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domingo, 23 de febrero de 2014

El nuevo mapa bancario español: Cajamar establece en Madrid la sede social de su nuevo banco

La crisis económica internacional surgida en el año 2007 ha desencadenado una revolucionaria reestructuración del sistema bancario español que afecta tanto al número de entidades como a su distribución geográfica. Si bien aún el mapa financiero está pendiente de pequeños ajustes -falta por determinar cuál es el destino final de las nacionalizadas CatalunyaCaixa, Banco Mare Nostrum o la misma Bankia- ya se puede vislumbrar cómo quedará el mapa definitivo: con muy pocas entidades y muy concentradas territorialmente.

En la actualidad, más del noventa por ciento del negocio financiero español se concentra en unas pocas comunidades autónomas y, a su vez, en unas pocas entidades. Si dejamos al margen los bancos y cajas que aún se mantienen independientes, todos ellos de escasa dimensión, y las cajas rurales, de las que nos ocuparemos posteriormente, la distribución territorial del sistema financiero español es ésta: en Madrid tienen su sede social Banco Popular, BMN y Liberbank. Banco Santander sigue fiel a Cantabria; BBVA y Kutxabank, en el País Vasco; en Cataluña tienen su sede Banco Sabadell, Caixabank y, por ahora, Catalunya Banc; en la Comunidad Valenciana la tiene Bankia (en el acuerdo de fusión con Bancaja se estableció como sede social Valencia, si bien la operativa estaría en Madrid); en Galicia, NCG Banco –habrá que ver qué hace en los próximo meses el grupo venezolano Banesco-; en Aragón, IberCaja Banco, y en Andalucía, Unicaja Banco. El número de bancos y cajas ha pasado en unos pocos años de 102 a 23.

Madrid y Cataluña, potenciadas
Esta nueva distribución financiera territorial ha reforzado considerablemente a Madrid y a Cataluña, hasta el punto de que las entidades con sede social en ambas comunidades autónomas concentran nada menos que el 45 por ciento de todo el crédito que se concede en España. El País Vasco, Galicia y Andalucía, en mucho menor proporción que las dos anteriores, se reparten el resto del pastel. Nueve comunidades autónomas ya no gestionan negocio financiero alguno.

Para el periodista José Luis Gómez, autor de varios libros de economía, entre ellos ‘Cómo salir de ésta’, esta situación es preocupante. “El cambio es de tal magnitud – ha escrito recientemente en un artículo en ‘El País’- que sus consecuencias para el desarrollo armónico de España podrían ser impactantes incluso a corto plazo. La concentración de la mitad de todo el crédito en dos territorios, entre los que no está el más poblado (Andalucía), es de por sí un factor de riesgo para el equilibrio del país. Pero la realidad es que Madrid y Barcelona pasaron en cinco años del 40 al 80 % del control del crédito y del 20 al 85 % de la concentración de sedes de entidades financieras, al tiempo que el volumen de negocio financiero que se gestiona desde Madrid y Barcelona aumentó un 60 %. Eso sí, para pagar el coste de la reforma contaron con todos los contribuyentes españoles”.

Los ‘versos sueltos’ de las cajas y el futuro de las rurales
El Gobierno del Partido Popular, como antes el del PSOE, sigue firme en su empeño de convertir en sociedades anónimas bancarias a todo el sistema financiero español. El objetivo está en impedir que, en el futuro, vuelva a ocurrir lo que ahora ha pasado: que sean los contribuyentes quienes presten socorro a las entidades con dificultad. Deben ser sus accionistas y sus clientes. Como ocurre en cualquier sociedad mercantil que se va al traste. Ni más ni menos.

Las pequeñas cajas de ahorros que aún van por libre tienen los días contados y tendrán que buscarse a un “hermano mayor”. A pesar de su resistencia. Y las cooperativas de crédito, principalmente las cajas rurales, que representan el 5 % del total del sistema bancario pero que están enormemente atomizadas, tendrán que seguir el mismo camino de las cajas de ahorros: primero, concentrarse, y después, transformarse en bancos.

Luis de Guindos, ministro de Economía, lo ha dicho alto y claro el pasado 13 de enero en el Congreso de los Diputados: “Como último eslabón de la reforma de las entidades, les anunció que el Gobierno realizará en los próximos meses una actualización del régimen jurídico de las cooperativas de crédito”, dijo textualmente.

