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domingo, 20 de noviembre de 2011

Las cajas rurales, incluida Cajamar, tratan sobre su fusión

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

La reestructuración del sistema financiero español, integrado por los bancos, las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito -éstas, esencialmente, las cajas rurales- anda estos días en plena ebullición. La actualidad nos depara, a cada momento, una nueva noticia, la última, la absorción del Banco Pastor por el Banco Popular. Pero los acuerdos entre sociedades no tienen el mismo dinamismo en los tres grupos que conforman el sistema. Mientras los bancos se acercan cada vez más al status adecuado, conformado en torno a media docena de grupos, el futuro de varias cajas de ahorros sigue sin estar claro. La CAM –Caja de Ahorros del Mediterráneo- terminará finalmente en manos de algún banco, casi con toda seguridad el Santander, que lo unirá a Banesto. Novacaixagalicia y Catalunyacaixa, que han necesitado de inyecciones de capital del Frob, van a disfrutar de un periodo de gracia para encontrar socio. Transcurrido ese tiempo sin resultado satisfactorio, también serán engullidas por el Banco de España para la venta al mejor postor. Parecida suerte puede correr Unnim.
Antonio Pérez Lao, Presidente de Cajamar

El tema de las cajas rurales se mueve en otro mundo. Las rurales, por lo menos hasta ahora, no han restado un solo minuto de sueño al gobernador del Banco de España. Son entidades muy pequeñitas, peculiares, enormemente atomizadas y con poco riesgo en el sector inmobiliario, salvo excepciones. Pero todo esto no quiere decir que su situación sea la idónea para afrontar el futuro. Todo lo contrario. De hecho, ya empieza a generalizarse la idea de que será muy difícil la subsistencia de las entidades -sean bancos, cajas o rurales- que no superen los cien mil millones de euros en activos. Al día de hoy, la caja rural más potente, la almeriense Cajamar, sólo alcanza un tercio de esa cifra, y ello tras integrar en su S. I. P. a la Rural de Canarias. La Junta Rectora de esta entidad ya ha aprobado la integración en el Grupo Cooperativo Cajamar, y para el mes que viene se ha convocado a la Junta General. Es muy difícil que haya sorpresas.

En este ambiente de ajustes, fusiones, absorciones y creación de S. I. P. entre entidades, una noticia de estos días ha causado sorpresa, no por innecesaria sino por inesperada: vuelven a establecerse conversaciones para ver la posibilidad de integrar en un solo grupo a todas las cajas rurales. Hasta ahora, son sólo “conversaciones de cortesía", dicen quienes han entrado en el diálogo. La novedad con respecto a conversaciones anteriores radica en que, en esta ocasión, también se ha sentado en la mesa la almeriense Cajamar, líder del sector, que no forma parte de la Asociación Española de Cajas Rurales, con quien ha tenido serias discrepancias.

El pasado día dos de noviembre, CRM –Caja Rural Mediterráneo-, el grupo liderado por Ruralcaja, segundo del sector, remitió una carta al resto de rurales instándoles a crear una unión de todas ellas. Son setenta en toda España. La propuesta es a consecuencia de la coyuntura, pero también de los fracasos cosechados por las afiliadas en la asociación en su pretensión de crear grupos de mayor tamaño. Ruralcaja y Cajamar han sido las más activas en esta materia. La primera se asoció en CRM con otras catorce cajas rurales valencianas y la almeriense ha sumado a ocho de la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Baleares y Canarias.

La carta de CRM ha sido remitida unos días después de que los órganos de gobierno de la Asociación de Cajas Rurales paralizaran una propuesta de reforma de sus estatutos. En su obstinado empeño por evitar el fortalecimiento del Grupo Cooperativo Cajamar, algunos dirigentes de la asociación pretendían blindar al grupo ante un posible goteo de bajas hacia Cajamar. CRM fue la primera que se manifestó en contra.

A raíz de este “incidente”, fuentes del sector aseguran que ha habido conversaciones entre CRM y Cajamar con el propósito de establecer una unión entre ambas que ejerciera de arrastre hacia el resto de entidades. En la caja almeriense estas conversaciones nunca se comentan, pues prefieren hablar sobre decisiones y no sobre conversaciones. Para tener una idea de lo que puede suponer la unión de todas las cajas rurales, valgan estos datos: el volumen de activos de todas las cajas rurales unidas sobrepasan los 110.000 millones de euros. No alcanzan siquiera el tamaño de Banesto, que tiene 127.000 millones de activos. Santander, sin Banesto, y BBVA rondan los 400.000 millones.