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domingo, 26 de diciembre de 2010

Está pasando, lo estás viendo… cierra CNN+

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

El próximo día 31, si nadie lo remedia –y nadie lo va a remedir, para qué nos vamos a hacer ilusiones-, la mosca de CNN+ será sustituida por la mosca de 40 Latino. Los debates de Leticia Iglesias y Antonio San José, los cara a cara de José María Calleja, los análisis de Iñaki Gabilondo, las lecciones de economía de Emilio Ontiveros y Juan José Toribio, la actualidad en la red de Almudena Gómez, la información bursátil de Alonso Trenado y Lara Vadillo, las crónicas parlamentarias de Rafa de Miguel, los informativos de Silvia Intxaurrondo y Marta Soria y Sarai Pérez y Sandra Golpe y Rafael Luque… darán paso a las canciones flamenquitas de El Arrebato y Los Rebujitos, el hip-hop de Juan Profundo, las canciones folk de Carlos Núñez o las baladas de Sabina y Laura Pausini. Atrás quedarán once años de una televisión sería, realizada con rigurosidad y distanciada de la algarabía que impera en la mayoría de los canales de la TDT. Un grupo de intelectuales y personas cercanas al mundo del espectáculo preparan un manifiesto para denunciar lo que consideran una traición del grupo Prisa, que antepone, dicen, su intereses económicos a la función social.

Vayamos por partes. CNN+ cierra por una sola razón: porque empresarialmente no es una emisora rentable. En el acuerdo de Prisa/Sogecable (Polanco) con Gestevisión/Mediaset (Berlusconi), por el que la segunda se hace con la titularidad de Cuatro a cambio de cierto dinero y un intercambio de acciones, la primera se reservaba la posibilidad de seguir explotando CNN+, que pasaría de depender de la nueva Prisa TV. Al entrar Liberty en el capital de Prisa lo primero que hicieron los norteamericanos fue pedir cuenta de resultados y audiencia. En ambos casos, el resultado era desfavorable. Los norteamericanos no tardaron en comunicarle a Cebrián que la continuidad del acuerdo pasaba porque se le informase a Telecinco de la renuncia de dicho derecho. El acuerdo de franquicia tenía que renovarse en enero de 2011, y si esta renovación no interesaba a Prisa, tampoco interesaba a Telecinco. El cierre de una cadena de televisión no era nada nuevo para Prisa, que unos años antes ya tuvo que cerrar Localia y, más recientemente, renunciar a varias licencias de televisión otorgadas por las comunidades autónomas, entre ellas Andalucía.

Es cierto, como dicen los intelectuales en su manifiesto, que el cierre de CNN+ deja casi todo el campo de la nueva TDT en manos de las emisoras de ideología conservadora, y algunas de ellas incluso en manos de la extrema derecha. Pero también cabría preguntarse por qué CNN+ no ha alcanzado nunca los índices de audiencia que se esperan de una cadena principalmente informativa que ideológicamente ha estado situada en el espacio donde dicen situarse la mayoría de los españoles. La llegada de Iñaki Gabilondo al prime time de la cadena alimentó muchas esperanzas. Unas esperanzas que se fueron esfumando poco a poco hasta dejar “Hoy” es un raquítico 0,6 % de audiencia media. Ni siquiera el día de su despedida, teniendo como invitados nada menos que a Rubalcaba y a Garzón, Gabilondo fue capaz de atraer a la audiencia, que se situó finalmente en el 1,3 %, muy lejos, por ejemplo, de la extremista Intereconomía con su “El gato al agua”.

¿Y por qué la audiencia ha dado la espalda de esta manera a Iñaki Gabilondo? Tas vez la pregunta habría que hacérsela al propio Iñaki. En su despedida, el periodista ha mostrado su decepción con la nueva empresa, y también con la antigua, a la que seguirá ligado como Consejero. Pero no ha empleado ni un solo minuto en hacer autocrítica. Éramos muchos quienes esperábamos encontrarnos en “Hoy” un soplo de tolerancia, de libertad, de rigurosidad y de seriedad. Y muchos días hemos encontrado esto y mucho más. Pero otros, más de uno, demasiados tal vez, hemos visto un Iñaki extremadamente personalista, más pendiente de su brillantez que de la brillantez del programa o la de los propios invitados. Interesantes exposiciones de los contertulios eran interrumpidas sin piedad para trasladar al televidente sus propias opiniones. Algunos de los invitados mostraban gestos de incredulidad. Otros, como Javier Valenzuela, aprendieron pronto el truco de no dejarse interrumpir continuando en el uso de la palabra pese a las insistencias del presentador.

Iñaki Gabilondo es un gran comunicador. Eso nadie lo duda. Su “Hoy por hoy”, de la Ser, era –y es, ahora con Carles Francino- un exponente de la mejor radio española de todos los tiempos. Pero el medio condiciona mucho las actitudes. Se puede ser un gran periodista radiofónico y un pésimo periodista televisivo. La historia está llena de ejemplos: Encarna Sánchez, Federico Jiménez Losantos, Luis del Olmo, José María García… No se puede decir que Iñaki Gabilondo haya fracasado en televisión, pero sí que nunca le ha acompañado la brillantez que tuvo en la radio.