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sábado, 27 de octubre de 2012

Un plan de choque para Almería

Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística sobre los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2012 son escandalosos: 5.778.100 españoles están en paro. De ellos, 1.424.200 son andaluces. Si traumáticos son los datos a nivel nacional, en el caso de Andalucía son más que alarmantes. Con una tasa del 35,42 %, nunca en la historia de Andalucía el desempleo había alcanzado dimensiones semejantes. Tendríamos que remontarnos al año 94 para hallar una situación similar. Pero ni con ésas, pues en aquel año el paro no superó el 35 % de la población activa, porcentaje ahora rebasado.

Aún siendo extremadamente grave la situación tanto en España como en Andalucía, la penuria, por lo que se ve, no conoce límites. Y en ésas tenemos el caso de Almería. El paro en Almería ha roto, esta vez, todas las barreras imaginables. Ya tenemos a 143.000 almerienses sin empleo, lo que supone una tasa del 38,44 %, tres puntos porcentuales por encima de la media andaluza y más de trece puntos por encima de la media española.

El paro en Almería no tiene, pues, la misma gravedad que en el resto de Andalucía, y mucho menos que en el resto de España. El paro nos agrede a nosotros mucho más que a los demás, y por eso es por lo que se necesitan medidas específicas que alivien la situación. Siempre se ha dicho que ante situaciones excepcionales hay que adoptar medidas excepcionales. El paro en Almería ha alcanzado niveles intolerables y, ante ello, hay que elaborar urgentemente un plan de choque que ponga freno al deterioro social. Está en peligro nuestra propia convivencia. No nos sirve el argumento de que todos estamos mal, porque, es cierto, todos estamos mal, pero nosotros, mucho peor que los demás. Emilio Ruiz.

domingo, 21 de octubre de 2012

Catalanizar España

Una de las mayores desgracias que ha sufrido nuestro país es que lo que ha venido presentándose como “espíritu español” apenas está impregnado de catalanismo, cuando debería haber sido uno de los ingredientes principales. Bien distinto nos hubiese ido, muchas desventuras nos hubiésemos ahorrado, de haber ocurrido así.

No recuerdo quién dijo que la única forma de hacer una nación moderna de España era llenar el país de suizos o ingleses. ¡Y eso teniendo al lado a los catalanes! ¡Qué ceguera! ¡Qué destino! Cataluña ha sido la gran desconocida para el resto de España; desde luego más desconocida que Francia, Italia, Inglaterra o la misma Alemania. Se conoce más la literatura rusa que la catalana, y nuestro conocimiento de Cataluña está hecho a base de cuatro lugares comunes, todos ellos erróneos cuando no agraviantes. Sólo los que por azares de la vida hemos tenido la suerte de que nuestras familias fueran a residir allí pudimos darnos cuenta de las enormes diferencias que hay entre lo que se cree en el resto de España que son los catalanes y lo que son en realidad.

España no tiene que ir fuera de sus fronteras para buscar virtudes cívicas modernas: las tiene dentro de ella misma, en Cataluña. Y no me refiero sólo a la laboriosidad, al sentido organizador y de empresa, a la iniciativa.  Me refiero a algo más valioso y raro: a la mezcla de tradición y modernidad que hace a los países a la vez estables y dinámicos; al espíritu de cooperación, sin el que una nación no pasa de reino de taifas; a la obediencia a la ley, sin la que no hay otra alternativa que la dictadura o la anarquía; al respeto a la intimidad ajena, algo prácticamente desconocido en el resto de España, y que tal vez sea la cualidad más preciosa del espíritu catalán. Todo ello lo necesita España hoy más que nunca, pues son con esos mimbres con los que se teje la auténtica democracia. Sin ellos, de nada sirven Constituciones, partidos, urnas.

Cataluña viene adelantándose durante los últimos siglos al resto de España, y la gran tragedia de ésta ha sido no seguir la dirección que le marcaba, pero nunca trató de imponer, la que a fin de cuentas era la avanzadilla europea.

