_______________________________________________________________________________________________

sábado, 7 de abril de 2012

Síndrome de la Moncloa

Dicen los politólogos que los presidentes del Gobierno, por distintas que sean sus ideologías, al final terminan todos sumidos en los mismos vicios. Que en su conducta se van pareciendo unos a otros como una gota de agua a otra gota de agua. Ve uno al Rajoy de esta semana de vértigo y parece una réplica del patético Zapatero de los últimos meses: la misma cara de circunstancias ante una situación que les desborda por los cuatro costados.

Que Rajoy y Zapatero empleen los mismos argumentos y se posicionen de igual forma para justificar lo injustificable no significa que tengamos que comulgar con ruedas de molino. Nos dijo aquél que las medidas que tuvo que tomar no le gustaban nada, y nos dice éste que las que están tomando él, tampoco.  ¿Y qué nos quieren decir con eso? Se pueden ahorrar esa actitud lastimera. A nuestros gobernantes no los vamos a juzgar por lo que piensen o crean, eso poco importa, sino por lo que hacen o deciden. Eso sí importa.

Ítem más: nos dijo aquél y nos dice éste que toman las medidas que toman porque no hay más remedio. Pues tampoco. El BOE tiene un amplio abanico de posibilidades para ver un deseo político hecho realidad. Cuando Rajoy dice “o hago la amnistía fiscal o tengo que subir el IVA”, él sabe que no nos está diciendo la verdad. Los supuestos 2.500 millones se pueden conseguir por medios más honestos que el de perdonar a los defraudadores. El informe de Antonio Fernández, en La Voz de Almería del viernes, es espeluznante: 3.400 millones de la economía almeriense escapan al fisco. ¿Qué tal esta vía para ir a donde nos quieren llevar? Emilio Ruiz.