_______________________________________________________________________________________________

domingo, 6 de febrero de 2011

Alfredo Sánchez debe explicarse


El pasado martes, 1 de febrero, quienes circulaban por la Autovía del Mediterráneo pudieron encontrarse con una caravana de camiones, vehículos y maquinaria de obras públicas, con matrículas de Alicante, que, procedentes de Almería, se encaminaban a su lugar habitual de reposo y actividad en la Comunidad Valenciana. Procedían del Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA), donde acababan de realizar los trabajos de pavimentación de sus viales, que al día siguiente serían inaugurados por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

Lo primero que se preguntó la gente al ver ese despliegue de maquinaria en retirada fue si es que era necesario, para tal cometido, echar mano de una empresa de fuera de Andalucía, de fuera de Almería. “Seguramente –podría alguien pensar-, en Almería, como tenemos tantas carencias, tampoco tenemos empresas suficientemente preparadas para realizar este tipo de obras, y, por eso, hemos tenido que recurrir a empresas foráneas”. Pues no, señor, pues no. En la provincia de Almería y en la misma Almería capital, justo a escasos kilómetros del PITA, tenemos empresas más que cualificadas para realizar ese tipo de obras. Y con precios más competitivos y con mejores medios técnicos y humanos, o por lo menos iguales, que la empresa que se traído de lugar tan lejano.

Y, además, estas empresas que tenemos aquí, y que el señor Sánchez ha ignorado, pagan sus impuestos en Andalucía y en Almería y ofrecen sus puestos de trabajo a gente de Almería y de Andalucía. Y si la actividad que realizan, encima, les deja algún beneficio, éste también lo invierten en Andalucía y en Almería.

Don Alfredo ni siquiera se ha molestado en pedirles precio a estas empresas almerienses. Fue a Valencia a hacer el encargo. Él sabrá por qué lo hizo. Yo, cuando veo estas cosas, me quedo obnubilado. Y también deprimido, tengo que reconocerlo. Ande, explíquese, don Alfredo. Y si no lo hace, que alguien le obligue. Porque es reiterativo. Y otra vez con la misma empresa. Señor, qué querencia. EMILIO RUIZ.