Cuando oigo decir a personas sensibles, inteligentes, que Cataluña no puede separarse “porque el ejército no lo permitiría” siento como un puñetazo en plena cara. ¿Pero todavía estamos en ésas? ¿Todavía hay que tener sujeta a Cataluña? ¿Todavía no hemos aprendido? No. Cataluña no puede separarse porque la necesitamos hoy más que nunca, y hay que decírselo cuanto antes, bien alto, sin rubores, sin vergüenza. Necesitamos no sólo su industria, su arte, sur organización, su modernidad, sino también su espíritu, su ejemplo, sus líderes, su “seny”.

Y espero que ella también nos necesite a nosotros para ser algo más que un rincón delicioso, cultivado y pintoresco en el Mediterráneo, y proyectar continentalmente, a través de España, el espíritu catalán, que todavía tiene mucho que decir en esta Europa por hacer.

Postdata.- Me va a permitir el lector esta lamentable travesura que acabo de cometer: ni una sola palabra, incluido el titular, del texto anterior es fruto de mi cosecha. Es la reproducción parcial de un artículo publicado el día 3 de febrero de 1978 en la página 11 del diario “Abc”. Su autor no es ningún ideólogo de izquierdas precisamente. Es José María Carrascal, periodista, articulista de “La Razón” y “Abc” y tertuliano de Intereconomía. Emilio Ruiz.

sábado, 20 de octubre de 2012

... si no llueve en Valencia

Primero, la anécdota. Historia pura. Era el día 16 de noviembre de 1966. Visitaba Almería el ministro de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz. Acudió a Berja. Tras saludar al vecindario desde el balcón municipal se dirigió a Castala, donde almorzó. Por la tarde, jornada de trabajo en el Gobierno Civil, donde se reunió con una comisión de alcaldes que le entregaron un cuaderno de peticiones. “Contad con mi ayuda…”, les dijo. Los alcaldes irrumpieron en aplausos y vítores al régimen. “No he terminado –prosiguió Silva-: decía que contéis con mi ayuda… si no llueve en Valencia”.

Los alcaldes tornaron en rostro de confusión lo que antes era cara de alegría. “Si no se explica, Señor…”, inquirieron. El ministro les informó que en Valencia, con frecuencia, se producen inundaciones. Y que, cuando esto pasa, el Gobierno se ve obligado a librar partidas extraordinarias que se detraen de otras inversiones previstas. Conclusión que sacaron los alcaldes: que libraran lo que libraran para Almería, al final las inversiones las iban a hacer en Valencia, pues era raro el año que Valencia no se inundaba.

Esto pasó cuando España era una dictadura. Ahora, con la democracia, las cosas no se hacen de forma tan burda. Pero el procedimiento sigue siendo parecido: hay que detraer dinero de donde sea para socorrer a quienes se encuentran sumidos en la desgracia. Una parte de nuestra provincia ha sido devastada por la gota fría. No hace falta decir a quienes nos administran de dónde tienen que sacar el dinero. Tendrán que sacarlo de donde sea. Lo que está claro es que Almería necesita una intervención urgente que palie los daños que el temporal ha ocasionado en bienes públicos y privados. Y esa intervención es necesaria ya. Mejor ayer que mañana. Emilio Ruiz.

sábado, 13 de octubre de 2012

Los chismes de Bono

José Bono ha subido casi todos los peldaños del poder político: presidente de Castilla-La Mancha, ministro de Defensa, Presidente del Congreso… Le falta ser presidente del Gobierno, pero todo se andará. El 8 de abril de 1992, Bono, guerrista confeso hasta entonces, según él, acudió a Ferraz a romper lazos con su jefe político. “He venido para saber”, le dijo a quien también era vicepresidente del Gobierno, “si es posible ser amigo tuyo aunque no coincidamos en todo”. Y Guerra, muy en plan Guerra, le contestó: “No te puedo impedir que me tengas afecto”. Aquel incidente escandalizó a Bono. Tanto, que no quedó bicho viviente en el hemisferio socialista al que no se lo contara, tal vez con el propósito de ponerse en valor él mismo. Ahí es nada, enfrentarse al todopoderoso... Ramón Rubial le dijo que aquello tenía que escribirlo. Y eso hizo. Fue la primera página de un diario que ahora ha visto la luz (Les voy a contar, Planeta, 2012).

