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lunes, 11 de noviembre de 2013

La Conferencia de Susana

La Conferencia Política que este fin de semana ha celebrado el PSOE en el Palacio de Congresos de Madrid con la presencia de 2.500 militantes y simpatizantes socialistas -la mayoría de ellos, reconozcámoslo sin pudor, con salario a cargo del erario público y, por lógica, con una limitada capacidad de crítica- hubiera pasado inadvertida si no hubiera sido por la intervención, el primer día, de la nueva presidenta de la Junta de Andalucía.

¿Y cuál fue el contenido de ese discurso de Susana Díaz que con tanto alborozo ha hecho renacer el optimismo en las deprimidas filas socialistas? Pues ése es el caso. Susana Díaz, ni siquiera ha tenido que elaborar un buen discurso político. No le ha hecho falta ni ella lo quería. Le ha bastado con traducir en palabras sencillas lo que en estos momentos preocupa a la mayoría de los ciudadanos, y en especial a quienes en algún momento confiaron en un partido que ven desnortado, irreconocible y alejado de sus inquietudes.

Cuesta trabajo creer que alguien llegue a entusiasmarse porque desde un atril se le digan cosas tan elementales como que en la defensa de la unidad de España no se admiten tibiezas, que en el proyecto común todos somos necesarios –también los catalanes-, que las victorias electorales deben conseguirse por méritos propios y no por deméritos ajenos, que hay que saber reconocer las equivocaciones y que la solidaridad debe estar por encima de egoísmos personales o territoriales.

Pero era tal el grado de desconcierto al que había llegado el Partido Socialista que, a sus huérfanas huestes, hasta las cosas más sencillas hoy les llegan a emocionar. Emilio Ruiz.