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sábado, 23 de agosto de 2014

El artículo de 'Vanitatis' sobre David Bisbal y Eugenia Suarez

David Bisbal es hoy uno de los españoles relacionados con el mundo del espectáculo que más interés despierta en los medios de comunicación no solos nacionales, sino también en todos los países de habla hispana. Lo que mucha gente pensaba que iba a ser “flor de un día”, un producto efímero de un exitoso programa televisivo, no es sino uno de los intérpretes más cotizados en España e Hispanoamérica. A su reconocida calidad artística, David une un saber estar muy cercano, espontáneo y sincero, que le hace ganarse pronto la simpatía y complicidad de la gente. Programa de televisión al que acude, programa de televisión que rompe barreras de “share”, como muy bien saben Pablo Motos o María Teresa Campos, por ejemplo.

Esta situación de crisis que vive nuestro país afecta a todos los sectores por igual. En el mundo del espectáculo, los cachés se han reducido considerablemente y el número de galas aún más. Es frecuente ver cómo cantantes profesionales tienen que adoptar alternativas laborales como presentadores de programas de televisión o animadores de los más variados actos sociales. No es el caso de David. Allí donde va el éxito le acompaña. Y el cartel de “No hay entradas”, a él le sigue permanentemente.



David cuida de forma muy especial las relaciones con los medios de comunicación. La sencillez con la que ha enraizado su vida la ha querido trasladar a las relaciones con los profesionales de la información. En general, esta actitud es valorada positivamente y reconocida por casi todos. Pero también existen quienes le hacen una persecución cruel. Como ya no pueden cuestionar sus cualidades artísticas, buscan qué otras debilidades personales –reales o inventadas- pueden denunciar.

Pareja de jóvenes con el traje típico
de Almería. La Familia Bisbal no
hubiera puesto objeción alguna si
Eugenia hubiera vestido así, según
Vanitatis
A mediados de agosto David dio dos conciertos, uno en Vera y otro en Gandía. En el primero, un pueblo de 15.000 habitantes, congregó a más de 5.000 espectadores. En el segundo agotó las entradas un par de días antes para reunir a 10.000 personas. En Vera se vio arropado por su familia, incluida su hija Ella, y su novia, Eugenia Suárez. Ésta, en una fugaz y discreta visita a nuestro país, también le siguió en Gandía.

Algunos medios de comunicación amarillistas no han dedicado ni una sola línea a destacar el éxito artístico del cantante en ambos conciertos. No les importa, y, es más, da la impresión de que hasta les molesta. Han dedicado todo su tiempo y todo su espacio a inventarse historias absurdas relacionadas con la visita de Eugenia, y, de paso, denigrar a la propia familia del cantante y a los almerienses, sus paisanos.

La palma de la mano se la ha llevado un tal P. Eboli –que, como suele ser habitual en estos casos de podredumbre periodística, es un seudónimo-, que en ‘Vanitatis’, el suplemento rosa del portal digital ‘El Confidencial’, se ha ensañado no solo con el entorno del cantante, sino, por extensión, con el entorno más amplio que le rodea.

“Los Bisbal Ferre son gente de provincias”, empieza diciendo el tal Eboli, recuperando en plena era de la globalidad un término decimonónico que se asociaba con provinciano, o sea, con lo que se define como “poco elegante y refinado”. “¡Pero hombre, si en Almería, ya tenemos también tele, y hasta en color!”, le ha recordado sarcásticamente una paisana del cantante.

“Desde que se hizo popular, la familia ha mirado con cierto recelo a todas y cada una de las parejas de la gallina de los huevos de oro de su familia”. O sea, que para Eboli, David ni siquiera es un ser humano, ¡es una gallina ponedora! “Su nueva conquista, la actriz y cantante Eugenia Suarez, no es una excepción, y de momento “no ha salido muy bien parada”, declaran a Vanitatis fuentes de toda solvencia cercanas al entorno del artista”. ¿Cercanas al entorno del artista? ¿Y os habéis desplazado “a provincias” a hablar con ellos? ¡Qué humildad! ¡Habednos avisado, hombres!

La China y la familia de su chico no han congeniado demasiado”. ¿Lo sabrá Eboli, que ha compartido mesa y mantel con la familia? “Lo que más ha chocado al clan -¡toma leña, Bisbal, una gallina ponedora, y su familia, un clan!- es “lo intensa que es demostrando sus sentimientos”.  Hombre, claro, es que eso molesta a cualquiera. Los sentimientos hay que demostrarlos, pero sin intensidad, pausadamente, como a hurtadilllas… En estos tiene razón Eboli. Qué fantoche.

David y Eugenia, en Vera
(Foto: Hola.com)
“Tampoco les ha entusiasmado… su estilo a la hora de vestir”. Lógico, Eboli, si era un escándalo. Aquí, no es que a nuestras mozas les pidamos que llevan burka, pero el traje de refajones, que no se lo quiten ni para dormir. Además, por si no te diste cuenta, Eboli, te voy a decir un secreto: ¡llevaba la joía el pantalón roto por la rodilla! Que se lo digo yo, que la vi.

En fin, un artículo vergonzoso, indignante, repugnante. Impropio de un medio medianamente serio. Un artículo de pura invención con ánimo de polemizar aún a costa de hacer daño incluso a personas ajenas. Yo sé que es infructuosa cualquier petición que haga en el sentido de que el artículo sea retirado de la publicación. Estos pijos o pijas nunca reconocen un error. Ni tienen humildad. Tienen, eso sí, mucha maldad y mucha soberbia. Pero también, en el fondo, mucha frustración. No dejan de ser pobre gente que se cree que el mundo empieza en su ombligo y termina en su espalda.

No sé si he dicho antes que por gente así siento rabia e indignación. Si lo he dicho, rectifico. Siento pena. Pena provinciana, de provincias, pero auténtica pena. Y, por cierto, del autor o autora del artículo de “La Voz Libre” que ha hecho del artículo de Eboli un “corta y pega”, no siento pena. Es asombro. El tal Eboli por lo menos ha empleado la imaginación. Vosotros, el descaro. Emilio Ruiz.