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viernes, 4 de noviembre de 2011

¿De qué vas, profesor Lirola?


Unos amigos me han enviado, para su adhesión, un manifiesto de apoyo al profesor de la UAL Jorge Lirola, suspendido de sus funciones durante 4 años y 3 meses. Como no sé de qué va, procuro informarme del tema, y acudo al blog del propio profesor. Antes de nada, una introducción. Cualquier disputa entre administración y administrado, si la convertimos en una película de buenos y malos, sabemos de antemano qué lugar ocupa cada uno. Lo propio de la condición humana es solidarizarse con la parte débil de la contienda, y con esa disposición me propuse enjuiciar el caso.

No voy a apoyar el manifiesto. Y lo sucedido me parece lamentable. El Estado de derecho tiene sus reglas, y no obra con respeto a las mismas quien quiere retorcerlas y reinterpretarlas para aplicarlas en beneficio propio. Es lo que hace Lirola. Decir públicamente que Pedro Molina “es un rector corrupto, que ha mentido, ha prevaricado, que encubre irregularidades, intenta coaccionar y comete abuso de poder”, aportando pruebas vagas es de una  absoluta irresponsabilidad. Lirola ha acudido a la Fiscalía con una retahíla de acusaciones que ni siquiera han merecido su toma en consideración. Vaya al Juzgado, le han dicho. Pero él, erre que erre. En su ofuscación, incluso ha arremetido contra una compañera que fue su profesora. La denigra, maltrata y humilla. Sin piedad alguna. Ha convertido un asunto privado en un espectáculo circense. Y, encima, quiere vernos a todos aplaudiendo desde el anfiteatro.

Siento escribir esto. De verdad. Lamento no poder complacer a los amigos que me han enviado el manifiesto, pero lo correcto no siempre es dejarse llevar por la corriente. A veces, a alguien, hay que pararle los pies y decirle: ¿Oye, pero tú de qué vas? Emilio Ruiz.