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domingo, 15 de mayo de 2011

De qué se habla en esta campaña







Una campaña electoral se ha entendido siempre como la oportunidad de trasladar a los ciudadanos las propuestas de los partidos para mejorar su calidad de vida durante los siguientes cuatro años. Según el tipo de elección, esas propuestas se circunscribían al ámbito europeo, estatal, autonómico o local. Esto, que siempre ha estado claro, ahora ha saltado por los aires. Y hemos formado tal amalgama de mensajes que hasta no nos extraña ver cómo un alcalde nos transmite su propuesta de acciones para acabar con ETA, por ejemplo. Menos de municipalismo, en estas elecciones se habla de todo: de terrorismo, de desempleo, de la crisis económica… Y, mientras, viejos problemas que afectan a la vida local siguen sin resolverse y, lo que es peor, sin siquiera debatirse. Pongamos tres a modo de ejemplo:

Uno, el de la financiación local. El boom del ladrillo, metiendo en los ayuntamientos dinero a espuertas, relegó al olvido la necesidad de establecer definitivamente un modelo de financiación local. Y ahí seguimos.

Dos, el de las competencias. Hoy día nos encontramos con algo tan incongruente como tener una Empresa Municipal de la Vivienda, una Empresa Provincial de la Vivienda, una Delegación Provincial de la Vivienda y una Dirección General de la Vivienda, todas ellas con el mismo fin: construir viviendas de promoción pública. Y es sólo un ejemplo.

Y tres, el de la reorganización municipal del Estado. Es insostenible la existencia de más de ocho mil municipios, con sus ocho ayuntamientos, ocho mil alcaldes, ocho mil corporaciones... Algunos, tan pequeños que ni siquiera tienen capacidad para darles de beber agua a sus vecinos, como hemos visto con Benizalón. De verdad, ¿alguna vez nos vamos a tomar en serio el tema municipal?