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sábado, 29 de junio de 2013

Caja Rural de Canarias se integra en Cajamar


El Consejo Rector de Caja Rural de Canarias, presionado por el Gobierno canario, no ha logrado torcer la voluntad, mayoritariamente expresada en múltiples ocasiones, de los socios y trabajadores de la entidad de integrarse en Cajamar. Anoche, en una asamblea que fue extremadamente pacífica, se aprobó la fusión. Un día antes la asamblea general de Cajamar había hecho lo propio.

Según informa Caja Rural de Canarias, con esta decisión sus socios y clientes tendrán a su disposición los recursos y servicios de su entidad de siempre, ahora formando parte de una caja rural con mayor dimensión, solvencia, eficiencia y rentabilidad.

El acuerdo ha sido adoptado por 2.068 votos a favor, 314 en contra y 11 votos nulos o en blanco. Tras la fusión, que será realidad antes de que finalice el año, Caja Rural de Canarias conservará su denominación comercial en Canarias y prevé la apertura de diez oficinas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, lo que no solo permitirá mantener la plantilla actual sino crear nuevos puestos de trabajo. “Los socios de Caja Rural de Canarias han dado así su respaldo a una operación que renueva el compromiso y vocación canaria de siempre, y da un paso más para afianzar el proyecto insular desde una entidad de ámbito nacional, formando parte de la primera caja rural española".

Caja Rural de Canarias cuenta, a 31 de diciembre, con 112.803 clientes, de los cuales 24.958 son también socios de la entidad. El capital social asciende a 31,91 millones de euros. En cuanto a los resultados, el margen bruto supera los 40,75 millones de euros, un 12,57% más que en 2011, y el margen de explotación se incrementó en un 41,01% hasta los 14 millones de euros. El resultado antes de impuestos es de 2,22 millones de euros.

Otros datos de la entidad que se fusiona con Cajamar son: Recursos propios de 88,85 millones de euros, coeficiente de solvencia del 11,70%,  casi tres puntos por encima de las exigencias del Banco de España (9%), y una ratio de capital del 10,25 %. Cuenta con 319 empleados y 67 oficinas en las dos provincias canarias.

En los últimos meses, el movimiento contrario a la fusión se había mostrado muy activo, si bien es verdad que con poco éxito. Una de las iniciativas en este sentido ha sido la recogida de firmas a través de la plataforma change.org. El escrito presentado para su adhesión decía así:

“Somos un colectivo de personas que, como ciudadanos, empresarios y empleados vivimos con preocupación el desmantelamiento del tejido financiero de Canarias. Nos cuestionamos la realidad y el proyecto de futuro de nuestra tierra. En este momento en el que se ensancha la brecha entre ricos y pobres, es necesaria una entidad financiera con vocación social y que conozca las características e idiosincrasia de la economía canaria, que entienda las particularidades del pequeño ahorrador, de la propia cultura financiera canaria y, por supuesto, del contexto de un Régimen Económico y Fiscal diferenciado.
Ante el embate actual de las grandes corporaciones financieras por fagocitar las iniciativas sociales de ahorro e inversión, se pone de manifiesto, más que nunca, la necesidad de preservar el pequeño sistema financiero. Conservar una banca cercana al territorio y a sus clientes, que vele por el bien común desde la ética y que invierta en proyectos de la economía real, es un camino de esperanza con el que esta plataforma se compromete.

Las fusiones en la reciente historia demuestran tener un efecto contrario a la preservación de las pequeñas entidades financieras que aún mantienen los principios éticos de dinamización local, desarrollo, creación de empleo y de riqueza. La fusión arrancará directamente y de raíz la identidad social de Caja Rural de Canarias, una entidad cooperativa que vela más allá de de los intereses de sus integrantes, que desarrolla su actividad en pro de la justicia social en Canarias.

Siendo La Caja Rural de Canarias una entidad con vocación regional, con una red de oficinas propias en la mayor parte del territorio canario y con su centro de decisiones en Canarias, la fusión además de diluirnos, destruirá empleo, eliminará oficinas en los pequeños municipios y trasladará el órgano de decisión de nuestra entidad a Almería. Nos someterá a intereses ajenos a la realidad canaria, entregando a cambio de una supuesta seguridad todo nuestro patrimonio y provocando la deslocalización de las inversiones; en definitiva, acabará con nuestra autonomía como entidad.

No entendemos qué intereses se ocultan tras el deseo apresurado de una fusión, ya que no va a favorecer ni al empleo, ni a la autonomía, ni a la solvencia, ni a los principios cooperativos que facilitan la participación de sus socios, principios sobre los que fue fundada Caja Rural de Canarias.

Nos oponemos a la fusión con Cajamar, pues queremos seguir siendo una entidad canaria. Proponemos un cambio de rumbo para mantener nuestra independencia.

Con este manifiesto, la Plataforma STOP FUSIÓN Caja Rural de Canarias siembra la semilla para que entre toda la ciudadanía canaria, consciente de esta realidad, se alimente una nueva corriente de buen gobierno de las entidades financieras de las islas.

En el caso concreto de Caja Rural de Canarias, propugnamos un cambio que configure un consejo rector sensible, profesional, transparente, comunicativo, y que tome las decisiones pensando en el bien común, con la buena gobernanza que demanda la sociedad canaria del siglo XXI y la actual situación socio-económica”.

La acción de recogida de firmas ha tenido tan escasa acogida que hasta el momento de la fusión solamente han manifestado su apoyo expreso poco más de medio centenar de ciudadanos, no necesariamente todos ellos socios o clientes de la Caja. Emilio Ruiz.