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viernes, 31 de mayo de 2013

García Ferré, homenajeado por sus vecinos de Almería

No es, ni por asomo, el gran homenaje que la provincia de Almería y, principalmente, la ciudad de Almería, donde nació, le deben a su ilustre hijo Manuel García Ferré. Éste ha sido el homenaje que le han querido tributar sus vecinos de la calle General Castaños, en la que nació. Ha sido un acto sencillo, pero emotivo. El alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, ha descubierto una plaza de homenaje a tan ilustre almeriense a la vez que ha tenido palabras de emocionado recuerdo para quien, pese a las vicisitudes vividas, siempre ha llevado su Almería en el corazón. El acto ha estado promovido por la Asociación de Vecinos del Casco Histórico.

García Ferré vino a este mundo el día 8 de octubre de 1929 en la calle General Castaños, “a la vera del campanario de la catedral”, como recuerda Antonio Sevillano. Su padre, Julián García Rodríguez, gallego de Vigo –nos recuerda el historiador-, llegó destinado a Almería en tiempos de Primo de Rivera como funcionario de Telégrafos. Aquí se casó con la paisana María Ferré Álvarez, instalándose en el nº 6 de General Castaños y sucesivamente en las calles Real y Paco Aquino. Manuel era  el segundo de los hijos del matrimonio.

Sevillano recuerda aquellos momentos vividos en la Guerra Civil y en la postguerra que obligaron a fa familia a emigrar a la Argentina: Al alborear el 21 de julio de 1936 el levantamiento sedicioso del Batallón de Ametralladoras acuartelado en La Misericordia sorprendió a Julián en su puesto de oficial telegrafista. Su lealtad a la República y afiliación al Partido Comunista y UGT hipotecaron un futuro no muy lejano, a pesar de que el sumario de Guerra 28.988/39 -incoado bajo la acusación de Auxilio a la Rebelión- se sobreseyó absolutoriamente. No obstante, el clima de hostilidad hacia su persona, por desafecto al nuevo Régimen, le obligó a emigrar en 1947 a la República Argentina. La marcha motivó que toda la familia perdiese la nacionalidad española tal y como condenaban las leyes franquistas. Según consta en documento oficial nuestro protagonista la recobró en 1996, después de "declarar su voluntad de recuperarla" ante el Cónsul General de España en Buenos Aires, dejando claro que no renunciaba a la del país de acogida. Con doble pasaporte vivió y viajó hasta el final de sus días. Emilio Ruiz.