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domingo, 29 de junio de 2014

Rosalía Martín quiere ser gobierno y oposición

Quienes han desempeñado la actividad política desde las dos orillas, es decir, desde el gobierno y desde la oposición, saben perfectamente que no es lo mismo predicar que dar trigo. El ejercicio de la oposición es lo más próximo a la felicidad política, pues se puede ofrecer todo lo que se quiera sin necesidad de dar nada. El ejercicio del gobierno es lo mismo que una inmersión en el mundo de la negación: a cada momento hay que decir que no.

Conozco a muy pocos políticos que, estando en la oposición, no deseen estar en el gobierno. Y a poquísimos, aunque algunas hay, que, estando en el gobierno, deseen estar en la oposición. Pero sólo conozco a uno –a una, más bien- que pretende estar al mismo tiempo en el gobierno y en la oposición. Se llama Rosalía Martín y es diputada de IU por Almería en el Parlamento de Andalucía.

Esta semana, en sede parlamentaria, Rosalía Martín se ha introducido, de nuevo, en el universo bipolar para acusar al Gobierno del que su coalición forma parte de estar en connivencia con los promotores del hotel El Algarrobico. La consejera de Medio Ambiente, María Jesús Serrano, no daba crédito a las palabras de la almeriense. “Muy fuerte lo suyo, diputada”, le ha replicado.

Decía, disparatadamente creo, el otro día Carlos Herrera que IU había convocado una manifestación ante la Consejería de Fomento y que no se sabía en qué lado de la valla se iba a situar la consejera Elena Cortés. Exagera Herrera, digo. Pero, para evitar equívocos, ¿no es mejor que cada uno asuma la responsabilidad que tiene encomendada? Chicha y limoná no puede ser, Rosalía. Emilio Ruiz.