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domingo, 15 de enero de 2012

Dos mil empleados de Unicaja, pendientes de su futuro


Las fusiones bancarias dotan a las entidades resultantes de más másculo y capacidad, lo que se interpreta de forma positiva dentro del sector financiero, pero también tienen su aspecto negativo al menos desde el punto de vista social: cualquier acuerdo de concentración produce un excedente de personal en sus plantillas. La fusión entre Caja España-Duero y Unicaja está siendo más lenta de lo previsto, y eso que el Banco de España les ha conminado en más de una ocasión a que pongan fin al proceso. La fecha prometida para la firma definitiva se ha establecido en el mes de marzo, que será cuando las dos entidades constituirán el banco común. Antes hay que cerrar el acuerdo laboral, que desde hace varias semanas se encuentra estancado por serias discrepancias entre los representantes sindicales y los representantes de ambas entidades financieras.

Braulio Medel, el presidente de Unicaja, quiere terminar de una vez con el tema. Para la próxima semana tiene citados en Málaga a todos los sindicatos, por separado, para celebrar encuentros bilaterales con él mismo y Evaristo del Canto, el presidente de Caja España-Duero. El primer sindicato citado es UGT, el martes, a las 11 de la mañana. Ese mismo día está citado Comisiones Obreras. Al día siguiente la negociación continuará con las tres centrales independientes: Csica, que será recibida a las 11, y UEA y el Sindicato de Empleados de Crédito y Ahorro Reunidos (Secar), a la una de mediodía.

Encima de la mesa se pondrá el borrador que ya se presentó el 7 de diciembre, en el que se indica que hay un excedente de plantilla del 20%. Este porcentaje, traducido en número de empleados, da una cifra de 1.800, la mayoría de la caja andaluza, pues “Caja España y Caja Duero ya hicieron su propia reestructuración de personal cuando se fusionaron”, según recuerdan constantemente los sindicatos de la caja castellano-leonesa. El propósito de las cajas es hacer la reestructuración de personal en un periodo de tres años mediante bajas incentivadas y prejubilaciones. El punto de fricción principal está en la compensación económica. Las cajas garantizan un máximo de 70% del salario. Los sindicatos no quieren oír de porcentajes que estén por debajo del 90%. Las posiciones, tan lejanas, tienen el punto intermedio del 80%, que será el finalmente aceptado por todas las partes.