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sábado, 22 de junio de 2013

UPyD: la oposición de la oposición


Cada vez que hay sesión plenaria en el Ayuntamiento de Almería se repite el ritual: con bolso colgado al hombro y libreta de apuntes en mano, para que ningún tema se quede en el olvido, la ciudadana de Almería Laura Rodríguez-Carretero se presta a ocupar un asiento entre el público dispuesta a hacer uso del derecho de intervención que el reglamento concede a los vecinos del municipio. Su exposición de problemas es detallada y prolija, y en ocasiones su espíritu crítico es el único que renace en la sesión.

Pero Laura no es una anónima vecina de Almería que se interesa por la limpieza de su barrio o los ruidos de su calle. Es la portavoz en la capital de Unión, Progreso y Democracía, UPyD, el partido de Rosa Díez, que no ocupa escaño en el consistorio. Al menos hasta hoy, pues, según un sondeo hecho público por el partido que gobierna el Ayuntamiento, en las próximas elecciones sí es posible que UPyD ocupe un sillón de municipal.

Laura, en sus intervenciones, suele ser muy crítica con todo y con todos. Nadie le puede negar que no se “curra” los temas. Es más, con frecuencia suele transmitir la idea de que se los “curra” mucho más que algunos concejales de la oposición. Hasta hace unos meses, las críticas de la portavoz de UPyD iban encaminadas exclusivamente hacia el equipo de Gobierno, pero, en las últimas sesiones, las está haciendo extensivas a los concejales de la oposición, a los que acusa de “blandengues” y de no cumplir con las obligaciones de control municipal que los electores les han encomendado.

Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, alcalde de la ciudad y presidente de la institución y, por ende, del Pleno, ha manifestado más de una vez que está hasta los mismos de la cansina Laura. Le acusa de aprovecharse de una norma que no está pensada para que hagan política los partidos que no gozan de la confianza de los ciudadanos, y si no le ha dicho ya a Laura que “hasta aquí hemos llegado” no es por otra razón que para evitar verse retratado como un enemigo de la participación ciudadana en los plenos.

Mientras Luis Rogelio ha soportado estoicamente a la cansina Laura, quienes no han pasado el corte de la tolerancia han sido los dos partidos de la oposición, PSOE e IU. En el pleno de ayer, éstos le dijeron a Laura que “basta ya”, que si quiere hacer política, que se espere a conseguir escaño, que ya solo faltan dos años. A propósito de las críticas que tanto un partido como otro están recibiendo por su pasividad en la adjudicación de las obras del Mesón Gitano, por parte de la miembro de UPyD, la concejala socialista Mari Carmen Núñez le aclaró que ellos nos forman parte de la mesa de contratación. “Se dedica usted –le reprochó- a desprestigiar a todos los políticos de todos los partidos menos a los del suyo”.

Otro que también reventó ayer contra Rodríguez-Carretero fue el portavoz de IU, Rafael Esteban, que le acusó de aprovecharse de un turno de palabra que la ley establece para “ciudadanos anónimos, no para portavoces de un partido político”. “Nosotros –le dijo Esteban- tenemos una responsabilidad por encima de ustedes, porque nosotros no podemos decir lo primero que se nos viene a la cabeza, nosotros tenemos una representación institucional y por lo tanto cuando hablamos en un consejo de administración no hablamos de oídas, de lo que nos cuenten o nos envenenen”. Esteban pidió a la activa militante de UPyD que se abstenga en lo sucesivo de darles lecciones de cómo hacer oposición y que deje ya de poner en duda su honestidad. “Los que nos sentamos aquí, de principio, somos todos honestos”, le espetó.

¿Hará esta salida en tromba del gobierno y oposición municipal contra la actitud de Laura Rodríguez-Carretero que ésta baje el listón de sus críticas? Ella dice que no, que quien se pica es porque ajos come, lo que quiere decir, según ella, que sus críticas están fundadas. Lo que teme Laura es que los tres grupos municipales se pongan de acuerdo para reinterpretar el reglamento de sesiones de tal forma que coarten su protagonismo. Entonces sí podría decir ella y podrían decir los grupos municipales de Gobierno y oposición que “colorín, colorado, este cuento se ha acabado”.

Y a todo esto, ¿qué piensa el resto de espectadores de los plenos del protagonismo de la portavoz de UPyD? El público de las sesiones sigue siendo casi testimonial, pero, en cambio, tras cada sesión, el debate donde se abre es en las redes sociales. En éstas, como no podía ser de otra forma, el público está dividido: por un lado, abundan quienes consideran que Rodríguez-Carretero peca de exceso de protagonismo, y por otro, no faltan quienes tararean sin disimulo la conocida canción de “Amo a Laura”. “Si hacemos esto sin estar en la Corporación, qué no haríamos si tuviéramos aunque sólo fuera un acta de concejal…”, se relamen. Emilio Ruiz.