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martes, 6 de agosto de 2013

La piscina cubierta de Huércal-Overa

La bonanza económica de la década pasada llenó la geografía provincial de obras faraónicas. No había pueblo que no tuviera la suya. Muchas de ellas nunca se llegaron a acabar, y ahí siguen, enhiestas, entre descarnados ladrillos, como muestrario de una época que posiblemente nunca se repetirá. Otras corrieron mejor suerte y la cinta inaugural llegó a cortarse.

Entre estas últimas está la piscina cubierta de Huércal-Overa. Por poco dinero, algo más de dos millones de euros, de los cuales una parte importante la puso la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento se encontró con una instalación que costó más de siete millones. Una empresa de renombre nacional, Técnicas Reunidas, se dejó arrastrar por la euforia del momento y, a cambio de una concesión de 50 años, puso a disposición del pueblo unas instalaciones que comprenden cuatro piscinas, entre ellas una de 25 por 12,50 metros, y otra de enseñanza o calentamiento de 7,75 por 12,50 metros, además de vestuarios, almacenes, gimnasio y enfermería. Un lujo de obra.

Pero en éstas llegó la crisis y a TR las cuentas no le salen. Y, ni corta ni perezosa, ha comunicado al Ayuntamiento que o arreglan “lo suyo” o el 18 de agosto echa el cerrojo y entrega las llaves en la Casa Consistorial. El alcalde dice que los contratos están para cumplirlos, mientras el PSOE piensa que habría que sentarse y hablar, que hablando se entiende la gente.

El tema está feo. La piscina es una ruina para TR. Pero se columpiaron en cantidad, a pesar de ser una empresa de mucho prestigio. Posiblemente no sea una instalación para un pueblo como Huércal-Overa. Pero, ya que está, ¿qué hacemos?  Pues eso. Que qué hacemos. Emilio Ruiz.