Bono se embolsará por esta aventura editorial nada menos que 800.000 euros. El primero de los tres volúmenes, que es el que ahora ha salido, es un compendio abusivo del mucho aprecio que Bono tiene a sí mismo. Entre la obsesión por desacreditar a Guerra y el empeño por santificar a González, las casi 650 páginas del libro emplean su espacio en chismorrear sobre obispos ociosos y periodistas corruptos, y poco más. Esperemos que lo que venga después tenga algo más de enjundia.

Dice Bono que el 2 de noviembre de 1992 Guerra estaba cabreado por el Plan Hidrológico Nacional y el escaso control que en España se ponía al consumo de agua, “y pone como ejemplo el caso de la ciudad de Almería, donde no existen contadores de agua en las viviendas”. ¡Pues como todo lo que cuenta el libro sea tan verdad como esto...! Emilio Ruiz.

domingo, 7 de octubre de 2012

Maltrato

La violencia de género –o violencia machista o violencia sexista o como quiera llamarse al brutal acto por el que algunos hombres maltratan a las mujeres- es una de las mayores lacras que sufre nuestra sociedad. Cuesta trabajo erradicarla y,  a veces, da la impresión de que el camino andado durante décadas se retrocede en unos pocos días. Pero nunca hay que bajar la guardia. En lo que va de año, cinco mujeres andaluzas han muerto por la barbarie de su pareja o su expareja. Ninguna de ellas había denunciado a su maltratador. El año pasado la cifra ascendía a diez. Tampoco hubo denuncia alguna. Y las que se atrevieron a denunciar terminaron retirando la denuncia.

¿Qué lleva a una mujer vejada y maltratada por su pareja a retirar su denuncia cuando lo difícil, dar el primer paso, ya lo había hecho? Es la pregunta que se contesta en la investigación La renuncia a continuar con el procedimiento judicial en mujeres víctimas de violencia de género: un estudio en la Comunidad Autónoma andaluza, realizada por el Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Sevilla, que dirige María Jesús Cala Carrillo. Es la primera vez que en España se investiga sobre este tema. El libro es fruto de más de 800 cuestionarios a mujeres que han sufrido violencia de género. El miedo a la expareja y a su familia, el chantaje con los hijos o el sentimiento de culpa de la mujer porque el agresor pueda ir a prisión se repiten como factores que llevan a la víctima a dar un paso atrás. Es determinante el deterioro personal de la mujer -del que en la mayoría de las ocasiones no es consciente-, su ansiedad, su sentimiento de vergüenza, falsas creencias sobre el amor o la dependencia emocional de la pareja.

La tarea que queda por delante es ardua. Pero también existen voces de ánimo: el 88 % de la mujeres que han denunciado siguen con la denuncia adelante muchas veces sin recursos económicos y en un ambiente social que les exige cada día que “sepan perdonar”  y “cuiden a sus parejas y sitúen dicha relación en el eje de su proyecto vital”. Emilio Ruiz.

sábado, 6 de octubre de 2012

Pueblo Laguna

Vayamos por partes: 1º) Por erróneas que hayan sido las actuaciones urbanísticas llevadas a cabo en la costa de Vera, ninguna persona que esté en su sano juicio puede pedir la demolición de las cuatro, seis o diez mil viviendas situadas en lugares real o potencialmente peligrosos. 2º) Desechemos la idea de exigir responsabilidades penales o civiles a quienes han propiciado esta situación. Es lo único que nos faltaba. Con El Algarrobico llevamos seis años de pleitos, y ahí sigue, en pie. Judicializar el desarrollo urbanístico de la playa de Vera, con decisiones que en algunos casos se remontan al franquismo (el proyecto de Puerto Rey data de 1964 y el Plan Playa Puerto Rey fue aprobado en 1973) sólo se le puede ocurrir a quien carece de sentido común. 3º) Por más que queramos, no podemos ni debemos evitar que los ríos y ramblas canalicen las aguas de lluvia que la tierra no absorbe. Y 4º) Las precipitaciones no se pueden “modular”, por usar una expresión de moda. La lluvia es caprichosa y anárquica: llueve cuando quiere, como quiere y donde quiere. Unas veces gusta y otras no. Unas veces cae agua bendita y otras agua maldita.

