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domingo, 4 de mayo de 2014

A Salva Sevilla se le fue la pinza

Quienes tuvimos la fortuna de presenciar el emocionante partido de fútbol que disputaron el Chelsea y el Atlético de Madrid aún tenemos visible en nuestra retina la reacción del Niño Torres tras marcar un gol a su anterior equipo. Respondió a la alegría de sus compañeros formando un parapeto con sus manos con evidentes signos de seriedad exterior –que no interior, pues suponía el pase de su equipo a la final de Champions- y prácticamente en situación de disculpa por el daño que ese tanto podía hacer al equipo de su tierra.

El Betis, en su visita a Almería, no se jugaba nada. Ni siquiera unos centímetros de prestigio futbolístico, tras una temporada catastrófica. El Almería se jugaba todo: una derrota le hundía prácticamente en el descenso. El Betis tiene en sus filas un jugador almeriense, de Berja, Salva Sevilla, que, como el equipo, tampoco se jugaba nada.

Esta situación era perfectamente conocida por el virgitano. ¿Quiere esto decir que Salva Sevilla debería haber hecho lo posible por no hundir al equipo de su tierra? No, no quiere decir eso. Salva Sevilla es un profesional del Betis y su obligación es servir a su equipo sin importarle las circunstancias especiales en las que se encuentre el adversario.

Esto, que yo lo veo así, no todo el mundo lo ve así. Está la historia del fútbol español llena de partidos de guante blanco, y esta semana, sin sir más lejos, hemos podido ver alguno. ¿Decidió el Betis reñir el partido como si jugara la final de Champions? Era su derecho y con su pan se lo coman.

Dicho esto, nadie me va a oír decir que el virgitano se equivocó al marcar el segundo gol para su equipo. Insisto, es un profesional, y si él lo ve bien, bien lo veo yo. Pero lo inadmisible es lo que acaeció tras marcar el gol que sentenciaba al Almería. Con una energía que dejó desconcertada a todo el graderío, Salva Sevilla celebró el gol de una manera apoteósica, desproporcionada y que, al menos a mí, me produjo bochorno.

Al finalizar el partido, el bético habló para las cámaras de Canal Plus: “Pido disculpas por la celebración, no tengo nada en contra de ellos, es el equipo de mi tierra y le deseo lo mejor”, dijo. No se pueden aceptar las disculpas. La reacción de Salva no fue la propia de un acontecimiento sobrevenido de forma repentina. Sabía qué había en juego y todas las circunstancias que rodeaban a la situación. Por eso creo que una actitud lamentable como la suya se salda con unas simples disculpas. Es necesario algo más. No sé qué algo más. Pero algo más. Emilio Ruiz.