_______________________________________________________________________________________________

sábado, 2 de marzo de 2013

Los desencuentros IU-PSOE en Uleila del Campo vienen de lejos


Águeda Cayuela llegó a la alcaldía de Uleila del Campo siendo una joven veinteañera. Fue por casualidad, pues en aquellas elecciones, las de 1999, ni siquiera salió elegida concejala. Su partido, el PSOE, obtuvo tres concejales de siete, y ella era la cuarta de la lista. En noviembre de 2000, el alcalde, Pepe Rivas, médico, fue trasladado de destino. Águeda le sustituyó en la concejalía y en la alcaldía.

El nuevo equipo de Gobierno de Uleila, encabezado por su
alcalde, Juan José Fuentes Yepes, primero por la izquierda

Este miércoles Águeda Cayuela se despertó de alcaldesa y se acostó como simple concejala. Los tres concejales independientes, el del PP y la de IU han unido su voto para sustituirla Juan José Fuentes Yepes (AEUUC). La concejala de IU, María Rosa López, ha resistido la presión que de todos lados le venía para evitarlo. Ni la expulsión de la coalición ni las sugerencias de su amiga y compañera Manuela González Mañas, segunda de la lista y directora general de Calidad, Innovación y Fomento del Turismo de la Junta de Andalucía, le han podido doblegar.

Los cuatro concejales socialistas votaron negativamente en
la moción de censura

Los desencuentros IU-PSOE en Uleila del Campo vienen de antiguo. Habría que remontarse a las elecciones locales de 1987 para hallar su génesis. Ese año, Juan Ramos (PSOE) salió de alcalde gracias a que el concejal de IU no fue al pleno. En las siguientes elecciones (1991), Ramos obtuvo mayoría absoluta, pero en las de 1995 se repitió la escena. La “pinza” situó en la alcaldía a Alfonso Heredia (PP, 4 concejales) y en la oposición a PSOE (otros cuatro) y a IU (uno). En 1999 volvieron los empates. IU, entonces, facilitó la elección de Rivas, primero, y Cayuela, después. En 2003 y 2007, ésta obtuvo mayoría absoluta, pero en 2011 volvió a faltarle un concejal.

Los cinco concejales de la oposición votaron a favor

Ni siquiera ha servido que IU exigiera a María Rosa, antes de las elecciones, un compromiso escrito de fidelidad. El escaño no es del partido, sino del elegido, dicen reiteradas sentencias. Y, como eso es así, a los partidos no les queda otra opción, si no quieren vivir más situaciones como la de Uleila, que intentar rodearse de personas que tengan probada fidelidad a sus siglas. Si no, ya saben lo que tienen: en cualquier momento les puede salir otra María Rosa. Emilio Ruiz.