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domingo, 25 de marzo de 2012

No es un día cualquiera

Esta noche, a eso de las diez, los andaluces despejaremos una de las grandes dudas que tenemos ahora mismo: quién gobernará Andalucía durante los próximos cuatro años. Casi todos los sondeos que se han conocido durante la campaña dan dos opciones posibles: a) un gobierno del PP, solo o acompañado, y b) un gobierno el PSOE, acompañado o acompañado. Cualquiera de las dos decisiones que tomemos supone un importante cambio dentro del panorama electoral andaluz, hasta hoy abanderado desde siempre por el Partido Socialista, unas veces gobernando la Junta de Andalucía con mayoría absoluta y otras gobernando con el concurso, activo o pasivo, de otros partidos.

Si es la primera opción la que elegimos finalmente, menudo cambio. Después de más de tres décadas de sequía electoral la derecha andaluza vería cumplido el sueño de verse redimida en una tierra que siempre le fue hostil. Y si es la segunda opción la que elegimos, también menudo cambio. Resulta difícil  aventurar cómo puede digerir el PSOE tener que verse obligado a buscar apoyo en una formación política, Izquierda Unida, con la que nunca ha terminado de hacer muchas migas. Todo el mundo recuerda la última vez que IU tuvo que echarle una mano al PSOE en Andalucía. Se la echó, pero al cuello. Fue la época de la pinza.

Muchos andaluces hemos visto con agrado cómo, en esta campaña, ha desaparecido el  alegato al voto del miedo. Ya era hora. El voto cautivo fue un invento de quienes no eran capaces de ofrecernos un mensaje alternativo de ilusión. No nos conocían bien quienes mantenían que nuestra libertad para votar no era plena. Siempre lo ha sido. Fuimos tan libres en otras elecciones como libres somos en éstas. Emilio Ruiz