¿Entonces, no se puede hacer nada por evitar situaciones como ésta? Sí, y mucho. 1º) Hay que revisar el planeamiento urbanístico de la costa de Vera. La actual ordenación es básicamente la misma que se reguló en las Normas Subsidiarias de 1982, que recogía lo establecido en el Plan Provincial de Ordenación de la Oferta Turística de la Provincia de Almería, de 1977. Está claro que parte de aquel planeamiento fue un disparate. 2º) Hay que encauzar los ríos y ramblas que ocasionan estas desgracias, principalmente el río Antas. Y 3º) La limpieza de los cauces debe ser una tarea permanente de los titulares de los mismos. Suena a gracieta lo que acaba de decir un alto cargo político: que en los dos últimos años entre todas las administraciones públicas se han gastado ¡tres millones de euros! en limpiar todos los ríos y todas las ramblas de Andalucía. Mejor, que se hubiera quedado callado. Emilio Ruiz.

lunes, 1 de octubre de 2012

Concha Caballero, "despedida" del diario El País

 
Hace unos cuantos meses el diario “El País” lanzó a sus lectores esta pregunta: “¿Seguiría comprando el periódico sin el cuadernillo regional?” La respuesta a esa cuestión nos la dio ayer el propio periódico anunciando que eliminaba los cuadernillos de las ediciones de Andalucía, Valencia, Galicia y País Vasco, cuya información local pasa ahora a páginas específicas. Se mantendrán los suplementos de Madrid y Cataluña.

“El paso que ahora da EL PAÍS se encuadra dentro del proceso de permanente transformación iniciado ya hace más de seis años, cuando las tres secciones de mayor calado en la actualidad nacional y exterior (Internacional, España y Economía) se agruparon en la primera parte del periódico”, dice el periódico. “Los suplementos de Madrid y Barcelona se mantienen con su actual estructura. No obstante, ambos continuarán también su propio proceso de transformación, como el registrado en el cuadernillo de Madrid hace ahora un año, cuando inició la elaboración de un amplio espacio dedicado especialmente a las actividades lúdicas, culturales y de ocio los viernes, sábados y domingos”, añade.

Se esperaba que la medida del periódico tuviera consecuencias en las plantillas de sus delegaciones territoriales, como parece que así va a ser. Lo que no se esperaba es que tuviera también repercusión en la nómina de colaboradores. Y, efectivamente, también.

La primera que nos anuncia su “despido” es la exdiputada de IU y actual profesora Concha Caballero, autora de un artículo semanal en la edición de los sábados.  “Me acaba de comunicar El País Andalucía –dice la articulista en su muro de Facebook- que suspenden las colaboraciones. Tengo que decir adiós a la columna semanal, con la que tanto disfrutaba y que me ha procurado tant@s amig@s en la red. Como no he podido despedirme desde el periódico, quiero daros desde aquí las gracias por las miles de veces que habéis compartido, twiteado o comentado mis columnas. De una forma u otra seguiremos en contacto”. Caballero, posteriormente, anuncia a sus lectores que sus artículos estarán disponibles en su blog personal y en El Huffigthon Post (el “Jacinto Post”, como popularmente se le conoce).

Las redes han echado humo al conocer la noticia. A las nueve de la noche, más de doscientos fecebookeros habían dejado sus mensajes. Éstos son algunos:

Chema Cejudo. Te llegó la hora también. No eres la primera víctima de los problemas que arrastra la prensa potenciados por la crisis. Deseo que sólo sea un hasta luego y pronto vuelvas al ágora de la comunicación.

Manuel Peña. No puedes imaginar cuánto lo siento. Me da el yuyo pensar que las crisis están siendo el argumento para quitarnos todo. De mantenerse el estado dinámico de las cosas, terminarán quitándonos la palabra, borrando nuestra memoria, destruyendo nuestros sueños y anulando nuestros pensamientos.

José Manuel Pérez Ortigosa. Lo siento mucho, Concha, pero francamente no me sorprende. La deriva a la derecha de El País es descarada y últimamente hasta perniciosa. Todavía hay lectores de buena fe que siguen creyendo que es un diario progresista, cuando está claramente orientada hacia el capitalismo más trasnochado. Todo mi apoyo y mi solidaridad.