Actualmente hay en España 63 cooperativas de crédito, de las que 59 son cajas rurales  y 4 son las llamadas “cooperativas urbanas” (Caja Laboral Kutxa, Caja Ingenieros, Caja Arquitectos y Novanca). La principal cooperativa de crédito española es Cajamar, cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar.

Sorpresa: el banco de Cajamar establece su sede social en Madrid
El pasado 28 de enero se constituyó el Banco de Crédito Social Cooperativo (BCSC), una iniciativa de Cajamar que contó con el apoyo de otras 32 cajas rurales. La caja almeriense ha incorporado a este banco no sólo a las cajas que forman parte de su grupo cooperativo, sino también a otras como las del Grupo Solventia, Caja Rural de Castilla-La Mancha, Caixa Guissona y las rurales de La Vall d'Uixó, Almassora, Benicarló, Vinaròs y Les Coves de Vinromà. La almeriense ha sucrito el 84 por ciento del capital del nuevo banco.

El resto de cajas rurales también disponen de un banco similar: el Banco Cooperativo Español. De la fusión de ambos bancos y de todas las cajas que los conforman, algo por ahora –pero sólo por ahora- impensable, podría salir una entidad de tamaño similar al Banco Popular o al Sabadell.

La constitución del BCSC fue acogida por la prensa almeriense y andaluza como una buena noticia para el sector bancario andaluz, muy debilitado últimamente por la huída de entidades como Cajasol (hacia Caixabank), Cajasur (hacia Kutxabank) o Caja Granada (hacia BMN), que ya de andaluzas no tienen nada. El mapa financiero andaluz se reduce hoy básicamente a dos entidades: Unicaja y Cajamar. Las dos pequeñas cajas rurales que aún subsisten, Caja Rural de Granada y Caja Rural del Sur, no tienen otra opción que acercarse a un socio de mayor envergadura.

En la nota de prensa que Cajamar distribuyó sobre la creación del BCSC no se escamotearon detalles. Hasta el nombre del notario que dio fe de la constitución fue ofrecido a los medios. También se ofrecieron, como es propio, los nombres de quienes conforman su Consejo de Administración y el de su consejero delegado, así como el capital social inicial, que es de 800 millones de euros.

En el Paseo de la Castellana de Madrid
Pero en tan prolija información se omitió un dato que ahora, una vez conocido, ha resultado sorprendente: el nuevo Banco de Crédito Social Cooperativo tiene su domicilio social en Madrid, en el Paseo de la Castellana, 87 (donde Cajamar tiene su sede madrileña), y no en la Plaza de Barcelona, de Almería, ni tampoco en las futuras instalaciones que Cajamar está construyendo en el Parque Tecnológico de Almería, donde seguramente tendrá su sede operativa. La nueva sociedad ha quedado inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, sección 8, hoja 573805.

¿Qué consecuencias puede tener este ‘olvidado’ detalle para el ya tan castigado sector financiero andaluz? ¿Y para Almería? No es hora de aventurar conclusiones sin antes oír las explicaciones de los rectores de la caja rural almeriense. Pero jamás nos hubiéramos podido imaginar que La Caixa constituyera su banco, Caixabank, estableciendo el domicilio social fuera de Barcelona. Tampoco lo ha hecho Unicaja al constituir Unicaja Banco, que tiene su sede social en Málaga. El Santander tiene casi toda su operativa en Madrid, pero su sede social sigue estando en Santander. Lo mismo que el BBVA, en Vizcaya. A día de hoy, Cajamar es una entidad almeriense y andaluza. Unicaja es malagueña y andaluza. El Banco de Crédito Social Cooperativo a día de hoy es un banco madrileño si bien es cierto que la mayor parte de su operativa se va a llevar desde Almería. O eso parece. 

Mario Casas acusa a Bisbal de tirar los tejos a su novia

Dirá usted, lector, que, con-la-que-está-cayendo (odio estas cinco palabras juntas, pero no me puedo desprender de ellas), no se explica cómo un columnista puede perder el tiempo en estas tonterías. Pero no lo son. Hablo de David Bisbal. Y eso merece un respeto. Nos tiene preocupados el muchacho. No por su carrera artística, que es brillante y meteórica, sino por su faceta amorosa.

María Valverde y David Bisbal / Dyvinity

Cuenta la prensa rosa que el padre de Ella va dejando tras sí un reguero de novias decepcionadas. La primera, de la tierra, se la echó cuando era un imberbe: Raquel Segovia, compañera suya en la orquesta Expresiones.

