_______________________________________________________________________________________________

lunes, 20 de junio de 2011

Miguel Ángel Blanco Martín y su crónica espiritual del desencanto


Emilio Ruiz


Miguel Ángel Blanco Martín, Mab, (Madrid, 1946) es un periodista multidisciplinar. O un periodista todoterreno, dicho sea en el sentido tradicional de la expresión (con las nuevas tecnologías estos términos suelen asociarse ahora con la multimedia). No podía ser de otra forma quien, con 27 años, se planta en Almería para hacer resucitar la delegación de Ideal, regentada hasta entonces por aficionados. En Almería, en aquella época, se hacía periodismo doméstico, de nota oficial. Era el año 73. El joven madrileño fue rescatado de Patria, donde llevaba año y pico, por La Editorial Católica, propietaria del periódico. Era tan modoso en las formas y transparente en la mirada que nadie podía aventurar soplo alguno de innovación. Todo el mundo se equivocó. Rebautizó la rancia delegación como Redacción Abierta –siempre el margen de las directrices oficiales de la empresa- y las pajizas hojas del periódico fueron poco a poco convirtiéndose en el único resquicio por donde se colaban las inquietudes que empezaban a amanecer en la provincia.

Yo tuve la suerte de colaborar con él. Incluso bautizó una de mis secciones, Mirando con lupa, en donde pretendía aflorar mi espíritu crítico. Su ánimo estaba en un impulso hacia la inquietud, hacia la denuncia. Siempre me pedía más de lo que podía darle, pero no por nada, sino porque el día que me deslizaba, ese día, los granadinos echaban mi articulillo a la papelera. Tonterías las justas, me decían. Y cobraba por colaboración publicada, mira por dónde.

Allí, en Granada, una vez que recibían por el Alsina el sobre de Almería, aplicaban un filtro de poros espesos. Pero era tal el caudal de atrevimientos que se enviaban que resultaba imposible no encontrar en nuestras páginas al menos una nota de rebeldía. Todo el mundo se preguntaba cómo Melchor, el director, soportaba los desafíos de aquel joven periodista. He tenido, y tengo, la convicción de que, en sus entrañas, Sáiz-Pardo admiraba la rebeldía de quien se atrevía a hacer el periodismo que él no podía. Era una relación de amor-odio. Algún día habrá que escribir sobre lo que supuso para Mab la incorporación a la Redacción Abierta de Manolo Gómez Cardeña. Un efecto inmediato fue el alivio de presiones. Mab concentraba, hasta entonces, todas las iras. Gómez Cardeña le descargó de parte de las mismas, pues si atrevido era uno, osado era el otro. Los odios compartidos eran más llevaderos.

De los múltiples registros del Mab periodista/articulista/escritor, hay cuatro donde, en mi opinión, se encuentra más cómodo:

Uno es cuando se adentra en el mundo del cine. Como crítico cinematográfico es excelente. Una película se ve de manera muy distinta si previamente se han leído sus comentarios. Otro, cuando analiza aspectos sociopolíticos del entorno. Recuerdo que en su primer viaje de Granada a Almería para hacerse cargo del periódico hizo el trayecto por Macael para, en un par de capítulos, presentarnos una visión distinta de la industria del mármol. El tercer registro es cuando saca a relucir su vena inconformista y contestataria. Siempre Mab será un joven indignado que, él sí, reacciona. Y el último es cuando toma la pócima ecologista, ésta personificada ahora y siempre en el Cabo de Gata, su Cabo.

