_______________________________________________________________________________________________

sábado, 26 de febrero de 2011

Elsur: el socio

Hagamos hoy periodismo de investigación, dicho sea con sorna. ¿Quién es ese socio que tiene el ayuntamiento de El Ejido en Elsur? Pues no crean que la pregunta tiene una respuesta tan simple. Veámoslo. Les ruego que sigan el hilo por las negritas. Elsur es el nombre comercial de una empresa que se llama Empresa Mixta de Servicios Municipales de El Ejido, S. A., que está participada por el ayuntamiento de El Ejido (30%) y por la empresa Agua y Gestión de Servicios Urbanos, S. L. (70%).

¿Y quién es Agua y Gestión de Servicios Urbanos, S. L.? Pues aquí viene el lío. Esta empresa es 100% propiedad de otra de parecido nombre, Agua y Gestión de Servicios Ambientales, S. A., que tiene, a su vez, el siguiente accionariado: Befesa Medio Ambiente, S, A., el 37%; Cajasol, el 24%; Cajasur, el 23%, y la ingeniería sevillana Istmo 94, S. L., con el 5%. El resto de las acciones están en autocartera. Centrémonos ahora en Befesa, el socio dominante y de control de la sociedad, porque los otros son socios técnicos y financieros. Befesa pertenece principalmente a Abengoa, S. A. (14%) y a Inversiones Medioambientales, S. A. (83%). Ésta, por último, pertenece en un 82% a Abengoa, S. A. Una curiosidad: en el consejo de administración de Befesa se sienta Rafael Escuredo, expresidente de la Junta de Andalucía.

Desentrañado el lío, vemos que en la cúspide quien está no es otra que Abengoa, la empresa más importante de Andalucía. No es una empresa cualquiera. Por eso, sorprende que a estas alturas de la película los hermanos Benjumea –sus accionistas mayoritarios- no se hayan dignado a informar a la opinión pública ejidense y almeriense de lo que está pasando en Elsur. No puede ser creíble el rumor que circula por ahí de que Befesa/Abengoa renunció a cualquier tipo de control de Elsur a cambio de unos cuantiosos ingresos por “asesoramiento técnico”. Según documentos oficiales, Agua y Gestión de Servicios Ambientales, S. A., facturó a Elsur 3,93 millones de euros en 2008 y 2,68 millones de euros en 2009, para una facturación total, en ambos años, que no llega a los cinco millones. Si esto no requiere una rueda de prensa, o al menos un comunicado, que venga Dios y lo vea. Emilio Ruiz.

sábado, 19 de febrero de 2011

Rumasa

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra


No sé si usted, lector, es uno de esos cinco mil españoles que han picado en el anzuelo de los Ruiz Mateos comprando pagarés de Nueva Rumasa. Si es así, perdóneme que le diga que no tiene perdón de Dios. Porque ha pecado de imprudente, por no decir de temerario. Mientras la mayoría de medios de comunicación han omitido alertar a sus lectores del riesgo que suponía esa inversión, anestesiados sin duda por los pingües beneficios que le reportaban las campañas publicitarias de los dichosos pagarés, éste sí cumplió con su obligación. Y, para recordarlo, remontémonos a lo publicado el 25 de octubre de 2099. Ese día, esta columnilla se titulaba “Los pagarés de Nueva Rumasa”, y en ella se decían cosas que ahora no viene mal recordar:

“Ahora, los Ruiz Mateos sacan unos pagarés de empresa que rentan el 8 por ciento anual por una inversión mínima de 50.000 euros. Goloso, ¿no? Cualquier banco no nos da más de un 1,5 o un 2%, y ellos ¡un ocho! Van ya por la tercera emisión. Dicen que las otras dos se saldaron con un rotundo éxito de demanda. La pobre CNMV ya no sabe qué hacer para alertarnos del enorme riesgo que entrañan estas inversiones, pero la avaricia por el dinero rompe nuestro sentido”.

