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lunes, 6 de enero de 2014

Los fondos buitre ya están aquí: Cajamar les vende 700 millones de créditos fallidos

Si usted, lector, tiene alguna deuda pendiente con un banco o una caja es muy posible que en los últimos días haya recibido –y, si no, esté preparado- una llamada reclamándole la cantidad adeudada. Pero no ha recibido la llamada de su banco, caja de ahorros o caja rural, o sea, de la entidad a la que le debe el préstamo, sino de unos señores que dicen llamarle en nombre de otra entidad, a la que no conoce de nada y que generalmente tiene un nombre muy raro.

“Perdone, pero yo a ustedes no les debo nada, deben haberse equivocado de teléfono o de persona”, es posible que haya sido su respuesta. Y no, no se han equivocado. El equivocado es usted. Porque su deuda ha dejado de tenerla con su banco de siempre. Ahora la tiene con quien se la reclama, que suele ser un fondo de inversión –en el argot financiero llamado fondo buitre- que se la ha adquirido a la entidad financiera con la que la deuda fue contraída.

El año 2013, España  ha sido un país enormemente atractivo para los fondos buitre, que han comprado nada menos que 4.600 millones de euros de créditos de dudoso cobro. Prácticamente todas las entidades españolas han aprovechado ese interés para deshacerse de créditos morosos. Lo mismo están haciendo las sociedades inmobiliarias.

¿Y quiénes son estos señores y a qué precios compran? Los fondos buitre más activos suelen ser grandes gestoras norteamericanas, como Cerberus, Fortress, Lone Star y Apollo, pero también están apareciendo por el mercado español fondos de menor entidad, como Yorvik, York Capital, Marathon o Perry Capital. Normalmente, para sus operaciones en nuestro país, buscan el asesoramiento de personas que conocen bien nuestro mercado, y si tienen buena influencia, mejor.

Conocido es el caso de Javier Botín, hijo del presidente de Banco Santander, que ha creado una firma específica para estas tareas, Savia Asset Management. José María Aznar Botella opera con Cerberus, el fondo buitre que ha comprado 96 oficinas de Bankia.

¿Y el precio? Hay que distinguir entre la adquisición de propiedades inmobiliarias y la adquisición de créditos de difícil cobro. Los bienes inmobiliarios –grandes promociones de viviendas, edificios de oficinas, empresas inmobiliarias enteras…- los compran por el 40-50 por ciento de su valor actual. El fondo Blackstone, por ejemplo, ha comprado 1.800 viviendas de alquiler a la Empresa Municipal de Vivienda de Madrid por el 40 por ciento de su valor.

Los créditos fallidos se venden a precio de saldo. En torno al 3 ó el 4 por ciento de su valor. Hay que tener en cuenta que los bancos no suelen vender créditos de clientes buenos, y mucho menos de clientes que se encuentran al corriente en el pago de sus cuotas. Los créditos que se venden tienen para los bancos la consideración de perdidos y, de hecho, están provisionados como tales al cien por cien. Cualquier euro que recuperen es beneficio.

También la entidad almeriense Cajamar ha soltado lastre de este tipo de créditos. El año pasado se deshizo de 700 millones de euros de créditos fallidos en la llamada “Operación Ulises” (los mercados suelen bautizar este tipo de operaciones). El comprador fue David E. Shaw, un multimillonario neoyorkino que fue asesor del presidente Clinton y que, según sus propias informaciones, cuenta con un capital de inversiones de 30.000 millones de dólares. Emilio Ruiz.