En Crónica espiritual del desencanto / Almería 1988, lo que queda de la Transición (Instituto de Estudios Almerienses, 2011) Mab campa en el tercero de los registros. Nos presenta una serie de diez artículos publicados en agosto y septiembre de 1988 que son “un recorrido que disecciona el mundo político, la cultura, la vida cotidiana, la historia, la sociedad, la realidad, fruto de la reflexión del periodista sobre la realidad almeriense”. El primero, escrito el 30 de agosto, tras las vacaciones, es una invitación “a la gran feria de las vanidades en la que estamos embarcados”. Un día después, se adentraría en el mundo del periodismo presentándonos un panorama que parecía un anticipo de lo que 23 años después nos íbamos a encontrar: “Uno de los grandes temas es clarificar en qué consiste exactamente una empresa periodística, sus fines, sus medios, sus objetivos y, en medio de todo ello, qué papel ocupa ante el mensaje la condición de periodista”. Continúa con una visión distinta del sacrificio de Los Coloraos, la sensibilidad de una cabogatera en medio de la sensibilidad infantil, la rutinaria vida de la ciudad –repartida entre el escenario del Paseo y el de la Plaza Vieja- y el pesimismo por la indecisión ante el medio ambiente. El octavo capítulo rescata el olvidado poeta de Antas Antonio Jesús Soler Cano y su compañero de palabra Julio Alfredo Egea. Después se sumerge en el campo de la imaginación combinando hechos ficticios con protagonistas reales para, finalmente, hacer balance recopilatorio. El epílogo, “Sistema corrompido”, escrito en octubre de 2008, parte del caso de los asesores de la diputación para pronunciarse una vez más en el desencanto: “El sistema ha sido minado desde dentro y el político se convierte en un profesional cuando no en un mercenario”.

Es, ya digo, el Mab de siempre en su versión más rebelde. “Al final”, se queja, “la realidad no es como deseábamos”. La realidad que Miguel Ángel Blanco desea es una realidad imposible, desgraciadamente. Él, cada día, ha intentado cambiarla. Y cada día la va a intentar cambiar. Porque, en el fondo, es un idealista. Un bendito -o maldito- idealista.

sábado, 18 de junio de 2011

El PITA se queda sin Avánzit


Emilio Ruiz



El 13 de julio de 2009 fue un día de satisfacción del consejero de Innovación, Ciencia y Empresa, Martín Soler. En un acto celebrado bajo su presidencia, el director general del IDEA, Jacinto Cañete, acababa de firmar un acuerdo con la compañía tecnológica Avánzit, por el cual la Junta de Andalucía entraría en su accionariado a cambio de, entre otras cosas, “la puesta en marcha de una nueva firma tecnológica que tendrá su sede en el PITA, con una plantilla que en dos años alcanzará las 50 personas”. Falta un mes para que el día soñado llegue, ¿y qué habrá pasado? Pues que ya se puede entonar aquello de “nuestro gozo en un pozo”.

En estos dos años, Avánzit –que ahora se llama Ezentis- ha entrado en una vorágine de despropósitos que la llevan a una situación de práctica inviabilidad empresarial. La Junta ha cumplido su parte del acuerdo, aportando cuatro de los seis millones de euros prometidos, y la empresa también ha cumplido una parte del suyo con el traslado de su sede social a Sevilla. Pero, por lo demás, el asunto pinta feo. El viernes las acciones de Avánzit/Ezentis cerraron a 0,25 euros, cuando el precio que se estableció para la entrada de la Junta fue de 0,85 euros por acción. Por medio anda una ampliación de capital de 30 millones para comprar Sedesa –rebautizada como Ezentis Infraestructuras-, la constructora valenciana de los Cotino. Esta filial, con apenas unos meses de operatividad, ya ha presentado concurso de acreedores dejando en la estacada unas deudas a proveedores de más de 50 millones de euros. Días atrás, la matriz tuvo que reformular las cuentas de 2010 incrementando las cuantiosas pérdidas en 60 millones más. En una palabra: pura ruina. No creo que, con este panorama, lo que les quite el sueño ahora es si se instalan o no en el PITA. Que va a ser que no. Por h o por b, el PITA, la verdad, es que no levanta cabeza. Qué pena ver allí tanta desolación.

domingo, 12 de junio de 2011

El PSOE de hoy y de mañana



Emilio Ruiz


Tras el recuento de votos del 22-M quince municipios de la provincia de Almería tenían sus alcaldías en el campo de la indecisión, al no obtener ninguna de las candidaturas presentadas número suficiente de concejales como para decidir por sí mismas quién iba a ser su alcalde. Del 22 de mayo al 11 de junio, día en que se constituyeron las nuevas corporaciones locales, han pasado casi veinte días, tiempo más que suficiente para iniciar y culminar cualquier tipo de negociación. Los resultados de ese proceso saltan a la vista: ha habido un partido, el Partido Popular, que ha actuado como tal, como partido, con sentido de la responsabilidad y de la obligación, y ha habido otro, el Partido Socialista Obrero Español, que, lejos de ocuparse de lo que verdaderamente ahora interesaba, como era establecer el gobierno de los pueblos, ha empleado el tiempo a sus cuitas internas. Es cierto, y ya lo denunciamos en estas mismas páginas, que la tardanza en el nombramiento de la gestora dejaba muy poco margen de tiempo para ponerse a establecer negociaciones en quince pueblos, pero la tarea tampoco era imposible. A la vista de los resultados, se puede decir que los nuevos regidores socialistas no han dedicado a la cuestión un solo minuto.