“Nueva Rumasa parece un holding empresarial, pero en realidad no lo es, no consolida sus cuentas. Si así fuera, si una empresa fuera mal, respondería otra, respondería el grupo. Las garantías de los nuevos pagarés se limitan a “¡las existencias de viejísimo brandy de jerez!” (los signos de exclamación son míos y el entrecomillado de ellos). Pobre garantía. Tampoco tienen, los dichos pagarés, salida en un mercado secundario (si en un momento determinado necesitáramos el dinero no habría nadie a quien vendérselos). Y, para colmo, el experto que ha valorado las existencias de brandy advierte ahora de que, si hubiera sabido que el fin iba a ser ése, los criterios de valoración habrían sido otros. Después, si el chiringuito se viene abajo, no vayamos al Zapatero de turno a que remedie nuestra avaricia. Como los de Forum. Que ya está bien, hombre”.

Fue, digo, el 25 de octubre de 2009. Pudimos decírselo más alto, pero no más claro.

martes, 15 de febrero de 2011

Carta abierta a Alfredo Sánchez

Estimado don Alfredo:

Qué decepción, qué profunda decepción. Ha necesitado media página de La Voz de Almería para responder a un articulillo de 1.500 caracteres y se olvida de contestar a la pregunta clave de la cuestión, que no es otra que ésta:

¿Por qué razones el PITA echa mano de una empresa de la Comunidad Valenciana para realizar las obras de pavimentación de sus calles cuando en Almería hay varias empresas que se encuentran capacitadas, técnicamente y humanamente, para realizar esas obras?

Como no tiene una respuesta convincente, ni medianamente convincente, se pierde en mil y cien especulaciones dando respuesta a cuestiones que nada tienen que ver con el caso que nos ocupa, que es muy concreto y no requiere de tantos devaneos. Dice que no pensaba responder a mi artículo porque yo, Emilio Ruiz, soy constructor de pavimentos asfálticos y que esa circunstancia se la he hurtado al lector. Pues muchas gracias. Pero, ¿acaso esa situación profesional, que es cierta –bueno, dejémoslo en constructor, simplemente-, y tan honesta como puede ser la suya, desvirtúa la pregunta o debe desvirtuar la respuesta? Si de confundir al lector se trataba, sin duda; aunque creo, sinceramente, que no lo ha conseguido. Porque eso es insustancial.

Después viene a decir que el mercado está abierto para todo el mundo. Pues ése es el quid de la cuestión, señor Sánchez, que no ha estado abierto para todo el mundo. En el caso concreto éste el mercado solamente ha estado abierto para una empresa valenciana que ni siquiera dispone en Almería de medios técnicos para fabricar ese tipo de producto, que ha tenido que vendérselo otra empresa que sí dispone en Almería de esos medios para fabricarlo.

¿De verdad, usted todo esto lo ve normal? Sabe que no, que esto no es normal, excepto que por medio haya razones que una inteligencia vulgar, como es la mía, no logra entender.

Señor Sánchez, yo no dudo ni un segundo de su honradez ni veo trasfondos oscuros en este asunto. Es más, fíjese, como le conozco, creo que a usted este gol se lo han metido en propia portería. De lo que le acuso es de que le ha faltado sentido del tacto. Y, efectivamente, no es la primera vez. El PITA es reincidente. Y siempre con la misma empresa, qué casualidad. ¡Cuánto daríamos los empresarios andaluces por tener en otras comunidades autónomas dirigentes tan comprensivos y amantes de la libre competencia empresarial como lo es usted con las empresas de fuera, según se aprecia en su artículo de respuesta!

Por cierto, cuando usted dice que las obras del PITA las hacen estas empresas o aquellas, de aquí o de allá, si tan pulcro dice que es con los procedimientos ¿no cree que lo mejor hubiera sido mandar sus licitaciones al BOJA o al BOP y que se presente todo el que quiera, sea de de donde sea? ¿Por qué no lo han hecho así? Pues también lo podría explicar.

Aunque sé de antemano que mi humilde persona, de usted, no merece respuesta alguna. Quién soy yo, al fin y al cabo, para merecer una respuesta suya, sino un humilde constructor que hurta su identidad a los lectores de La Voz de Almería.

