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sábado, 31 de marzo de 2012

Recorte sindical

La crisis económica está dejando cadáveres a la orilla de todos los caminos. Heridos de muerte –aunque, ciertamente, por ahora sólo heridos- están los sindicatos. El “éxito” de la huelga general del pasado jueves no alivia un futuro que cada día se les vuelve más alarmante. La reforma laboral y otras decisiones gubernamentales apuntan directamente a la yugular sindical. Tres son las medidas tomadas en las últimas semanas que modifican el protagonismo tradicional de la actividad sindical:

a) Menos recursos económicos. Se ha recortado en un 20 por ciento el monto de las subvenciones que los sindicatos reciben del Gobierno.

b) Pérdida de protagonismo en los expedientes de regulación de empleo. Hasta ahora, los “eres” se sometían a la aprobación de la autoridad laboral. Ésta alentaba el acuerdo empresa/sindicatos. A falta del mismo, el “ere” se rechazaba. En la práctica, la aprobación del “ere” de quien dependía era de la voluntad sindical. Los sindicatos, para dar el sí, exigían sus contrapartidas. Ya no es necesaria la aprobación de la administración laboral.

c) Todo el mundo sabe que los cursos de formación son una financiación encubierta de las organizaciones sindicales y patronales. La reforma laboral permite a las empresas organizar la formación de sus propios empleados.

Si a estas medidas añadimos el recorte de las políticas activas de empleo, acordado el viernes, que también incide en los ingresos sindicales, y la decisión de algunos gobiernos autonómicos de reducir el número de liberados sindicales, podemos aventurar un futuro muy oscuro para la actividad sindical. Que los sindicatos vivan sólo de las cuotas de sus afiliados es tarea casi imposible. Emilio Ruiz.