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domingo, 25 de noviembre de 2012

Tony Leblanc, el astronauta que alunizó en Almería

Los noventa años de vida de Tony Leblanc son un inmenso compendio de situaciones, anécdotas y circunstancias tan variado como extravagante. Desde el mismo día de su nacimiento, su vida se convertiría en todo un acontecimiento. Vino al mundo en donde no viene cualquiera, el mismísimo Museo del Prado, donde el padre de Tony era portero. Durante la adolescencia fue boxeador, llegando a ser campeón de Castilla de los pesos ligeros en la liga amateur. Y no fue torero, que se sepa, aunque se las tuvo que ver con alguna que otra vaquilla a lo largo de su vida, pero sí fue futbolista, llegando a jugar en la Tercera División, en el Carabanchel, Club de Fútbol.

Desde su debut cinematográfico en el año 1945, en “Los últimos de Filipinas”, la carrera artística de Tony ha estado plagada de éxitos, casi todos ellos dotados de dosis más o menos elevadas de humor. Los títulos se cuentan por decenas, así como los momentos de su vida en los que ha tenido que alternar momentos de alegría con momentos de tristeza. En 1975 llegó incluso a retirarse de los focos tras rodar "Tres suecas para tres Rodríguez". En 1984, un accidente le dejó incapacitado. Cuando estaba hundido en el más profundo de los pozos, Santiago Segura acudió al rescate en 1998 llevándole a participar en “Torrente: El brazo tonto de la ley”, donde consiguió un Goya al Mejor Actor de Reparto. La recogida de este premio fue especialmente emotiva debido a la casi milagrosa recuperación del actor, que logró caminar después de haber permanecido durante años en silla de ruedas.

De la numerosa filmografía de Tony Leblanc, hay una película cuya calidad artística se está poniendo cada día más en valor. Se trata de “El astronauta”. Los nombres del reparto conforman el más amplio muestrario del cine de humor español: Tony Leblanc (Pepe Fernández, futuro astronauta), José Luis López Vázquez (Don Anselmo), Francisco Cano (Faustino, carpintero),  José Sazatornil (Saturnino, pintor), Antonio Ferrandis (Don Gregorio Minglanillas, presidente de la SANA), Rafael Alonso (Hilario, electricista), José Luis Coll (Valeriano, lechero), Antonio Ozores (Matías, técnico en fuegos artificiales), Laly Soldevila (Vicenta, 'La Quisquilla')… vamos, ¡casi ná!

La película se desarrolla en el año 1970, en plena fiebre lunar. Recordemos que Amstrong y Aldrin descendieron a la luna con su módulo lunar Águila en agosto de 1969. En España, también quisimos subirnos al carro de los descubrimientos extraterrestres, aunque sólo fuera en la ficción. Y así, en Minglanillas se constituye la S.A.N.A. (Sociedad Anónima de Naves Aeroespaciales), con el objetivo de construir una nave espacial para lanzar a la luna al primer astronauta español, Pepe Fernández.

Los problemas técnicos no tardan en aparecer. El carburador del Seat 600 que Pepe quiere adaptar en su taller no mezcla bien los propergoles, combustible imprescindible a toda nave espacial que se precie. Se acude en petición de ayuda a don Anselmo, un viejo  profesor de matemáticas. Así se va construyendo la nave espacial Cibeles I, a la que se le une el módulo de descenso Garrapata.

A Pepe, el astronauta, se le encierra durante unas cuantas horas en barras de hielo a fin de que pueda soportar las bajísimas temperaturas del espacio, que, según don Anselmo, alcanzan los 1.200 grados bajo cero. También se le recubre de neumáticos para adaptarse a la gravedad lunar.

Al final, se logra lanzar la nave, pero en el aterrizaje hay un pequeño error de cálculo. La Garrapata aterriza en el desierto de Almería. Pepe cree, no obstante, que a donde ha llegado ha sido a la luna. Nada más desembarcar y colocar su bandera, ve cómo se le acerca el ejército del séptimo de caballería. El diálogo fue breve:

- ¡No traigo armas. Tampoco sabía que ustedes estaban aquí!
- ¡Si esto es Almería, chalao!, le contestó un soldado norteamericano con acento más almeriense que los de Piedras Redondas.

Efectivamente, aterrizó en pleno rodaje de un Spaguetti Western por tierras de Tabernas. Emilio Ruiz.