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viernes, 3 de junio de 2011

Catarsis socialista en Almería

El Partido Socialista de Almería vive una auténtica catarsis. Se esperaba con expectación la celebración, hoy mismo, del Comité Provincial, donde se preveía que algunos militantes iban a sacar a relucir los cuchillos más afilados, pero los acontecimientos se han precipitado de tal manera que la cumbre ha quedado suspendida por dimisión del secretario general provincial.

Mientras el desastre electoral del 22-M ha sido interpretado por los dirigentes provinciales como un daño colateral del deterioro de las políticas que se hacen en Madrid, han sido muchos los afiliados socialistas que han visto en esos resultados un paso más en el deterioro del partido a nivel provincial, que pierde elección tras elección sin que medie dimisión alguna.

“La rebelión de los ex”: así se podría titular la película que durante toda la semana ha puesto en pantalla un grupo de acreditados afiliados, unidos por el denominador común de que todos ellos han desempeñado cargos de relevancia en el partido o en el gobierno. José Antonio Amate, Luis López, Juan Manuel Llerena, Luis Caparrós, Francisco Contreras, Celso Ortiz… una lista amplia, en fin, de militantes nos han ofrecido su particular visión de la realidad socialista en la provincia, llegando todos ellos a la conclusión de que la situación merecía la adopción de decisiones contundentes por parte, al menos, de los primeros espadas provinciales. Salvo contadas excepciones, hay que decir que el debate se ha desarrollado dentro del campo de la corrección. Particularmente interesante ha sido la reflexión de Luis López. Un solo pero podrían objetar al debate los presuntos perjudicados: si era el momento de hacerlo o habría que haber esperado a la celebración del Comité Provincial de hoy. Si el objetivo era conseguir lo conseguido, está claro que la oportunidad era adecuada.

Diego Asensio y Martín Soler, como cabezas visibles de la dirección del socialismo provincial, tenían abiertos varios frentes. Uno de ellos provenía de la propia dirección regional. Era un secreto a voces. Otro, de la cada vez más extendida contestación local. Su fortaleza era la legitimidad democrática de sus cargos. En estas elecciones se jugaban mucho. Un resultado airoso les hubiera fortalecido ante Sevilla y ante sus oponentes locales. Pero una derrota les debilitaría. Y es lo que ha pasado. La presentación de la dimisión de la mitad de la ejecutiva provincial ha sido una obra maestra para obligarles a hacer lo que voluntariamente no deseaban.

La reacción de Asensio ha sido sorprendente. Hasta el Telediario de TVE se ha ocupado de ello. No por la dimisión en sí, que era una de las vías abiertas, sino por la forma. Nunca se han oído acusaciones tan graves de un alto cargo del PSOE contra su propio secretario general regional. No se puede decir que Asensio se haya dejado llevar por un arrebato, pues sus palabras estaban medidas y escritas sobre folio. Le van a pedir muchas explicaciones y muchas explicaciones tendrá que dar. Excepto que la dicha puesta en escena sea para echar abajo el telón de su propia obra. Si es así, quiso morir matando y hasta es posible que lo haya conseguido. Los próximos días, las próximas semanas, van a ser apasionadamente intensas en el revuelto socialismo almeriense y andaluz. El deterioro de este partido es tal, a este nivel y a otros, que resulta irreconocible. Emilio Ruiz.