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sábado, 2 de junio de 2012

El lío de Vera

Las elecciones municipales en Vera no dieron mayoría absoluta a ningún partido. El PP fue el más votado con 8 concejales, superando al partido gobernante hasta entonces, el PA, que se quedó con 7, mientras el PSOE obtuvo solo 2. Conseguir una mayoría de gobierno resultaba difícil por “manifiestas incompatibilidades domésticas”, no sé si me explico. José Carmelo Jorge, el candidato popular, lo dejó claro desde el principio: “O gobernamos solos o que los otros dos conformen una alternativa”. Y gobierna solo, la verdad es que sin demasiados sobresaltos.

Al poco de celebrarse las elecciones, una concejala del PA, Vera Navarrete, se fue al grupo de los no adscritos. Ofreció peregrinas razones. Y, ahora, quien ha sido muchos años secretaria general del PP, Francisca Caparrós, ha sido desposeída de sus funciones municipales y orgánicas. “No vamos a aceptar chantajes”, dice el PP local. Pero cuando la prensa pide que se expliquen qué chantajes son esos, la respuesta huye por la tangente: “Decimos que no vamos a admitir chantajes, no que recibamos chantajes”, malabarismo dialéctico de difícil digestión.

La historia de “traiciones” se complica cuando, por el pueblo, circulan dos panfletos firmados uno por la pareja –digo bien, la pareja- de la concejala cesada y otro por la propia concejala. Ninguno de los dos deja títere con cabeza. Para colmo, hasta hay varias cintas grabadas, sin consentimiento, de conversaciones de los actores, alguno de ellos llegado de la capital. Alguien las utiliza como último recurso, y, si se hicieran públicas, algunas amistades políticas podrían dejar de serlo. ¿Y el trasfondo de todo el asunto? Pues para reírse: que alguien quiere y/o necesita un salario municipal. No hay más. Emilio Ruiz.