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sábado, 9 de febrero de 2013

Lo que hay que oír


Un viejo proverbio chino dice: Pon el cerebro en funcionamiento antes de poner la lengua en movimiento. Deben desconocerlo algunos de nuestros dirigentes políticos y empresariales, pues, de otra forma, no se entiende tanto empeño en denigrar su oratoria. Empezó el lunes nuestro presidente. Magistral exposición: Reitero lo que dije el sábado. Todo lo que se refiere a mí y a mis compañeros de partido no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera, es total y absolutamente falso.

Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del Partido Popular, ha hecho esta semana un paseíllo por todas las emisoras de radio. En cada una ha dejado su estela de vivir en la inopia. En una dijo que Sepúlveda es funcionario de esta casa, elevando a la categoría de funcionarios a los empleados del PP. En otra, que si se le despidiera, podría ir a Magistratura de Trabajo. ¡Hombre de Dios, si las Magistraturas de Trabajo desaparecieron en el Neolítico! Y a Pepa Bueno le contó: Sepúlveda hace lo que se le encarga, desconozco exactamente qué y tampoco sé cuál es su sueldo. ¿Y Floriano dice que es vicesecretario de Organización?

Beatriz Viana, directora general de la Agencia Tributaria, también ha querido sumarse al esperpento. Tras una intervención parlamentaria sobre la amnistía fiscal ha soltado, ni corta ni perezosa: No sé ni lo que he dicho. Eso, con el máximo respeto a sus señorías. Y el colofón lo ha puesto el cada vez más verborreico presidente de la CEOE, Joan Rosell: Quizá es mejor ponerles un subsidio a los funcionarios a que estén en la Administración consumiendo papel y teléfono.

Una pregunta: ¿Se puede dimitir como ciudadano de un país? Porque yo, de éste, ¡dimito! Emilio Ruiz.