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domingo, 23 de septiembre de 2012

Mi chacha Gloria ha cumplido 80 años



Isabelita, Gloria y Angelita dedicaron canciones de
cariño a su madre

Mi chacha Gloria -Gloria Ruiz Sánchez- ha cumplido 80 años. Ocho décadas como ocho primaveras: frondosas, hermosas. Sus cuatro hijos, Angelita, Isabelita, Gloria y Pedro, quisieron hacer partícipes de la buena nueva a todos los sobrinos, más de sesenta, y nos convocaron en el Restaurante La Cumbre, de Los Gallardos, a donde iban a llevar a su madre sin que supiera nada de lo que le habían preparado. Fue un acto emotivo, entrañable, de esos que muchas veces lamentamos que no se repitan más.

A la hora prevista, a las 9 y media de la noche del sábado, todos estábamos colocados tras la mesa y el mantel esperando que llegara la homenajeada. Mi primo Pedro se había encargado de llevar a su madre a La Cumbre a una cena familiar sin más trascendencia. Cuando mi chacha se encontró aquella parafernalia que le teníamos preparada por poco le entra un patatún. Estaban allí todos sus hijos, sus nietos, sus sobrinos... a algunos de ellos hacía años que no los veía. Se encendieron las luces, la orquesta cantó el cumpleaños feliz y mi chacha, sin dar crédito a lo que estaba viendo. Tanta emoción junta era imposible encontrar en cualquier otra parte.

Hay personas que en la vida lo que más saben hacer es acaparar el cariño de los demás. Mi tía Gloria es una de ellas. Todos sus sobrinos le adoramos, y no sólo porque es la pequeña de las hermanas, sino porque en su vocabulario cotidiano la palabra maldad no existe, y bien que existe la palabra bondad. Dicen quienes la conocen que no han visto persona en la vida con mejor buena sombra. Doy fe de ello. Con sus ochenta años es la hermana pequeña de Petronila, mi madre, y mis tías Carmen e Isabel, todas ellas bastante metidas en años pero con unas mentes tan despiertas como cuando eran treinteañeras. Ninguna de las tres, obviamente, pudo estar en el acto. Pero a ninguna de las tres les faltó una lágrima de cariño y recuerdo para su Gloria.

No se puede, no se debe, no quiero, tener predilección por ninguna de mis tías. Pero mi tía Gloria, es que es tan joven, es tan hermosa, es tan guapa. Gracias, Angelita, Isabelita, Gloria, Pedro, por este acto del que nos habéis hecho partícipes. Sois afortunados por tener una madre así. Emilio Ruiz.