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domingo, 13 de abril de 2014

Las cajas rurales, en el punto de mira de Luis de Guindos

De las tres ramas que parten del tronco del sector bancario español, bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito, solamente estas últimas, que aglutinan en torno al 5 por ciento de cuota de mercado, no han recibido ayudas públicas. Algunas cajas rurales se han fusionado, otras han establecido sistemas institucionales de protección, otras simplemente han sido absorbidas, o vendidas –como es el reciente caso de Caja Rural Mota del Cuervo-, pero ninguna ha tenido que pedir el auxilio al Estado para superar la difícil situación económica que atraviesa nuestro país.

No obstante, Luis de Guindos, el ministro de Economía, le tiene echado el ojo a las cajas rurales. Tal como están ahora no le gustan nada y quiere que emprendan el mismo camino que las cajas de ahorros: su conversión en bancos. “El Gobierno realizará en los próximos meses –manifestó recientemente en el Congreso de los Diputados- una actualización del régimen jurídico de las cooperativas de crédito”. La traducción que de la palabra ‘actualización’ hace los expertos no ofrece dudas: actualización es bancarización.

Un sector muy atomizado. Actualmente conviven en España 63 cooperativas de crédito, 59 de las cuales son cajas rurales, que se aglutinan en torno a dos grupos. Uno de ellos está encabezado por Cajamar. Lo forman 32 entidades que han constituido recientemente el Banco de Crédito Social Cooperativo (BCSC). El otro es el llamado Grupo Caja Rural, integrado por 27 entidades que son igualmente propietarias del Banco Cooperativo Español (BCE).

La diferencia entre un grupo y otro es sustancial: mientras el propósito del primero es unir sinergias y consolidar sus balances en el BCSC –parte del grupo consolida actualmente en Cajamar- el segundo pretende que el BCE solamente les una en estrategias y ciertas operaciones, pero sin consolidación de cuentas.

Dos formas de entender el cooperativismo financiero. El Grupo Cajamar y el Grupo Caja Rural entienden el cooperativismo financiero de manera muy distinta. Este último aboga por el mantenimiento del sistema actual, enormemente atomizado. Cajamar cree que el futuro pasa por la unión de recursos. El modelo de la caja almeriense cumple los deseos del Gobierno. Es a al modelo del Grupo Caja Rural al que Luis de Guindos quiere poner fin.

Desde el Grupo Caja Rural se considera que el sistema puesto en marcha por la caja almeriense conduce inevitablemente hacia la liquidación del modelo actual de las cajas rurales. Y se llega incluso a afirmar que tras el propósito del Gobierno lo que se esconde es el temor de que Cajamar no vaya a superar los exámenes de solvencia del Banco Central Europeo, que se realizarán después del verano.

Manuel Gutiérrez, director de Comunicación de Cajamar, se ha manifestado de forma contundente sobre estas insinuaciones del Grupo Caja Rural. Desmiente que haya problema alguno en la caja almeriense, Es más, no duda de que si el sector ha salido indemne de la reestructuración financiera ha sido gracias a que Cajamar “ha engullido” veinte pequeñas entidades que habrían tenido que ser intervenidas.

“Cajamar aprobará los test de estrés del BCE”. Luis Rodríguez, presidente del Banco de Crédito Social Cooperativo, no tiene duda alguna de que Cajamar va a aprobar los test de estrés del BCE. “Si bien las ratios de Cajamar se deterioraron con el rescate de Ruralcaja en 2012, ahora mismo disfrutan de una situación saneada, con una ratio de capital (tier1) del 11,3 % a febrero”, afirma. Respecto a la tasa de morosidad, situada por encima del 17 % al cierre del ejercicio 2013, Rodríguez argumenta que se debe al último decreto de revisión de los créditos refinanciados. “Pero esa tasa ya está remitiendo”.

Frente al inmovilismo, Cajamar mueve ficha. Frente al inmovilismo del Grupo Caja Rural, el BCSC nace con vocación de liderar la unión del sector. Y por ello quiere fortalecerse económicamente. El próximo mes de junio se va a realizar una ampliación de capital de en torno a los 300-500 millones de euros. Es probable que esta ampliación sea suscrita por la aseguradora Generali, socia de Cajamar en seguros y en fondos de inversión. Cajamar reduciría su participación del actual 91 por ciento al 60 ó 70 por ciento.

“La bancarización es la muerte”. Raúl Lorenzo, secretario general de la Asociación Española de Cajas Rurales –asociación que une a “los otros”, que dirían en Cajamar-, considera que estos movimientos de Cajamar suponen la bancarización del sector y, por consiguiente, su muerte. “No es así –replica Manuel Gutiérrez- porque no se van a traspasar los activos, que quedarán en cada entidad. Cada una de ellas mantendrá sus órganos de gobierno y su marca. La diferencia está en que el negocio se consolida y se mutualizan los beneficios, que se repartirán en función de los recursos propios”.

El proyecto bancario de Cajamar no liquida el modelo actual de cajas rurales. Por el contrario, garantiza su supervivencia. Cada caja va a seguir con su consejo rector, sus socios, su director general, su asamblea y sus clientes, que seguirían siendo clientes de la caja, no del banco. “El banco se ha creado –dice Luis Rodríguez- para poner en común la solvencia y que la caja más pequeña pueda afrontar cualquier tipo de operación de financiación. Hay cajas rurales que si no estuvieran bajo el paraguas de un grupo no podrían operar”.