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miércoles, 1 de mayo de 2013

Caja España-Duero, a punto de ser intervenida


Anoche, último día del mes de abril, a las 12, finalizaba el plazo concedido por l Banco de España a Braulio Medel y Evaristo del Canto, presidentes de Unicaja y Caja España-Duero, respectivamente, para que formalizaran la fusión de sus bancos, Unicaja Banco y Ceiss. Si así no se hacía, la entidad castellano-leonesa sería finalmente nacionalizada y pasaría a formar parte del grupo de entidades financieras controladas por el Gobierna, en el que están Bankia, CatalunyaCaixa y Novagalicia.

Cuando han transcurrido unas horas desde la fecha límite establecida, la realidad es que España-Duero se encuentra en una situación incierta: ni ha sido intervenida ni se ha formalizado la fusión con la andaluza. La casualidad ha querido que “el día después” sea fiesta nacional, por lo que se cree que el Banco de España tomará una decisión definitiva mañana, jueves, o, lo más tarde, antes de que acabe la semana.

¿Y por qué no se ha producido la fusión cuando hace tan solo unos días se daba por hecha? Desde el entorno de Braulio Medel se manifiesta cierto malestar por las reticencias del Banco de España a aceptar que no quede ningún cabo suelto en la operación. Unicaja lo menos que desea es hacerse el harakiri y firmar un acuerdo que le puede dar muchos disgustos en el futuro.

Hace tan solo unos días el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) ha inyectado en Caja España-Duero 600 millones de euros. La decisión ha sido bien valorada por Unicaja, que la ha visto como un paso necesario para la fusión. Pero no es suficiente. Medel cree que es preciso aportar, además, 100 millones de euros para afrontar el problema de las preferentes del banco Ceiss, un tema que se halla aún lleno de incógnitas. Y considera también que se deben avalar 400 millones para cubrir posibles contingencias que surjan de la valoración de activos tóxicos que Caja España-Duero ha traspasado al Sareb, el banco malo. Desde Unicaja se cree que muchos de esos activos se han sobrevalorado y el Sareb puede pedir en cualquier momento un ajuste de cuentas.

Si finalmente Caja España-Duero, o su versión bancaria, el Ceiss, fuera nacionalizada, el fracaso sería de todos. De Braulio Medel, que no ha podido culminar unas negociaciones en las que ha empleado más de dos años. De la entidad castellano-leonesa, que puede ver cómo su centenaria caja puede ir camino de la liquidación. Pero sería, principalmente, un fracaso del Banco de España y del ministro de Economía, Luis de Guindos. Tras el fracaso cosechado por la frustrada venta de CalalunyaCaixa, lo peor que les puede pasar a las autoridades económicas españolas es tener que tragarse también a Caja España-Duero.

Braulio Medel ha aceptado a regañadientes el rechazo a su propuesta de convertir a Ceiss en un banco filial de Unicaja, propuesta que agradaba también a las autoridades castellano-leonesas por eso del mantenimiento de la identidad propia. Pero lo que nunca va a aceptar es un acuerdo lleno de incógnitas que ponga en peligro la solvencia futura de Unicaja. Emilio Ruiz.