Tras ella vinieron ChenoaElena Tablada –que le dio a su hija-, la modelo sevillana Raquel Jiménez –la preferida de la familia-, la exuberante puertorriqueña Zuleyka Rivera, otra vez Raquel Jiménez y, últimamente, la argentina Marily Bianchi. Mal gusto no tiene. Con ninguna.

Pero, ahora, David Bisbal ha dado un paso más. Y muy peligroso, en opinión de Mario Casas.  Se queja el galante actor de La Mula y Grupo 7 que el almeriense le quiere arrebatar a su novia, María Valverde, con la que ha rodado el videoclip de Diez mil maneras. "Vaya tela con el David éste, no le deja de tirar los tejos a María, y eso que aún es mi novia...", ha dicho Mario Casas, según revela el paparazzi Enric Bayón en su columna semanal en la revista Cuore.

Mario Casas anda estos días por Chile rodando junto a Antonio Banderas. Ya ha advertido que, cuando vuelva a España, tiene que aclarar algunos asuntillos con alguno y con alguna. Lío a la vista tenemos. Y con-la-que-está-cayendo. Emilio Ruiz.

domingo, 16 de febrero de 2014

Vivir para ver con los ojos cerrados

El domingo pasado el cine español vivió su cita anual con los Goya. En Almería había interés por dos de las películas nominadas: Caníbal, por estar dirigida por Manuel Martín Cuenca,  y Vivir es fácil con los ojos cerrados, dirigida por David Trueba, por estar basada en un hecho aquí acaecido y por estar rodada en nuestra provincia. Caníbal obtuvo un “cabezón”. Vivir…fue la triunfadora de la noche, con seis Goyas. Trueba tuvo el detalle de dedicar unas palabras a nuestra provincia. Invitó a los 3,5 millones de teleespectadores que en ese momento le veían a visitar Almería, “uno de los lugares tradicionalmente más pobres de España”.

La intransigencia mediática local se ha ensañado con el cineasta. No porque fuera falso lo que dijo, que nadie lo puede negar, sino por haberlo dicho. Las ostias le han llovido de forma despiadada. El escritor Pedro Asensio ha mostrado su decepción por elegir en la película una cutre fonda cuando Almería en aquella época “contaba con un buen número de hoteles y hostales”. ¡Como si de un documental se tratara! Para Jose Fernández, “el sambenito de la región devastada sigue vigente, para algunos, medio siglo después”.

El que más alto ha subido en la espiral descalificatoria ha sido el columnista Ramón Gómez-Vivancos. “Zafio, indocumentado, inculto, apesebrado, traidor, ignorante, lelo, estómago agradecido... todo eso y más es David Trueba”. No sé si este Ramón Gómez-Vivancos (con guión) es hijo del Ramón Gómez Vivancos (sin guión) que yo conozco. Si así fuera, compartimos problema: no siempre los hijos heredamos la elegancia de nuestros padres. Emilio Ruiz.

domingo, 9 de febrero de 2014

Noche de los Goya con protagonismo almeriense

Esta noche, con las cámaras de TVE como testigos y Manel Fuentes como maestro de ceremonias, el cine español vivirá su gran día de gloria: la gala de los Goya. No estará el ministro del ramo, José Ignacio Wert, preocupado por no perder el tiempo en estas estridencias, pero, en compensación, Almería mandará lo mejor de la casa: su paisaje y su paisanaje. Al frente de nuestro pabellón, Manuel Martín Cuenca, con ocho nominaciones para su ‘Caníbal’, una de ellas para él mismo, como mejor director, pero también para Antonio de la Torre, como mejor actor, y para Olimpia Melita, mejor artista revelación.

También lleva el sello almeriense ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, esa sorprendente película que narra las aventuras de un profesor de la España del 66 (Javier Cámara) que utiliza las canciones de The Beatles como método de enseñanza  de inglés y que, cuando se entera que John Lennon está en Almería rodando una película, se viene para acá para conocerle. ‘Vivir…’ tiene siete nominaciones, entre ellas la del propio David Trueba como mejor director.