Un partido, y más cuando es un partido que habitualmente recibe una considerable confianza de los ciudadanos, como es el Partido Socialista, tiene que diferenciar muy claramente y establecer preferencias inequívocas entre el interés del partido y el interés de la ciudadanía. Como muy bien dice el presidente de la gestora, Javier Barrero, “los problemas del partido no interesan a nadie”. Efectivamente, lo que ahora interesaba a los almerienses era quiénes iban a ser sus alcaldes, y el PSOE de Andalucía, en ausencia de una ejecutiva provincial, debería haber nombrado un comité de crisis con la única función de negociar los pactos municipales. No se hizo, y ahí tienen el resultado.

De lo que no se va a poder quejar la gestora es de falta de tiempo para elegir de manera acertada a los diputados provinciales. Ante el vacío de poder que se ha vivido estos días, algunos alcaldes se han puesto a abanderar grupúsculos de presión con el fin de colocar a gente de su confianza en la diputación. La gestora debe cortar de raíz estas situaciones. El PSOE no está todavía para ponerse a hacer subastas. El poder del PSOE se está reduciendo tanto que es fundamental para el futuro del partido y para el propio interés de la provincia que estos nombramientos se hagan de forma meditada y con una valoración detallada de las cualidades de los posibles candidatos. La figura del portavoz socialista en la diputación va a ser clave en los próximos cuatro años, pues va a ser la voz que lleve a los pueblos el trabajo de los socialistas en la institución.

Estas elecciones, el mapa provincial se ha visto inundado por una enorme mancha azul. De los 690.000 almerienses que estamos en la provincia, 600.000 van a tener alcalde del Partido Popular y los 690.000 van a tener su diputación gobernada por el Partido Popular. La contundencia de los números nos dice que no es una situación normal, y tanto no lo es que ni siquiera en 1979, cuando el PSOE acababa de salir de la clandestinidad, se daba una situación similar. Seguramente habrá muchos aciertos ajenos, pero ya nadie discute que también han sido muchos los errores propios de los socialistas. Esta situación anómala sólo puede cambiar con seriedad, con entusiasmo, con respeto a las esencias propias y poniendo en cada lugar a quien más preparado esté y mejores servicios sea capaz de prestar a la provincia y al proyecto político que representa.

sábado, 11 de junio de 2011

De Celia a Cornelia



Emilio Ruiz

Hace unos cuantos años, un transportista de mi pueblo, atormentado por los continuos quebraderos de cabeza que le daba un camión recién comprado, ante la pasividad con la que, según él, actuaba el servicio oficial, no tuvo mejor idea que colocar sobre la cabina del vehículo un enorme rótulo que rezaba así: “Este I… es una mierda” (no completo la marca del camión porque yo tampoco quiero meterme en líos). Qué mal lo pasó el hombre: se encontró en el Juzgado con una demanda que le reclamaba varios cientos de millones de euros por daños de imagen. Hubo que mover cielo y tierra para que aquello quedara en nada.

La desgracia de mi amigo era que no se dedicaba a la política. Porque, si hubiera sido político, su temeridad hubiera quedado impune. Como impune salió la entonces ministra de Sanidad Celia Villalobos de aquel numerito que se montó hace ahora diez años con el aceite de orujo. Se levantó un mal día la señora y, sin aval científico alguno, dio la orden de inmovilizar todo el aceite de orujo que había en las tiendas por exceso de benzopireno (sustancia tóxica si se consume de modo prolongado). A las protestas del sector empresarial orujero la ministra respondió que “si se arruina alguien, que se arruinen cuarenta, y no que se mueran cuarenta millones de personas”. Al final, la justicia sentenció que la medida fue “desproporcionada”, pero el mazazo recibido por los olivareros fue tal que, diez años después, siguen sin levantar cabeza.

