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domingo, 11 de noviembre de 2012

La fusión de Unicaja y España-Duero, envuelta en un mar de dudas

Braulio Medel, el presidente de Unicaja, es un hombre que no se prodiga mucho en declaraciones, y menos aún cuando lo que se pretende es extraerle alguna nueva sobre el proceso de fusión de su entidad con la castellano-leonesa Caja España-Duero. Se siente incómodo hablando del tema y es difícil sacarle más allá de un monosílabo. O, si acaso, el consabido, “todo va bien”. Tanta prudencia y tanta reserva están poniendo de los nervios no sólo a los miembros del equipo directivo que encabeza Evaristo del Canto, sino también a las fuerzas vivas y los medios de comunicación de aquella Comunidad. El PSOE, el partido de la oposición, ya ha mostrado su disgusto por cómo marchan las cosas. En Castilla y León se sabe que un abandono de Braulio Medel supone nada más y nada menos que la toma de control de la entidad por el Frob, en un primer paso, y en un segundo, la liquidación total.

En esta tesitura, del Canto ha convocado para hoy, lunes, una reunión extraordinaria del consejo de administración del banco Ceiss –que es el banco creado para fusionarse con el banco de Unicaja, Unicaja Banco- para informar de la marcha de la fusión, “que se va a sellar próximamente”. Los consejeros también recibirán la versión del presidente de Caja España-Duero del significado de las palabras que tanto repite Braulio Medel –“redefinir todo el proyecto de nuevo”-, si es que, efectivamente, sabe interpretarlas.

La prensa regional, ante un panorama tan incierto, quiere crear un ambiente de optimismo. F. Ramos, en Diario de León de ayer, se atreve a decir que la fusión “marcha sobre ruedas, según hemos podido saber a través de diversas fuentes a las que hemos tenido acceso”, fuentes que, por otra parte, no desvela. En la misma información el periódico dice que las negociaciones marchan a tan buen ritmo que “los presidentes de España-Duero y Unicaja, Evaristo del Canto y Braulio Medel, respectivamente, concretan ya los últimos flecos de un acuerdo que, según esas mismas fuentes, se da por hecho va a llegar a buen puerto”. “Además”, añade, “el plazo dado por el Banco de España, que concluyó el pasado 31 de octubre, no va a ser un problema, entre otras cosas porque la propia entidad reguladora del sistema financiero no está dispuesta a que la espada de Damocles del tiempo acabe con una fusión, que se ve vital para el devenir del sistema bancario español. Hay que recordar que la entidad resultante será la cuarta más grande del país en volumen de activos y superará con creces el capital de solvencia, el famoso ‘core capital’, del 10% exigido. Y todo sin la necesidad de recibir más dinero del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que esos 523 millones que ya se inyectaron en el banco de Caja España-Duero (Ceeis)”.

No obstante tanto derroche de optimismo, el mismo periódico y en la misma crónica aventura que “si finalmente el Frob decide convertir ese dinero en capital –se refiere a lo aportado hasta ahora-, el 30 % que la Caja leonesa tendría en el nuevo banco fusionado pasaría a estar controlado por los ‘hombres de negro’, como se les conoce a los representantes del Banco de España”.

Mientras la prensa castellano-leonesa piensa de esta forma, la prensa económica nacional ve dudas por todas partes. En “Cinco Días”, Ángeles Gonzalo se pregunta: “¿Y qué significa redefinir el proyecto?, ¿que la operación avanza o que la operación se rompe? Pues no se sabe bien a ciencia cierta su significado, aunque una cosa está clara, la operación solo saldrá adelante si Unicaja refuerza aún más su liderazgo en la operación”.

“La respuesta, eso sí, está cerca”, sigue afirmando la periodista del diario de Prisa. “La debilidad de Caja España-Duero permite a Unicaja jugar con mucha ventaja, y mientras que la entidad malagueña se refuerza día a día, la castellano leonesa se va deteriorando, lo que la puede llevar a pasar por el aro de su nacionalización si no se pone remedio, explican varias fuentes, y de momento, la solución es Unicaja. Otra cosa es que la troika permita redefinir este proyecto de fusión a imagen y semejanza del diseño de Medel. De momento, la operación de fusión lleva más de un año de retraso y en la actualidad solo está prendida por alfileres y si se desprende uno el proyecto puede desmoronarse por completo”.

Como un culebrón que nunca llega a su fin, continuará. O tal vez el asunto lleve el mismo camino que una serie televisiva malagueña, precisamente, “Arrayán”, que, después de muchos años en las noches de Canal Sur, le han asignado ya fecha de caducidad. Lo que sea, será, y el único que lo sabe es Braulio Medel. Pero no suelta prenda. Emilio Ruiz.