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domingo, 24 de julio de 2011

El futuro de la CAM y sus doce oficinas en Almería

Emilio Ruiz

La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) ha sido intervenida por el Banco de España, lo que hay que interpretar como una nacionalización. Desde el sábado pasado, tres administradores del Banco de España, José Antonio Iturriaga Miñón, Tomás González Peña y Benicio Herranz Hermosa, son los encargados de ejercitar las facultades que corresponden al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), que son dirigir, controlar y ejecutar la actividad diaria de la CAM, así como nombrar al equipo de dirección. El anterior Consejo de Administración ha sido destituido.

Esta operación de nacionalización supondrá un desembolso de casi 6.000 millones. El mismo sábado el Banco de España ya tuvo que ingresar 2.800 millones para hacer frente a las obligaciones más inmediatas. Una vez saneada, la caja será vendida al mejor postor, dado que el Estado no quiere tener presencia en la actividad bancaria. Es decir, hará exactamente lo mismo que hizo con Caja Castilla-La Mancha y la cordobesa Cajasur. Vista la situación de la entidad y las valoraciones que está haciendo el mercado de las cajas que salen a bolsa –hasta ahora, solamente han salido a bolsa Bankia y Banca Cívica-, los primeros cálculos apuntan a que los 2.800 millones de aportación del Frob pueden suponer casi el 80% de su capital.

Caja Mediterráneo, o CAM, es la tercera caja que el Banco de España ha tenido que intervenir desde que estalló la crisis. Cajasur acabó en manos de la vasca BBK y Caja Castilla-La Mancha en las de Cajastur. Precisamente, la entidad asturiana encabezaba el proyecto en el que debía integrarse la CAM, junto a Caja Canarias y Caja de Extremadura, pero la poca claridad de los números de la caja alicantina obligaron a dejarla fuera de la operación. Los resultados de las pruebas de estrés hechas a toda la banca española recientemente han sido la puntilla que han llevado a la CAM al precipicio. Quedó clasificada en último lugar y con necesidades inmediatas de capitalización. Ante la incapacidad de su Consejo de Administración para captar fondos con los que poder capitalizarse, ha sido el propio Consejo quien ha pedido al Banco de España su intervención.

Los clientes pueden estar tranquilos, los empleados no tanto
La intervención no tendrá consecuencia alguna para los clientes de la entidad. Es más, se podría decir que ahora éstos pueden dormir más tranquilos, pues se tiene la garantía del Banco de España. Otra cuestión distinta es el futuro de los empleados. Caja Mediterráneo tiene en la provincia de Almería doce oficinas y alrededor de medio centenar de empleados. Es muy posible que se inicie un plan urgente de cierre de oficinas, las que son menos rentables. El plan ya estaba trazado por los antiguos gestores. El Frob tendrá que determinar si sigue con él o elaborará su nuevo plan.

En lo que parece que no va a haber dificultades va a ser en encontrar un novio para la entidad. Banco Popular, Caixabank, Santander, Sabadell, Ibercaja y BBA entran en la lista de pretendientes.

Unicaja, interesada si le falla Caja Duero-España

En la lista de pretendientes no está ni se le espera la andaluza Unicaja, pendiente de unos últimos retoques para consumar la absorción de la castellano-leonesa Caja España-Duero. Unas diferencias de criterio con los sindicatos están retrasando el proceso. Nuestra caja no está dispuesta a establecer dos niveles salariales, uno más generoso para los empleados procedentes de las cajas castellano-leonesas y otro más restrictivo para los de Unicaja. Sería una incongruencia que se primara más a los empleados de quienes han demostrado no ser muy eficaces en la gestión de la entidad. De todas formas, el Banco de España aprieta tanto que es caso seguro que en las próximas semanas el acuerdo será definitivo. El Frob ya tiene preparados 463 millones de euros para inyectárselos a la castellano-leonesa previamente a la absorción por Unicaja.

Puede haber más intervenciones

Los próximos días, o las próximas semanas como máximo, pueden sucederse nuevas acciones de intervención por parte del Banco de España. El ultimátum de Miguel Ángel Fernández Ordóñez es definitivo: antes de final de verano, el sistema tiene que estar ordenado. Y en la tarea están las catalanas Unnim y Catalunyacaixa, además de la gallega Novacaixagalicia. Necesitan 568, 2.622 y 1.718 millones de euros, respectivamente, para alcanzar los niveles de solvencia exigidos por el Banco de España. El Frob está dispuesto a proporcionárselos a cambio de participación en sus respectivos capitales sociales. ¿Y qué porcentaje tendría el Estado con esas aportaciones? Aún está por determinar, pero a la vista de cómo han salido al mercado Bankia y Banca Cívica, la participación estatal puede ser mayoritaria.