrameda aún lo ven y no se lo creen.

Como una imagen vale más que mil palabras, vean ustedes mismos la página del periódico. Observe el lector que el/la becario/a de turno ha escrito San Lúcar no una vez o dos, ni tres ni cuatro, sino una 'panzá'. Una 'hartá' que dirían en la misma Sanlúcar. Ocho veces. El nombre correcto, ninguna vez. Obvio, es algo que desconoce.

La página en cuestión
Lo confieso: al principio creía que la almanzoreña población de Lúcar había sido ascendida al trono de la santidad. Y bien que lo merece. Pero no, se trata, efectivamente, de Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz.

Hay quien lee artículos como el que suscribe acaba de redactar y no deja de maldecirle por cascarrabias y quisquilloso. Cierto, también. Pero los límites de la tolerancia tampoco tienen por qué ser infinitos. A los alumnos en prácticas es obligatorio asignarle un tutor. Pero casi nunca se hace. Pues mal hecho. Si los 'prácticos' tuvieran un tutor, ese muchacho que ahora mismo hace prácticas en una emisora de radio no cometería tan reiteradamente el error que comete todos los días: se empeña en tutear a sus entrevistados, mientras éstos le responden con un respetuoso "usted".

No sé qué enseñan a estos jóvenes en las facultades de Ciencias de la Información, porque en mi vida he pisado alguna. Pero hay cuestiones que se aprenden sin necesidad de echar mano de los libros de texto. Es cuestión de recurrir al sentido común, cuando no a la simple educación. Emilio Ruiz.