Ahora, la imprudente ha sido Cornelia Prüfer-Storks, senadora responsable de asuntos sanitarios de Hamburgo, al culpar a los pepinos de Almería de unas intoxicaciones que le son ajenas. A Celia siguieron y siguen haciéndola diputada. A la tal Cornelia la premiarán haciéndola senadora a perpetuidad. Ya lo verán.

miércoles, 8 de junio de 2011

PSOE sin cabeza


Emilio Ruiz



Si Diego Asensio y sus veintiséis censores deseaban elegir la fecha más inadecuada para descabezar al Partido Socialista de Almería pueden cantar ¡bingo!, pues lo han conseguido. Precisamente en la semana en la que quince municipios de la provincia viven bajo la incertidumbre de saber quién va a ser su próximo alcalde, elección condicionada a lo que determinen las negociaciones de los partidos políticos con representación municipal, esa semana, digo, al partido más importante de España, o más importante de la oposición, según se mire, no se le ocurre otra cosa que dejar a una provincia huérfana de líderes que orienten a sus agrupaciones en dichas negociaciones.

El desconcierto se ha apoderado de los grupos municipales afectados por la cuestión. Es el mismo desconcierto que también reina entre los otros grupos municipales, que no encuentran en los socialistas interlocutores suficientemente cualificados. El tiempo aprieta tanto que al final las agrupaciones municipales, ante la ausencia de dirigentes, se han visto investidas de autonomía plena, por lo que la aparición de los pactos antinatura va a estar a el orden del día. Son quince los municipios pendientes de conversaciones, y a estas alturas, en aquellos pueblos donde la decisión de los socialistas resulta determinante, nadie sabe lo que va a pasar. Me lo contaba un alcalde en funciones –no del PP, por cierto- que tiene posibilidades de seguir siéndolo si los socialistas le bendicen con sus votos: “Ni siquiera sé si puedo llevarme las cosas personales de mi despacho, nadie me dice nada, con nadie pueblo hablar, no hay interlocutores, están desorientados”. Posiblemente, este alcalde tendrá que retirar sus documentos personales una vez que se sepa que la Casa Consistorial tiene nuevo mandamás. O no. Se sabrá el último día y a última hora, el sábado.

Cuestión aparte es el tema de los diputados provinciales. Dicen las mentes malévolas de esta provincia que, ante la escasez qde cargos públicos que se avecina de cargos públicos, y más si la Junta de Andalucía cambia de manos, el proceso de derribo de Asensio se ha acelerado para evitar que los ocho nominados para la diputación sean personas de su confianza. Si es así, hay que reconocer que la jugada les ha salido bien. Otros, que tenían el cargo prometido, vivirán momentos de desilusión. No hay que olvidar que los diputados provinciales son elegidos por los concejales de cada junta electoral de zona. Y entre ellos. Pero a indicación siempre de los nombres que propone cada partido. No respetar esos nombres es tanto como excluirse de la disciplina del partido. A día de hoy no hay en el PSOE de Almería órgano alguno con atribución para proponer estos nombres. Ciertamente, con los diputados provinciales no hay las mismas prisas que en la elección de alcaldes, pero la cuestión no se puede dejar más allá de un par de semanas.

Por todo esto, hubiera sido deseable que la gestora provincial estuviera ya nombrada. Pero parece que la burocracia está bastante arraigada no sólo en las estructuras de los gobiernos, sino también en las de los partidos. O al menos en el PSOE. Si al final una falta de reacción inmediata es para nombrar presidente de la misma a un afiliado de Huelva, pues, como diría Torrijos, qué quieren que les diga… ¡Ay, estos socialistas, cómo están…!

sábado, 4 de junio de 2011

Poder local y transición


Emilio Ruiz

No es la primera vez que Rafael Quirosa-Cheyrouze y Mónica Fernández Amador han buceado en el apasionante episodio de la transición española y, de forma particular, en el papel determinante de los ayuntamientos para completar el proceso democrático de nuestro país. En esta ocasión han unido sus esfuerzos de muchos años de dedicación al tema para presentárnoslo desde una perspectiva mucho más amplia de lo habitual tanto en el tiempo como en el espacio.

