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domingo, 16 de marzo de 2014

AVE sí o AVE no: ésa es la cuestión

Antiguamente –“en mis tiempos”, que dicen los viejos-, cuando nuestros representantes políticos demandaban del Gobierno de Madrid un esfuerzo inversor en materia de infraestructuras, giraban visita a quien ostentaba la titularidad del ministerio del ramo, llámese Fomento u Obras Públicas. Ahora, con esta penuria económica que nos corroe, se obvia a la ministra Ana Pastor y la demanda se dirige directamente a quien tiene la llave de la caja de caudales del reino, un señor llamado Cristóbal Montoro.

Es lo que han hecho esta semana, a propósito de la paralización de las obras del AVE, Gabriel Amat, Javier Arenas, Carmen Crespo, Rafael Hernando y Juan José Matarí. Dicen que, del viaje, vuelven contentos: “Antes de que acabe el año podremos constatar avances importantes”. No les cree el secretario general del PSOE de Almería, José Luis Sánchez Teruel, muy contundente: “La reunión ha sido un esperpento”. Tampoco tiene mucha fe en la voluntad gubernamental el presidente de Asempal, José Cano, y su colega de la confederación de empresarios de Lorca (Ceclor), Antonio García Díaz, que en Vera han unificado juicios: “El AVE es un proyecto irrenunciable”, han dicho.

El AVE ha sembrado Almería de grandes y hermosas infraestructuras ferroviarias, como los viaductos de Almocáizar y Los Giles o los que atraviesan los ríos Jauto y Aguas, por no hablar del túnel de Gafarillos, esa inmensa obra de ingeniería de 7.538 metros de longitud. Confiemos en que estas grandes obras no terminen como el nijareño pantano de Isabel II: como algo que pudo ser y nunca fue. Emilio Ruiz.