La potente industria cinematográfica española vive uno de los momentos más delicados de su historia. La crisis ha retirado a muchos asiduos de las taquillas, pero, por si fuera poco, el incremento del IVA hasta el 21 por ciento la ha dejado herido de muerte. Un abucheo más o menos –lleva ya tantos…- no justifica la ausencia del ministro que llegó a afirmar que “Soy como un toro bravo que me crezco con el castigo”. Wert demostrará esta noche, si finalmente no acude a los Goya, que, de valiente, nada de nada. Emilio Ruiz.

lunes, 3 de febrero de 2014

Sorprendentes declaraciones de Dimas Rodríguez, presidente de Caja Rural de Granada: "El modelo centralizado de Cajamar no tiene sentido"

El número de entidades financieras con sede social en Andalucía es cada vez menor y de escasa entidad. De hecho, solamente dos superan el umbral mínimo exigido por el Banco Central Europeo para tenerlas bajo su control, establecido en 30.000 millones de euros en activos. Estas dos entidades son Unicaja y Cajamar.

Además de la malagueña y la almeriense, subsisten en Andalucía dos pequeñas cajas rurales: la de Granada y la de Jaén. Entre las dos, apenas superan el 10 por ciento del volumen de activos de Cajamar, que alcanza los 44.000 millones de euros.

Caja Rural de Granada no solo se encuentra cómoda en caminar en solitario –independientemente de la fortaleza que le puede dar su participación en el Banco Cooperativo Español- sino que, por boca de su presidente, Dimas Rodríguez, considera sin sentido el proyecto unificador de Cajamar.


En unas sorprendentes declaraciones realizadas al diario económico Expansión, Dimas Rodríguez se ha mostrado muy crítico con Cajamar. “El modelo de Cajamar no tiene sentido para las cooperativas de crédito”, ha dicho después de asegurar que “nuestro grupo está consolidado y la filosofía es ser una entidad federada, en contraposición con la centralizada del grupo almeriense en una dirección única”.

Dimas Rodríguez ha ido aún más lejos en estas poco afortunadas declaraciones, que el periódico destaca en su portada de la edición de Andalucía. Amenaza con llevar a los tribunales a Cajamar por elegir como nombre de su nuevo banco el de Banco de Crédito Social Cooperativo. El banco del que forma parte Caja Rural de Granada y otras 27 cajas rurales españolas es el de Banco Cooperativo Español. “Si no hay un arreglo amistoso vamos a tener un conflicto jurídico”, amenaza Rodríguez.

Por último, el presidente de Caja Rural de Granada ha tachado poco menos que de 'copiones' a sus colegas de la caja rural almeriense: “Cajamar está copiando muchas cosas de nuestro propio grupo, pero el éxito va a radicar en un sistema como el nuestro”.

Las declaraciones de Dimas Rodríguez son sorprendentes desde todos los puntos de vista e inusuales dentro del sector financiero. Hasta el día de hoy, ningún directivo de Cajamar se ha pronunciado sobre las mismas. Emilio Ruiz.

domingo, 2 de febrero de 2014

Permiso de la Junta para mover un esparto

Hace unos años, en Madrid, en una reunión de empresarios, un industrial gallego me preguntó: “¿Es verdad que en Andalucía, para mover un esparto, es necesario el permiso de la Junta?”. Sentí herido mi orgullo patrio. “Literalmente dicho”, le respondí, “es decir, para arrancar un esparto, sí es necesario el permiso de la Junta, pero, por lo demás, tampoco es para tanto”. Mentí. El Gobierno andaluz es, de lejos, el más intervencionista de toda España. Esto no lo digo solo ahora. Lo he dicho siempre, y mis amigos cercanos al poder también siempre me han respondido que exagero.

Me he alegrado al oír decir al consejero José Sánchez Maldonado que la Junta va a eliminar, de golpe, 220 trámites administrativos “para reducir trabas burocráticas que afectan a las empresas”. Han tenido que pasar treinta años para darnos cuenta del marasmo legislativo en el que los andaluces nos hallamos inmersos. El cruce de misivas entre el alcalde Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y la consejera Elena Cortés no existiría si la remodelación de la Plaza Vieja y la Casa Consistorial la estuviera haciendo quien la tenía que hacer: el Ayuntamiento. ¿Qué pinta la Junta reparando Ayuntamientos?

Parece que, por fin, nos hemos dado cuenta del entramado burocrático que hay que superar para ver aprobado un PGOU. Apenas media docena de municipios de Almería lo han logrado. “Preparamos un decreto involucrando más a los Ayuntamientos y reduciendo los plazos”, dice Susana Díaz. ¿No se podía haber pensando antes? “Es la enésima vez que nos lo prometen”, recela Alicia Martínez, vicesecretaria de Territorio del PP. Pues si es la enésima y última, bien está. Emilio Ruiz.