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jueves, 19 de mayo de 2011

Euforia


Emilio Ruiz


Querido E: Mi amigo el candidato está eufórico. “Oye, tío, que voy a por la mayoría absoluta”, me dice, “que lo noto, que lo palpo, que lo veo en los ojos de la gente”. Le pido que se explique. “Esta mañana. En el mercado. Repartiendo octavillas. Todos, abrazándome. Sonriéndome. ¡Guiños de complicidad!”. (Perdone el lector por las pausas, pero es que mi amigo no hablaba: jadeaba).

Pobre hombre. Y no es mala persona, pero no conoce a la gente. No sé cómo decírselo. Vive en su mundo, lejos de la realidad. Hasta que reciba el palo. No sabe que ni los miembros de su candidatura le van a votar. Dicen que es desperdiciar un voto. Y tienen razón. ¡Señor, que pase esta pesadilla!