Poder local y transición a la democracia en España (Centro de Estudios Municipales y de Cooperación Internacional, colección Perspectiva Histórica, Granada, 2010) no es una obra de nombres propios y situaciones particulares, aunque los autores no desaprovechan la ocasión para contarnos algunos casos concretos y muy ilustrativos. Hace un recorrido histórico por la legislación que ha regulado la composición de las corporaciones locales, desde los inicios de la dictadura hasta los nuevos ayuntamientos democráticos de 1979, y por la realidad política de estas instituciones. Obviamente, la minuciosidad y el detenimiento se hace de forma más amplia en los comicios que hicieron retornar la democracia a los municipios, sin pasar por alto el extraño periodo que se vivió entre 1976, con un gobierno democrático en la nación y unas corporaciones “en tierra de nadie”, y abril de año 1979, fecha de celebración de las elecciones.

Ahora que muchos ayuntamientos van a ser ocupados por alcaldes y concejales que han llevado una vida profesional alejada del funcionamiento de las corporaciones locales, la lectura de Poder local y transición a la democracia en España es casi de obligado cumplimiento para tener una visión amplia del desarrollo del municipalismo español en los últimos tiempos.

viernes, 3 de junio de 2011

Catarsis socialista en Almería

El Partido Socialista de Almería vive una auténtica catarsis. Se esperaba con expectación la celebración, hoy mismo, del Comité Provincial, donde se preveía que algunos militantes iban a sacar a relucir los cuchillos más afilados, pero los acontecimientos se han precipitado de tal manera que la cumbre ha quedado suspendida por dimisión del secretario general provincial.

Mientras el desastre electoral del 22-M ha sido interpretado por los dirigentes provinciales como un daño colateral del deterioro de las políticas que se hacen en Madrid, han sido muchos los afiliados socialistas que han visto en esos resultados un paso más en el deterioro del partido a nivel provincial, que pierde elección tras elección sin que medie dimisión alguna.

“La rebelión de los ex”: así se podría titular la película que durante toda la semana ha puesto en pantalla un grupo de acreditados afiliados, unidos por el denominador común de que todos ellos han desempeñado cargos de relevancia en el partido o en el gobierno. José Antonio Amate, Luis López, Juan Manuel Llerena, Luis Caparrós, Francisco Contreras, Celso Ortiz… una lista amplia, en fin, de militantes nos han ofrecido su particular visión de la realidad socialista en la provincia, llegando todos ellos a la conclusión de que la situación merecía la adopción de decisiones contundentes por parte, al menos, de los primeros espadas provinciales. Salvo contadas excepciones, hay que decir que el debate se ha desarrollado dentro del campo de la corrección. Particularmente interesante ha sido la reflexión de Luis López. Un solo pero podrían objetar al debate los presuntos perjudicados: si era el momento de hacerlo o habría que haber esperado a la celebración del Comité Provincial de hoy. Si el objetivo era conseguir lo conseguido, está claro que la oportunidad era adecuada.

Diego Asensio y Martín Soler, como cabezas visibles de la dirección del socialismo provincial, tenían abiertos varios frentes. Uno de ellos provenía de la propia dirección regional. Era un secreto a voces. Otro, de la cada vez más extendida contestación local. Su fortaleza era la legitimidad democrática de sus cargos. En estas elecciones se jugaban mucho. Un resultado airoso les hubiera fortalecido ante Sevilla y ante sus oponentes locales. Pero una derrota les debilitaría. Y es lo que ha pasado. La presentación de la dimisión de la mitad de la ejecutiva provincial ha sido una obra maestra para obligarles a hacer lo que voluntariamente no deseaban.

La reacción de Asensio ha sido sorprendente. Hasta el Telediario de TVE se ha ocupado de ello. No por la dimisión en sí, que era una de las vías abiertas, sino por la forma. Nunca se han oído acusaciones tan graves de un alto cargo del PSOE contra su propio secretario general regional. No se puede decir que Asensio se haya dejado llevar por un arrebato, pues sus palabras estaban medidas y escritas sobre folio. Le van a pedir muchas explicaciones y muchas explicaciones tendrá que dar. Excepto que la dicha puesta en escena sea para echar abajo el telón de su propia obra. Si es así, quiso morir matando y hasta es posible que lo haya conseguido. Los próximos días, las próximas semanas, van a ser apasionadamente intensas en el revuelto socialismo almeriense y andaluz. El deterioro de este partido es tal, a este nivel y a otros, que resulta irreconocible. Emilio Ruiz.