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domingo, 29 de enero de 2012

Macarena Ruiz Esquinas, la sensibilidad hecha poesía

Hoy nace un nuevo día y yo nazco con él / hoy nace una nueva primavera y yo florezco con ella”. Con esta arrebatadora afirmación de esperanza inicia Macarena Ruiz Esquinas, almeriense de adopción y de vivencias (Barcelona, 1979) su serie de poemas de Luna Azul (Editorial Círculo Rojo, Sevilla, diciembre de 2011), donde desgrana sus sensibilidad y respuesta ante la belleza y los sentimientos y ante las cosas que no le dejan indiferente. Macarena trasluce pasión, sentimiento, y también desengaño y desilusión, pero ante una recaída siempre se sobrepone porque el esfuerzo, el interés, siempre tiene su compensación.

Ruiz Esquinas vive en Almería desde casi el mismo día de su nacimiento. Aquí se ha criado, aquí ha vivido y convivido, y esta tierra es la que ha despertado lo mejor de sus sentimientos: “Cada lágrima que derraman mis ojos / ella los seca con un rayo de luz”. En Almería estudió Magisterio y Música y se adentró en ambientes culturales descifrando la riqueza de los sentidos. Estos días anda por tierras cordobesas sembrando su sensibilidad de docente en una escuela pública. La obligación manda y esta ausencia inesperada nos ha dejado a muchos de los lectores de sus artículos sin una opinión ecuánime, justa, de lo que la cultura popular aventaba por Almería. Le gustaba deambular por chiringuitos culturales, de esencia pura, y contar a todo el mundo que la cultura en estado puro donde se fragua es en monumentos de escasa concurrencia. Me enviaba, con frecuencia, sus crónicas, y se ruborizaba cuando le decía que su pluma estilista era limpia porque destilaba sensibilidad.  

“Mi caballito de madera / que trota sin parar / cabalga al galope /sin mirar nunca atrás/ Mi caballito de madera /sonríe al galopar”. Qué afortunados deben ser esos escolares cordobeses que tienen por maestra a quien tanta sensibilidad desprende por todos los poros de su piel. Emilio Ruiz.