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domingo, 25 de noviembre de 2012

"Brandy" no es cosa de lugareños

Un lector de esta columna, Isidro Martín, jefe de Negociado en la UAL, estima propio de lugareños destacar que el gran José Luis Borau dirigió su primer largometraje en Almería. “Es bastante más noticia que hiciera su primera película en Almería que su fallecimiento…”, afirma con sorna. La noticia de la muerte de Borau, acaecida al mediodía del viernes, corrió ese día como la pólvora. También, ayer. Lógico: era uno de los grandes de la cultura española. Pasado el primer eco de la desgracia, no sé qué prejuicio provinciano nos impide detenernos en un hecho relevante de la vida del académico que tiene relación con Almería.

La vida de las personas suele estar marcada por momentos o hitos importantes. En la del aragonés, el rodaje de Brandy fue uno de ellos. “Cuando me encargaron la película no dudé ni un momento a dónde tenía que venir a rodarla”, manifestó un día que estuvo aquí invitado por Diputación. La coincidencia temporal de Brandy con otros grandes del western tal vez ha producido un desmerecimiento de su verdadera calidad. Son muchos los estudiosos del cine que reivindican el valor esta película.

Una desgraciada casualidad ha querido que coincidan en el tiempo la muerte del cineasta con la aparición del libro de Bernardo Sánchez Salas José Luis Borau. La vida no da para más. Salas confiesa que se vio atraído por el cine de Borau tras ver la película rodada en Almería. El libro, dice, es un tributo a Brandy, “una película interesantísima”. Ayer, en El Mundo, Javier Memba también considera a Brandy como “una deliciosa rareza”.

Borau fue un grande. Humana y profesionalmente. El pistoletazo de salida de su carrera lo dio precisamente aquí, en Almería. ¿Y por pregonarlo somos lugareños? Pues seamos lugareños antes que acomplejados. Emilio Ruiz.