A pesar de todo, un abrazo, si me lo acepta, don Alfredo. EMILIO RUIZ.

sábado, 12 de febrero de 2011

El dueño del Asador Guadalmina

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es
Tengo aquí, a mano, una palabra, que empieza por g, para calificar a Eugenio Arias-Camisón, el ya famoso dueño del Asador Guadalmina de Marbella, pero por respeto al lector y a mí mismo, que no a él –que ha demostrado que respeto no merece ninguno-, no la voy a escribir. La voy a sustituir por otra más leve: insolidario. Insolidaridad es lo que ha demostrado este caballerete. Además de una ideología ultramontana, impropia de los tiempos en que vivimos –y a la que tiene derecho, por supuesto-, la negativa de Arias-Camisón a respetar las leyes que democráticamente nos hemos dado no prueba otra cosa más que estamos ante uno de los residuos cavernícolas de la especie humana. Ésos que quieren practicar la ley de la selva. Pretendía, el susodicho, que no rija para él la ley que rige para todos los demás.

Me apenó ver a este hombre en televisión cómo era manipulado y jaleado por ese grupo de tertulianos que cada noche, con Mario Conde –qué cosas- a la cabeza, nos da lecciones de ética. Tanto era el aliento que entraban ganas de decirles: ¿y vosotros, si tan valientes sois, por qué no sacáis vuestros cigarrillos y os ponéis también a fumar ante las cámaras?

Merece un aplauso la forma con la que ha llevado este asunto la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. A estos bravucones lo peor que se puede hacer es enseñarle los dientes. Quieren un motivo para presentarse como víctimas de la situación, cuando aquí no hay más víctimas que quienes ven inundados sus pulmones por los vicios de los demás y quienes hacen uso de una competencia desleal empleando evasivas legales que los demás no se atreven a emplear.

Capítulo aparte, por deleznable, merece el grupo de coreógrafos que secundaron al insumiso acudiendo al local a sumarse al espectáculo. Saldrán huyendo como ratas en cuanto haya que hacer efectivo el importe de la multa.

domingo, 6 de febrero de 2011

Alfredo Sánchez debe explicarse


El pasado martes, 1 de febrero, quienes circulaban por la Autovía del Mediterráneo pudieron encontrarse con una caravana de camiones, vehículos y maquinaria de obras públicas, con matrículas de Alicante, que, procedentes de Almería, se encaminaban a su lugar habitual de reposo y actividad en la Comunidad Valenciana. Procedían del Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA), donde acababan de realizar los trabajos de pavimentación de sus viales, que al día siguiente serían inaugurados por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

Lo primero que se preguntó la gente al ver ese despliegue de maquinaria en retirada fue si es que era necesario, para tal cometido, echar mano de una empresa de fuera de Andalucía, de fuera de Almería. “Seguramente –podría alguien pensar-, en Almería, como tenemos tantas carencias, tampoco tenemos empresas suficientemente preparadas para realizar este tipo de obras, y, por eso, hemos tenido que recurrir a empresas foráneas”. Pues no, señor, pues no. En la provincia de Almería y en la misma Almería capital, justo a escasos kilómetros del PITA, tenemos empresas más que cualificadas para realizar ese tipo de obras. Y con precios más competitivos y con mejores medios técnicos y humanos, o por lo menos iguales, que la empresa que se traído de lugar tan lejano.

Y, además, estas empresas que tenemos aquí, y que el señor Sánchez ha ignorado, pagan sus impuestos en Andalucía y en Almería y ofrecen sus puestos de trabajo a gente de Almería y de Andalucía. Y si la actividad que realizan, encima, les deja algún beneficio, éste también lo invierten en Andalucía y en Almería.

Don Alfredo ni siquiera se ha molestado en pedirles precio a estas empresas almerienses. Fue a Valencia a hacer el encargo. Él sabrá por qué lo hizo. Yo, cuando veo estas cosas, me quedo obnubilado. Y también deprimido, tengo que reconocerlo. Ande, explíquese, don Alfredo. Y si no lo hace, que alguien le obligue. Porque es reiterativo. Y otra vez con la misma empresa. Señor, qué querencia. EMILIO RUIZ.