Emelina Fernández Soriano. Es una pena lo que está sucediendo, desaparece el cuadernillo de Andalucía, lo echaremos de menos y a ti. Espero que sigas escribiendo y que podamos leerte. Gracias por tantos buenos momentos.

Manuel Ruiz Benitez. Concha, siempre nos tendrás a tu lado y debes seguir escribiendo en las redes sociales. El tema es que hay que comer todos los días, pero el periodismo actual está en manos de quien está. Mi total solidaridad contigo y con todos los que están "cayendo" en esta purga política amparada en un disfraz económico.

Norberto Javier. Lamentable, Concha. Estos son los efectos colaterales: trabajos sólidos, brillantes, imprescindibles para entender lo que nos pasa, eliminados. Un nuevo paso, una nueva cesión para el pensamiento único. Un saludo y muchas gracias por estos meses. Emilio Ruiz.

Almería, tierra de contrastes... también en pensiones

Siempre se ha dicho que Almería es tierra de contrastes. Y tan, que dirían los catalanes, ahora tan de moda por cuestiones precisamente de esta índole. Si así no fuera, si no fuera tierra de contrastes, explicación ninguna tendría el sorprendente dato que ayer mismo nos facilitó la Seguridad Social. Resulta que la pensión media de los jubilados almerienses es una de las más bajas del país, concretamente 672 euros. Por el contrario, Almería es una de las ocho provincias españolas que aportan al sistema de Seguridad Social más de lo que reciben. Comparten saldo positivo con nosotros Córdoba, Las Palmas, Tenerife, Guadalajara, Gerona, Madrid, Álava y Baleares. Todas las demás provincias españolas reciben del sistema más de lo que aportan, y la mayoría de ellas, por no decir todas, con pensiones medias superiores a la nuestra, que está ubicada en las inmediaciones del salario mínimo interprofesional.
Puestos a hablar de Cataluña, también nos recuerda la Seguridad Social que, desde 2010, el importe de las cotizaciones sociales que pagan los catalanes es inferior a lo que reciben en forma de pensión. En el pasado año 2011 ingresaron 18.373 millones de euros y se reembolsaron 19.541 millones de euros. La pensión media de los barceloneses es de 886 euros. Madrid, en cambio, aporta 17.293 millones de euros y recibe 14.241 millones. A pesar de ello, su pensión media es de las más altas de España, concretamente 979 euros. Las pensiones medias más bajas de toda España son las que perciben los jubilados de Orense y Lugo, con 605 y 617 euros, respectivamente. Emilio Ruiz.

Francisco Maresca


Un grupo de amigos nos hemos reunido para rendir homenaje a quien durante 36 años ha sido un ejemplar servidor público: Francisco Maresca García-Esteller. Paco Maresca entró en la Diputación en el año 1974, cuando la entidad estaba presidida por Juan de Oña. Durante estos años ha vivido el tránsito de la dictadura a la democracia, ha convivido con ocho presidentes y hasta ha tenido tiempo de asistir a un debate que para él no tiene sentido, cual es la utilidad o no de estas corporaciones. Si hay una palabra que defina la relación de Maresca con la institución a la que ha servido, esa palabra es, sin duda, lealtad. Hay otras más, como dedicación, honestidad, servicio, pero se hace necesario destacar, sobre todo, el sentido de la lealtad en quien siempre ha situado el interés de la institución por encima de intereses coyunturales derivados del cambio de color político de quienes la han gobernado. Por eso es tan apreciado por todos los alcaldes, de uno u otro signo.

Durante varios lustros Maresca ha sido jefe del servicio de contratación. Experto en legislación local, su presencia ha sido continuamente demandada en medios profesionales de toda Andalucía. Las sucesivas modificaciones de la legislación de contratos del sector público, que conocía como nadie y de las que siempre ofrecía las interpretaciones más certeras, le han llevado a participar en innumerables foros. Asiduo consejero de secretarios de ayuntamientos, éstos encontraban en él, ante una duda, una respuesta inmediata y precisa. Maresca siempre ha creído en la utilidad de las diputaciones como instrumento de satisfacción a la demanda de los pueblos pequeños por mantener las mismas oportunidades de desarrollo y bienestar que los municipios grandes. Enhorabuena, amigo. Emilio Ruiz.