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domingo, 16 de febrero de 2014

Vivir para ver con los ojos cerrados

El domingo pasado el cine español vivió su cita anual con los Goya. En Almería había interés por dos de las películas nominadas: Caníbal, por estar dirigida por Manuel Martín Cuenca,  y Vivir es fácil con los ojos cerrados, dirigida por David Trueba, por estar basada en un hecho aquí acaecido y por estar rodada en nuestra provincia. Caníbal obtuvo un “cabezón”. Vivir…fue la triunfadora de la noche, con seis Goyas. Trueba tuvo el detalle de dedicar unas palabras a nuestra provincia. Invitó a los 3,5 millones de teleespectadores que en ese momento le veían a visitar Almería, “uno de los lugares tradicionalmente más pobres de España”.

La intransigencia mediática local se ha ensañado con el cineasta. No porque fuera falso lo que dijo, que nadie lo puede negar, sino por haberlo dicho. Las ostias le han llovido de forma despiadada. El escritor Pedro Asensio ha mostrado su decepción por elegir en la película una cutre fonda cuando Almería en aquella época “contaba con un buen número de hoteles y hostales”. ¡Como si de un documental se tratara! Para Jose Fernández, “el sambenito de la región devastada sigue vigente, para algunos, medio siglo después”.

El que más alto ha subido en la espiral descalificatoria ha sido el columnista Ramón Gómez-Vivancos. “Zafio, indocumentado, inculto, apesebrado, traidor, ignorante, lelo, estómago agradecido... todo eso y más es David Trueba”. No sé si este Ramón Gómez-Vivancos (con guión) es hijo del Ramón Gómez Vivancos (sin guión) que yo conozco. Si así fuera, compartimos problema: no siempre los hijos heredamos la elegancia de nuestros padres. Emilio Ruiz.