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sábado, 12 de noviembre de 2011

Un grito de desesperación

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es


Las diez empresas más importantes de Granada que se dedican a la construcción civil y obra pública han realizado un acto público que no tiene precedentes en el sector: Han comparecido junto a las asociaciones empresariales para anunciar, y denunciar, que su supervivencia tiene los días contados. En ese viaje hacia el abismo le acompañarán varios miles de trabajadores, que irán a engrosar las insaciables listas del paro, y varios cientos de proveedores y subcontratistas, que no podrán ver satisfechas las deudas que con ellos han contraído.

Comparecencia de las diez mayores
 empresas de Granada de obra pública

La tremenda situación que viven estas empresas no es a consecuencia de una mala gestión. Ni a un equivocado plan de negocio. Ni siquiera a una disminución de la actividad, a la que quizás puedan hacer frente haciendo los ajustes necesarios para adaptarse a los tiempos que corren. Nada de eso. Se debe simplemente a que los poderes públicos, los mismos que deben velar por que todo quisque cumpla las leyes, se pasan éstas por el forro de los pantalones y hacen caso omiso a sus obligaciones económicas. La deuda de la Junta con estas empresas asciende a 80 millones de euros. Las de los ayuntamientos, a 60.

En Almería, aún no se ha producido un acto como éste. Pero eso no significa que no haya un problema idéntico. Lo hay. Una veintena de ayuntamientos, entre los que se encuentran los más grandes de la provincia, han entrado en una “suspensión de pagos” no declarada oficialmente que está conduciendo a muchas empresas al cese de la actividad. Y, encima, cuando se va a la Justicia a pedir ayuda, los jueces de lo contencioso-administrativo te dan una cita para dentro de… ¡dos años! Patético.