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sábado, 5 de mayo de 2012

El Algarrobico


El paso de Cristina Narbona por el Ministerio de Medio Ambiente nos dejó a los almerienses una herencia envenenada: El Algarrobico. Cinco años llevamos ya de pleitos políticos y judiciales, y el hotel ahí sigue, enhiesto y en podredumbre, riéndose de administradores y administrados. Digámoslo de una vez, alto y claro, todos los almerienses: hay algo mucho peor que derribar el hotel y algo mucho peor que terminarlo. Es dejarlo como está.

Esta semana, los catorce ayuntamientos que integran la Mancomunidad de Municipios del Levante Almeriense –tres son del PSOE y los demás del PP- han pedido, por unanimidad, la conclusión de las obras. Leire Pajín, la portavoz socialista de Medio Ambiente en el Congreso, por su parte, ha presentado una enmienda al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para que “durante el año 2012 se realicen las actuaciones necesarias para la demolición del hotel Azata del Sol, ubicado en el paraje El Algarrobico, en el parque natural Cabo de Gata (Carboneras), habilitándose a tal efecto los créditos presupuestarios necesarios”.

Pues no se va a hacer ni lo uno ni lo otro. La maraña política y jurídica en la que se encuentra el hotel es tan complicada que, lamentablemente, vamos a tener Algarrobico para rato. Han “enmierdado” tanto el caso que ahora las obras ni se pueden demoler ni se pueden terminar. Siempre habrá por medio un contencioso que impida hacer una cosa u otra. De “algarrobicos”, la costa española está llena, pero había que coger un caso que sirviera de escarmiento. Narbona se acordó de nosotros. Es el pago que nos dio por haberla hecho diputada en alguna ocasión. Qué pena. Emilio Ruiz.