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sábado, 16 de julio de 2011

La esperanza socialista



Emilio Ruiz



La elección de José Luis Sánchez Teruel como Secretario General del PSOE de Almería con más del setenta y cinco por ciento de los votos ha supuesto un gran alivio para quienes temían lo peor: que el Congreso Provincial de ayer, lejos de marcar una nueva etapa en el PSOE almeriense, fuera el que ratificara la fractura definitiva. Las agrupaciones municipales sabían lo que se jugaban y han actuado en consecuencia. También es cierto que ha ayuda lo suyo el perfil del candidato. Independientemente de la valía personal, profesional y política de Sánchez Teruel, que nadie pone en duda, ni siquiera sus oponentes, se le veía como el único candidato que podía ser capaz de aglutinar las distintas sensibilidades socialistas. Teruel es un hombre de Griñán, leal, por tanto, a la ejecutiva del PSOE de Andalucía, de la que forma parte; pero nunca ha renegado de su la lealtad a quien le ha hecho adulto políticamente hablando, que no es otro que Martín Soler. Esta circunstancia de nexo con el presente y con el pasado ha sido valorada como muy positiva para organizar el futuro, pues lo peor que podía pasarle al PSOE en estos momentos era salir del congreso con la victoria de una candidatura rupturista. Es cierto que José Luis Sánchez Teruel ha recibido muchas adhesiones de quienes han puesto como condición el borrón y cuenta nueva. Pero ha sido lo suficientemente inteligente como atraer a aquéllos sin desprenderse de éstos. El alto porcentaje de votos recibidos lo avala.

Tres son los retos que tiene para el futuro inmediato el nuevo secretario general: Uno, recuperar el electorado para un partido que durante muchos años ha portado la hegemonía política provincial. Las próximas elecciones generales y autonómicas van a ser su primera prueba de fuego. Dos, recuperar la ilusión y la unidad en una militancia que no sólo está desunida, sino también desmotivada. Y tres, situar a Almería dentro del protagonismo político andaluz. La creencia general de los almerienses es que Almería sigue estando aún muy lejos de Sevilla. En todos los sentidos.